Pablo Neruda: secretos de los archivos de la URSS

Pablo Neruda viajó por primera vez a la Unión Soviética en 1949. Sus posiciones políticas y su poesía eran difundidas en aquella nación desde 1937, cuando la revista Internatsionalnaia literatura incluyó un resumen del discurso que había pronunciado en febrero en París en memoria de su amigo Federico García Lorca. En 1939, Iliá Ehrenburg tradujo al ruso España en el corazón, su homenaje épico y lírico a la resistencia republicana, y ya en 1949, con el título de Stiji (Versos), apareció su primera antología en este idioma. Este libro comprendió, además, el artículo que firmó el 27 de noviembre de 1947 en el diario venezolano El Nacional para denunciar la deriva represiva del presidente chileno Gabriel González Videla y un capítulo introductorio de Ehrenburg, que sentó las bases del estudio de su poesía en los países socialistas.
El 8 de junio de 1949 Neruda llegó a Leningrado. Hacía tan solo un mes y medio que había aparecido de manera sorpresiva en París, en la clausura del primer Congreso del Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz, celebrado en la Sala Pleyel, en el que participaron casi tres mil delegados de los cinco continentes, entre ellos Charles Chaplin, Pablo Picasso, el general Lázaro Cárdenas, Diego Rivera, Jorge Amado, Howard Fast o Paul Éluard. Después de haber sido desaforado como senador por la justicia chilena por sus duras críticas a González Videla y de vivir un año en la clandestinidad (periodo en el que concluyó su monumental Canto general), logró burlar la persecución policial y salir a Argentina a través de un paso en la cordillera en la provincia austral de Valdivia. Fue invitado a la URSS para asistir a los actos de conmemoración del 150º aniversario del nacimiento de Alexander Pushkin, considerado el fundador de la literatura rusa moderna. A él dedicaría el poema El ángel de la poesía, que formaría parte de su libro Las uvas y el viento (1954).
El 15 de junio, en la ciudad que acogió las jornadas decisivas de la Revolución de Octubre, el poeta chileno, militante comunista desde el 8 de julio de 1945, se entrevistó con el subdirector de la Sociedad para las Relaciones Culturales con el Exterior, E. P. Mitskevich. Un funcionario de apellido Ermolaev tomó nota de la conversación y preparó un informe que fue elevado al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Este valioso documento histórico forma parte del amplio dossier en ruso sobre Neruda que se conserva en el Archivo Estatal de Historia Política y Social de Moscú, que ha permanecido inédito hasta ahora.
En Leningrado habló en representación de la dirección del Partido Comunista de Chile. Destacó que el viraje de González Videla (elegido Presidente en 1946 con el apoyo decisivo del PC) les había tomado por sorpresa en 1947 y transmitió una valoración crítica de la larga década de apuesta por la confluencia con el centro político, representado por el Partido Radical: «Me parece que nuestro Partido se contagió demasiado con el espíritu de la legalidad y el parlamentarismo. Le hemos dado demasiada importancia a la lucha por los puestos en el Senado, en el Parlamento y en los municipios y hemos dejado de movilizar a las masas en la lucha activa. Nosotros educamos a las masas en el espíritu de lucha contra el imperialismo norteamericano, pero hablamos poco de la reacción interna. Es por ello que ni el Partido Comunista, ni los sindicatos ofrecieron la resistencia que debían a la ofensiva de la reacción. El espíritu de legalidad del Partido disminuyó su capacidad combativa. Nos quejamos mucho y cometimos muchos errores».
En los albores de la Guerra Fría, agregó a sus interlocutores soviéticos que González Videla les había traicionado para unirse a los sectores reaccionarios, que defendían los intereses del capital estadounidense en Chile. Logró asfixiar la huelga de los mineros del carbón de octubre de 1947 y así pudo iniciar la represión contra el Partido Comunista hasta su proscripción con la aprobación de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia y la reclusión de centenares de sus militantes en campos de concentración como el de la caleta septentrional de Pisagua, donde entonces sirvió el joven teniente Augusto Pinochet. Señaló que, pese a ello, mantenían una estructura partidaria sólida, con unos cincuenta mil militantes, y que habían reestructurado sus órganos de dirección, con un secretariado clandestino integrado por Galo González, Luis Reinoso y Luis Valenzuela en la cima. El legendario dirigente Elías Lafertte mantenía un estatus especial, puesto que conservaba su actividad como senador, aunque no expresaba públicamente su condición de presidente del partido. Otra laguna que mencionó fue la ausencia de trabajo político entre las masas campesinas, aunque también destacó la buena relación del PC con la Falange Nacional, de orientación socialcristiana, que les había apoyado ante la represión desatada por el Gobierno (y que en 1957 participaría en la fundación del Partido Demócrata Cristiano). El 25 de junio Neruda llegó a Moscú, donde dos días después la Unión de Escritores Soviéticos celebró una velada en su honor en la Gran Sala del Conservatorio.