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Paciente pesquisa de la dueña permitió apresar a quien lo tenía

Increíble recuperación de  un celular

Varios meses después de que le fuera hurtado su celular, una mujer descubrió que el ladrón había empezado a utilizar su cuenta de Whatsapp, que es una aplicación para celulares que permite mandar mensajes en forma gratuita.
La damnificada observó también que el maleante había cambiado la fotografía del perfil de la aplicación, colocando una imagen con su propia cara. A la mujer le resultó familiar esa cara, porque ya la había visto en un perfil de Facebook, por lo que ingresó a la página web de dicha red social y tras una larga búsqueda, dio con el dichoso sujeto. A partir de ahí, empezó un trabajo de hormiga: le mandó una invitación para ser “amigos” en Facebook, después le envió mensajes privados, luego chateó con él durante días y finalmente le manifestó su deseo de conocerlo.
El hombre picó el anzuelo y se citó con la mujer en la Plaza Flores a las nueve de la noche. Para ser reconocido, el individuo dijo que iría vestido con la camiseta de Nacional y en motocicleta. Pero en lugar de encontrarse con la dama esperada, el malhechor se encontró con los efectivos de la Seccional 3a, quienes lo estaban esperando.
El hombre de 37 años llevaba consigo el celular Galaxy Advance que le habían robado a la damnificada.
El aparato en cuestión había sido hurtado el 24 de diciembre de 2013, cuando la denunciante caminaba por calle Washington Beltrán por la zona del Liceo No 6 y de repente aparecieron dos hombres en una motocicleta, quienes la tiraron al piso y tras aplicarle varias patadas, lograron arrebatarle la cartera en cuyo interior se encontraba el celular valuado en $11.000.
ATENTADO VIOLENTO
AL PUDOR
El dueño de una chacra del paraje Zanja Honda fue denunciado por la esposa de uno de sus empleados por “atentado violento al pudor”, en perjuicio de la hija de estos de siete años. El denunciado vive en Montevideo, pero cada 20 días, aproximadamente, visita nuestro departamento, quedándose en una finca contigua a la de los denunciantes.
En una ocasión, el hombre en cuestión quedó solo con la pequeña de siete años, y según contó la niña, mientras ella “tendía la cama”, el individuo “se quitó los pantalones y quedó desnudo”.
El denunciado, además, amenazó a la propia pequeña para que no le contara nada a sus padres, diciéndole que si lo hacia, “iba a mandarla al INAU, lejos de todo”, siempre de acuerdo al relato de la menor.
Los padres empezaron a pensar que ocurría algo extraño por el cambio de actitud de la niña, quien cuando el empleador visitaba su vivienda, se ponía a “llorar” y “se escondía”.
Para peor, desde que la pequeña comenzó a evitar al indagado, éste cambió radicalmente su postura: dejó de saludar a los padres de la víctima y no los invitó más a comer a su casa, como hacía habitualmente.
La nueva conducta de la pequeña hizo que sus progenitores decidieran llevarla a un médico psiquiatra y a través del tratamiento impulsado por dicho profesional, la víctima se animó a contarle a sus padres lo que había vivido, por lo que estos inmediatamente realizaron la denuncia policial correspondiente.
En su declaración, los denunciantes acotaron que la niña no habría sido violada ni tocada por el denunciante, dado que fue examinada por un médico que descartó dichas hipótesis.
Enterado el juez penal de turno, dispuso que la menor sea vista por el médico y el psicólogo forense, y una vez indagado el denunciado, se eleven los antecedentes del caso.

Varios meses después de que le fuera hurtado su celular, una mujer descubrió que el ladrón había empezado a utilizar su cuenta de Whatsapp, que es una aplicación para celulares que permite mandar mensajes en forma gratuita.

La damnificada observó también que el maleante había cambiado la fotografía del perfil de la aplicación, colocando una imagen con su propia cara. A la mujer le resultó familiar esa cara, porque ya la había visto en un perfil de Facebook, por lo que ingresó a la página web de dicha red social y tras una larga búsqueda, dio con el dichoso sujeto. A partir de ahí, empezó un trabajo de hormiga: le mandó una invitación para ser “amigos” en Facebook, después le envió mensajes privados, luego chateó con él durante días y finalmente le manifestó su deseo de conocerlo.

El hombre picó el anzuelo y se citó con la mujer en la Plaza Flores a las nueve de la noche. Para ser reconocido, el individuo dijo que iría vestido con la camiseta de Nacional y en motocicleta. Pero en lugar de encontrarse con la dama esperada, el malhechor se encontró con los efectivos de la Seccional 3a, quienes lo estaban esperando.

El hombre de 37 años llevaba consigo el celular Galaxy Advance que le habían robado a la damnificada.

El aparato en cuestión había sido hurtado el 24 de diciembre de 2013, cuando la denunciante caminaba por calle Washington Beltrán por la zona del Liceo No 6 y de repente aparecieron dos hombres en una motocicleta, quienes la tiraron al piso y tras aplicarle varias patadas, lograron arrebatarle la cartera en cuyo interior se encontraba el celular valuado en $11.000.

ATENTADO VIOLENTO AL PUDOR

El dueño de una chacra del paraje Zanja Honda fue denunciado por la esposa de uno de sus empleados por “atentado violento al pudor”, en perjuicio de la hija de estos de siete años. El denunciado vive en Montevideo, pero cada 20 días, aproximadamente, visita nuestro departamento, quedándose en una finca contigua a la de los denunciantes.

En una ocasión, el hombre en cuestión quedó solo con la pequeña de siete años, y según contó la niña, mientras ella “tendía la cama”, el individuo “se quitó los pantalones y quedó desnudo”.

El denunciado, además, amenazó a la propia pequeña para que no le contara nada a sus padres, diciéndole que si lo hacia, “iba a mandarla al INAU, lejos de todo”, siempre de acuerdo al relato de la menor.

Los padres empezaron a pensar que ocurría algo extraño por el cambio de actitud de la niña, quien cuando el empleador visitaba su vivienda, se ponía a “llorar” y “se escondía”.

Para peor, desde que la pequeña comenzó a evitar al indagado, éste cambió radicalmente su postura: dejó de saludar a los padres de la víctima y no los invitó más a comer a su casa, como hacía habitualmente.

La nueva conducta de la pequeña hizo que sus progenitores decidieran llevarla a un médico psiquiatra y a través del tratamiento impulsado por dicho profesional, la víctima se animó a contarle a sus padres lo que había vivido, por lo que estos inmediatamente realizaron la denuncia policial correspondiente.

En su declaración, los denunciantes acotaron que la niña no habría sido violada ni tocada por el denunciante, dado que fue examinada por un médico que descartó dichas hipótesis.

Enterado el juez penal de turno, dispuso que la menor sea vista por el médico y el psicólogo forense, y una vez indagado el denunciado, se eleven los antecedentes del caso.