Pancracio Cánepa “Del almacencito al Supermercado”

¿En qué año egresaste de la Facultad de Agronomía y te viniste para Salto?
Egresé en 1984 e ingresé a la docencia en 1986 cuando tuve mi primer contrato y me trasladé con mis dos cargos en la Facultad (de Agronomía) y en el Ministerio (de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP) para Salto por 1991.
¿Pero cuál fue el motivo por el
cual dejaste tu tierra natal que era
Montevideo para venirte a Salto?
En ese momento el MGAP en la parte que yo estaba de Aguas y Suelos, se planteaba ser más regional y salir un poco de Montevideo, y eso me atrajo sobre todo el desafío de venir para acá, porque si bien era lejos y yo era consciente de eso, Salto era uno de los 4 o 5 lugares del interior del país que yo visualizaba como posible. Porque el que estudia Agronomía tiene cierta predisposición a que no toda la vida puede estar en Montevideo y acá se me daba el hecho de que podía trasladar mis dos cargos, porque el MGAP y la Facultad estaban acá, con el compromiso de que yo me hacía cargo de la tarea docente y liberaba un poco a la gente de los viajes. Fui uno de los primeros radicados, aunque había otra gente ya radicada acá, pero comparativamente con ahora sí, éramos bastante menos.
Uno cuando se inserta en el mundo
universitario, empieza a compenetrarse con lo que le pasa a la institución en una suerte de militancia activa, teniendo en cuenta que cuando estudiaste había
dictadura ¿siempre tuviste lo de la militancia o eso
vino con la docencia?
“Esto siempre lo tuve, con una fuerte interrupción en la dictadura, pero no mucho tiempo después que me radiqué acá, ya estuve en alguna Comisión Directiva por el Orden Docente, y después empecé a estar varias veces en los órganos de cogobierno hasta ahora. Yo decía el otro día, medio en broma, que soy parte del inventario acá.
¿Y tenías en la cabeza llegar algún día a dirigir esto o fue algo que se fue dando?
No, fue algo que se fue dando. El hecho de estar participando constantemente en las directivas, estar al tanto de todos los temas de gobierno, de gestión, uno se va empapando de algunas cosas y en una oportunidad, recibí el planteo del Orden Estudiantil, que fue lo que más me satisfizo en lo personal y después de eso, conseguimos la unanimidad del resto de los órdenes, y bueno, acá estamos.
¿Te sentís que ahora estás del otro lado del mostrador, sobre todo cuando le
tenés que poner un freno por cuestiones de manejo administrativo a algunos
planteos? ¿O sentís que sos el militantes de siempre con más responsabilidades?
La Universidad es un organismo de conducción colectiva, algunas decisiones a veces hay que tomarlas y decir que no, es parte de la tarea. Pero no me ha costado mucho hacerlo, porque en general hasta ahora lo hemos tratado de manejar intentando de que todo sea lo más negociado posible, lo más en armonía posible, no hemos tenido grandes conflictos, pero si hay que decidir, decidiremos. Normalmente esas decisiones son colectivas, tampoco hay una Dirección unipersonal como la de una empresa privada, en eso se diferencia la Universidad de la República con el resto de las universidades privadas. Y hasta ahora hemos tenido una buena armonía, con las dificultades que van apareciendo hasta ahora y que se han tratado de solucionar.
¿Qué recuerdos tenés de aquella
Regional Norte en la que empezaste
a trabajar comparado con lo que
es ahora?
Obviamente el tamaño era otro, la cantidad de estudiantes era otro, yo particularmente tengo la experiencia de ser docente de Agronomía, eso hace que la historia de la Facultad se hace más larga porque la estación Experimental de San Antonio es de 1911, más vieja que los cursos universitarios que empezaron en Salto en 1957. Y de aquella vieja Regional recuerdo que era un ambiente más familiar, todo el mundo era más conocido, con escalas distintas, siempre lo caricaturizo que pasamos del almacencito al supermercado.
¿Hay una cantidad de estudiantes que antes no se pensaba?
No, porque esto tiene un tamaño en número de estudiantes que es tremendo, y es muy superior a muchas facultades de Montevideo, acá hay 5 mil estudiantes y hay facultades que no tienen ese número, algo que antes ni nos imaginábamos. También la cantidad de docentes se amplió, lo mismo pasó con los docentes radicados y docentes locales algo que es muy positivo y la figura del docente que viene solo a dar clase cada vez se atenúa más, y hay cada vez más docentes que están todo el tiempo dando clases y presentes en la Universidad. Algo que junto con el desarrollo de la investigación nos genera nuevos desafíos.
¿Uno de los primeros temas a resolver fue la falta de lugar para albergar tanta gente, te puso en aprietos el hecho de no contar con capacidad locativa?
Lo de la capacidad locativa es un tema a resolver a diario, porque ahora se va a resolver bastante el tema de los laboratorios, pero vamos a tener la necesidad de crecer más en aulas. De todas maneras el traslado de algunos laboratorios nos generarán el espacio hoy ocupado que pasarán al nuevo edificio, pero de todas maneras en proyección de crecimiento, precisamos crecer más, porque la oferta académica ha crecido muchísimo con cosas importantes, como por ejemplo el hecho de que hoy para hacer toda la carrera de Agronomía y Veterinaria, el estudiante lo puede hacer entre Salto y Paysandú sin pisar Montevideo, lo que tiene aspectos positivos.
¿Te sentís cómodo donde estás, en la Dirección de la Universidad?
Sí, me siento cómodo, esto tiene mucho de desafío, porque además de lo que veníamos haciendo tenemos que construir una institucionalidad nueva y eso es en función de ser parte de algo nuevo, con múltiples autoridades como lo es el centro regional, eso lleva un proceso de aprendizaje y no tenemos la inercia de funcionar como lo veníamos haciendo.
¿Qué es lo que se viene ahora
para Cánepa como director de la sede universitaria, más desafíos, nuevos compromisos, cuál es la apuesta, se viene un lavado de cara o un cambio de contenido?
Creo que el cambio de contenido ya se está dando, con todas estas cosas que decíamos como el cambio en la oferta, tener docentes de alta carga horaria, de grados altos, genera una dinámica diferente. Hace muchos años pensar en tener un docente grado 5 (máximo grado académico que otorga la Universidad) local era una utopía y hoy hay más de uno, y eso determina que hoy pueda decirse que hay un cambio de contenido, y lo que se viene mucho depende de cuál sea el nuevo escenario que provoque ese punto de inflexión en el que está el país.

