“Papá era un hombre espectacular, con mucha visión”

 Francisco Caputto 

Con su hijo Leonel Caputto Frescuello

Naranjales Caputto, fue fundada por Don Francisco Caputto, italiano él, para orgullo de todos los salteños, quien luego de dedicarle parte de su vida al gran emprendimiento, nos deja el legado histórico que llega a tener un significativo valor para nuestra sociedad.
Para una sociedad que sin dudas estuvo mirando muy de cerca, cómo dicha empresa se mantiene con la bandera bien

Francisco Caputto

Francisco Caputto

alta durante mucho tiempo, adquiriendo la colaboración, la mano de obra y el empuje de tantos y tantos salteños.
Jamás pensó Francisco encuán importante se transformaría con el tiempo su realidad, dejándonos un espacio, no solo para ampliar el horizonte del salteño en cuanto a lo laboral, sino además, su realidad, abriéndose paso por todo el mundo con la confianza de que se podía.
De su mano, estuvo su hermano Eduardo al principio y en la actualidad cuenta con un número aproximado de tres mil funcionarios, que también ponen su granito de arena en forma diaria para que siga siendo una empresa pujante en nuestro medio durante todo el año, con exportaciones a diferentes países.
Recordamos hoy a Don Francisco, a su hermano Eduardo y a lo que fueron sus primeros pasos en la plantación de naranjas y jazmines en Salto, con su hijo Leonel, en una charla muy amena:
“Conformamos la familia papá, mamá: Filomena Frescuello y seis hermanos: Omar (fallecido), Nelson, Jorge Eduardo, Carlos (fallecido), Marisa y yo, que era el segundo hijo y muy apegado a papá”, nos dice Leonel.
“Recuerdo desde muy pequeño, acompañarlo a papá en todo su trabajo y en todo momento.
Cuando tenía yo una edad aproximada a los siete años, vivíamos en Montevideo toda la familia y se encontraba allí también mi tío Eduardo, hoy fallecido, quien tenía una venta de frutas y verduras en el Mercado Modelo en sociedad con papá.
Comienza papá a ver la posibilidad de concretar algún proyecto en el mismo rubro aquí en Salto, animándose a venirse y lograr enviarle la mercadería a Montevideo al tío.
¿Cómo se produce la llegada de su papá a nuestra ciudad?
Al comienzo se viene solo y se hospeda en la pensión El Reloj en 8 de Octubre y 1º de Mayo, alquilando un local a media cuadra de allí. Y así es que comienza a comprar verduras aquí y enviársela al hermano que se encontraba en la capital. Parecía algo imposible, pero se logró.
Comenzó a trabajar y a crecer, la gente fue tomando conocimiento del emprendimiento y fue depositando su confianza en papá, con mucho orgullo lo digo.
Allí surge la firma “Caputto hermanos”.
DSCF5283¿De qué forma se lo veía crecer?
Compró primero un camioncito, con el que acarreaba la mercadería de las quintas a la estación del tren.
Pasado el tiempo, papá decide trasladar a su familia a Salto y así lo hace. Llorando todos los hermanos, nos vinimos durante el viaje. Era dejar un mundo para instalarnos en otro totalmente desconocido.
¿Cómo acompañó su mamá ese traslado?
Para mamá el venirse para Salto, fue como viajar al exterior.
Era todo un drama para ella y en realidad para todos.
El trabajo era mucho y había continuamente que estar buscando el flete en lo que fuera, como carritos, porque papá no tenía nada al principio.
¿Cuándo se incorpora usted a la empresa?
Cuando llegamos acá tenía yo tan solo 12 años. Era el segundo de los hermanos y el más mimoso.
Seguramente porque no me separaba de él, sabía todo: preocupaciones, satisfacciones y lo que hacía, hasta el movimiento en las chacras luego cuando las adquirió.
¿Dónde y cuándo se instala la familia al llegar a Salto?
Nos instalamos en el año 1950, enfrente a donde luego instalamos también nosotros el Supermercado San Francisco.
Las cosas fueron mejorando hasta que logra papá comprar una casa donde nos instalamos definitivamente en lo nuestro.
¿Cuándo adquiere su primera quinta?

Francisco Caputto y su esposa  Filomena

Francisco Caputto y su esposa Filomena

Comenzó papá con la compra de la primera chacra en Salto Chico de cuatro hectáreas, a un señor Rizzo, que le llamamos la Nº 1 y luego pasó a ser la Nº 3.
Durante ese año, la plantó toda con lechugas y con su cosecha le dio para comprar cinco chacras más.
La siguiente, fue la de al lado al Packing, la del fondo y así siguió en ese proceso de adquisición. Felizmente y con mucho orgullo lo digo, en la actualidad contamos con treinta y seis chacras cada una con su respectiva plantación.
Tanto de naranjas como de jazmines que era su gran deseo.
En épocas de chicos junto a mamá, cuando todavía vivíamos en Montevideo a dos cuadras del Mercado Modelo, solíamos ubicarnos con cajones en la esquina de Cádiz casi Larrañaga.
Una parada muy interesante, donde el ómnibus de recorrido urbano hacía su pasada. Mamá se encargaba de armar los ramos de jazmines que papá le enviaba desde el mercado y nosotros la acompañábamos vendiéndolos, turnándonos los hermanos.
Todo ese dinero era volcado a mi madre para que se organizara en la casa y realizara las compras de los útiles escolares, túnicas, etc., todo lo que nos hiciera falta.
¿Qué le gustaba hacer con su papá?
Recorrer las quintas. Y todo lo relacionado a ellas, hasta el día de hoy me enloquece.
Yo siempre fui el compañero de papá y todo lo que el realizaba estaba en mi conocimiento de aquella pequeña empresita. Porque nunca pensamos en llegar a donde llegamos.
¿Cómo era un día con su papá?
Era fantástico. En esos recorridos que hacíamos durante todo el día se nos pasaba el tiempo y no nos dábamos cuenta. Creo firmemente que era porque nos sentíamos a gusto juntos y con lo que hacíamos.
Aunque nunca quiso aprender a manejar, se compró un auto que todavía lo conservamos y muy bien, con todos sus detalles en forma original, pero no quiso nunca salir en él, pasó el tiempo y no aprendió a manejar.
Además falleció muy joven con 51 años.
¿Cuál fue el momento más importante en el trabajo de su papá?
Creo firmemente que de la forma en que se dio para que fuera creciendo su empresa, el momento pico donde se vio el trabajo de papá fue cuando nosotros ya estábamos crecidos y apoyándolo en todo lo que hacía.
Por lo menos con más de veinte años algunos de mis hermanos y yo con mucho menos.

Leonel junto al auto de su papá

Leonel junto al auto de su papá

¿Cómo era su vida social?
No tenía mucha vida afuera de casa. Siempre miró mucho por su familia, preocupándose por ella y por el trabajo.
Lo que sí compartíamos era su pasión por Ferro Carril, que de vez en cuando, concurría a mirar algún partido.
¿Cómo llega a la realización del packing?
Es una anécdota muy graciosa (sonríe), que debo contarle.
El predio del packing, son tres quintas seguidas, cuando papá las compra, se lo comenta a mi madre que lo había hecho y ella ansiosa, le pregunta:
-¿Pero para qué compraste esa chacra tan pequeña, prácticamente en la ciudad?
Y él le contesta: “Para hacer un motel”.
Ella se puso furiosa, pensando posiblemente en aquellos tiempos, que era un lugar donde concurrían mujeres. Era la idea que ella tenía al respecto.
Apuesto a que papá no lo hizo por mamá, además de que no era el negocio de él, pero posiblemente hubiese sido un gran negocio. Si hubiésemos logrado cinco o seis moteles, no hubiésemos tenido tantos dolores de cabeza como con las chacras y se dirigía con menos personal.
Y respondiendo a su pregunta, falleció sin conocer el packing. Lo ideamos entre los cinco hermanos.
Comenzamos con uno muy pequeño para enviar al exterior, con mucha seriedad y ganas de cumplir con quienes nos elegían, nunca pensamos llegar a lo que llegamos.
Nuestros primeros clientes fuera del país, fueron Italia, España, entre otros, con mucho éxito.
En la actualidad, vamos nosotros mismos a vender allá como en tren de paseo, o lo hacemos por fax, por internet. Tanto a Europa como a Estados Unidos. Hoy las cosas son más fáciles que antes, no solo por la trayectoria que hemos conseguido, sino también porque la tecnología facilita las cosas.
Tal vez lo hemos logrado por el tesón y también por la confianza que han depositado en nosotros durante años de comercialización.
¿Cómo es hoy ésa unión entre sus hermanos?
Muy linda, con mucho respeto y sentimiento.
Somos tres los que seguimos en camino los propósitos de papá y nos sentimos orgullosos de lo que logramos entre todos.
Somos muy unidos y nos acompañamos mucho. Aunque actualmente son nuestros hijos los que aparentemente seguirán nuestros pasos.
¿Qué le ha dejado toda esta experiencia de vida en estos años?
Mucho me ha dejado.
Nos hemos superado enormemente en todo sentido. Incluso en la confianza de nuestro pueblo salteño.
Le debemos un reconocimiento muy grande a Salto, ya que nuestro capital, lo hemos logrado aquí, aunque haya sido con mucho sacrificio.
¿Cuál es su expectativa a partir de hoy?

Leonel en su escritorio

Leonel en su escritorio

Toda mi expectativa está depositada en mis hijos y sobrinos, que son los que viajan, encargándose de todo, ya que tienen todas las herramientas para hacerlo. Se ha creado toda una trayectoria muy seria de comercialización y la están aprovechando.
¿Y en cuanto a su vida personal?
Nosotros, los de mi generación, la vemos pasar, estamos un poco retirados de la empresa, pero muy satisfechos con lo logrado.
Conformando una familia unida y lo que deseo hacer es el disfrute de ella y de mis ocho nietos.
Deseo enviarle un mensaje a la gente de Salto, ya que no tengo más que agradecimiento, por todo el respeto que nos tienen, porque hemos luchado para ello.
Estamos muy orgullosos y agradecidos a nuestras familias que nos han acompañado y lo siguen haciendo.
Agradecido a mi padre, que desde donde se encuentre indudablemente nos estuvo apoyando siempre.
¿Qué heredó de su papá?
El carácter, no ser egoísta, no embroncarse ante nada, para que todo salga bien.
¿Cómo lo define?
Como una persona espectacular y con mucha visión.
Con un carácter fuerte, pero muy bueno como ser humano, como padre y esposo. Me siento orgulloso de ser su hijo.







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