¿En qué año egresaste de la Facultad de Agronomía y te viniste para Salto?

Egresé en 1984 e ingresé a la docencia en 1986 cuando tuve mi primer contrato y me trasladé con mis dos cargos en la Facultad (de Agronomía) y en el Ministerio (de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP) para Salto por 1991.

¿Pero cuál fue el motivo por el cual dejaste tu tierra natal que era Montevideo para venirte a Salto?

En ese momento el MGAP en la parte que yo estaba de Aguas y Suelos, se planteaba ser más regional y salir un poco de Montevideo,pancracio canepa y eso me atrajo sobre todo el desafío de venir para acá, porque si bien era lejos y yo era consciente de eso, Salto era uno de los 4 o 5 lugares del interior del país que yo visualizaba como posible. Porque el que estudia Agronomía tiene cierta predisposición a que no toda la vida puede estar en Montevideo y acá se me daba el hecho de que podía trasladar mis dos cargos, porque el MGAP y la Facultad estaban acá, con el compromiso de que yo me hacía cargo de la tarea docente y liberaba un poco a la gente de los viajes. Fui uno de los primeros radicados, aunque había otra gente ya radicada acá, pero comparativamente con ahora sí, éramos bastante menos.

Uno cuando se inserta en el mundo universitario, empieza a compenetrarse con lo que le pasa a la institución en una suerte de militancia activa, teniendo en cuenta que cuando estudiaste había dictadura ¿siempre tuviste lo de la militancia o eso vino con la docencia?

“Esto siempre lo tuve, con una fuerte interrupción en la dictadura, pero no mucho tiempo después que me radiqué acá, ya estuve en alguna Comisión Directiva por el Orden Docente, y después empecé a estar varias veces en los órganos de cogobierno hasta ahora. Yo decía el otro día, medio en broma, que soy parte del inventario acá.

¿Y tenías en la cabeza llegar algún día a dirigir esto o fue algo que se fue dando?

No, fue algo que se fue dando. El hecho de estar participando constantemente en las directivas, estar al tanto de todos los temas de gobierno, de gestión, uno se va empapando de algunas cosas y en una oportunidad, recibí el planteo del Orden Estudiantil, que fue lo que más me satisfizo en lo personal y después de eso, conseguimos la unanimidad del resto de los órdenes, y bueno, acá estamos.

¿Te sentís que ahora estás del otro lado del mostrador, sobre todo cuando le tenés que poner un freno por cuestiones de manejo administrativo a algunos planteos? ¿O sentís que sos el militantes de siempre con más responsabilidades?

La Universidad es un organismo de conducción colectiva, algunas decisiones a veces hay que tomarlas y decir que no, es parte de la tarea. Pero no me ha costado mucho hacerlo, porque en general hasta ahora lo hemos tratado de manejar intentando de que todo sea lo más negociado posible, lo más en armonía posible, no hemos tenido grandes conflictos, pero si hay que decidir, decidiremos. Normalmente esas decisiones son colectivas, tampoco hay una Dirección unipersonal como la de una empresa privada, en eso se diferencia la Universidad de la República con el resto de las universidades privadas. Y hasta ahora hemos tenido una buena armonía, con las dificultades que van apareciendo hasta ahora y que se han tratado de solucionar.

¿Qué recuerdos tenés de aquella Regional Norte en la que empezaste a trabajar comparado con lo que es ahora?

Obviamente el tamaño era otro, la cantidad de estudiantes era otro, yo particularmente tengo la experiencia de ser docente de Agronomía, eso hace que la historia de la Facultad se hace más larga porque la estación Experimental de San Antonio es de 1911, más vieja que los cursos universitarios que empezaron en Salto en 1957. Y de aquella vieja Regional recuerdo que era un ambiente más familiar, todo el mundo era más conocido, con escalas distintas, siempre lo caricaturizo que pasamos del almacencito al supermercado.

¿Hay una cantidad de estudiantes que antes no se pensaba?

No, porque esto tiene un tamaño en número de estudiantes que es tremendo, y es muy superior a muchas facultades de Montevideo, acá hay 5 mil estudiantes y hay facultades que no tienen ese número, algo que antes ni nos imaginábamos. También la cantidad de docentes se amplió, lo mismo pasó con los docentes radicados y docentes locales algo que es muy positivo y la figura del docente que viene solo a dar clase cada vez se atenúa más, y hay cada vez más docentes que están todo el tiempo dando clases y presentes en la Universidad. Algo que junto con el desarrollo de la investigación nos genera nuevos desafíos.

¿Uno de los primeros temas a resolver fue la falta de lugar para albergar tanta gente, te puso en aprietos el hecho de no contar con capacidad locativa?

Lo de la capacidad locativa es un tema a resolver a diario, porque ahora se va a resolver bastante el tema de los laboratorios, pero vamos a tener la necesidad de crecer más en aulas. De todas maneras el traslado de algunos laboratorios nos generarán el espacio hoy ocupado que pasarán al nuevo edificio, pero de todas maneras en proyección de crecimiento, precisamos crecer más, porque la oferta académica ha crecido muchísimo con cosas importantes, como por ejemplo el hecho de que hoy para hacer toda la carrera de Agronomía y Veterinaria, el estudiante lo puede hacer entre Salto y Paysandú sin pisar Montevideo, lo que tiene aspectos positivos.

¿Te sentís cómodo donde estás, en la Dirección de la Universidad?

Sí, me siento cómodo, esto tiene mucho de desafío, porque además de lo que veníamos haciendo tenemos que construir una institucionalidad nueva y eso es en función de ser parte de algo nuevo, con múltiples autoridades como lo es el centro regional, eso lleva un proceso de aprendizaje y no tenemos la inercia de funcionar como lo veníamos haciendo.

¿Qué es lo que se viene ahora para Cánepa como director de la sede universitaria, más desafíos, nuevos compromisos, cuál es la apuesta, se viene un lavado de cara o un cambio de contenido?

Creo que el cambio de contenido ya se está dando, con todas estas cosas que decíamos como el cambio en la oferta, tener docentes de alta carga horaria, de grados altos, genera una dinámica diferente. Hace muchos años pensar en tener un docente grado 5 (máximo grado académico que otorga la Universidad) local era una utopía y hoy hay más de uno, y eso determina que hoy pueda decirse que hay un cambio de contenido, y lo que se viene mucho depende de cuál sea el nuevo escenario que provoque ese punto de inflexión en el que está el país.