“Papá siempre nos inculcó ser buena gente, pero que además lo aparentáramos”.

El doctor Humberto Guglielmone fue un reconocido y muy querido Pediatra que supo ganarse el afecto de sus colegas y de todo aquel que llegaba a conocerlo, pues su interés por la medicina, preocupándose por sus pacientes, le permitía particularmente vincularse de manera especial.
Por el calor humano que supo brindar a sus pacientes.
Conformó una maravillosa familia, junto a su esposa Adelita de Oliveira Henderson y sus cuatro hijos: Fernando, María Pía, Alejandro y Sebastián, siendo los dos últimos los encargados de compartir con nosotros recuerdos muy vivos que se mantienen en cada uno de ellos:
¿Recuerdos de sus primeros años de vida junto a papá?
-Sebastián: De todo lo que recuerdo, son más que nada cosas buenas. Obviamente que pasaron de las otras, pero me acuerdo siempre de él como un amigo.

Dr. Guglilmone al medio con padre e hijos

Dr. Guglilmone al medio con padre e hijos

Llamando todos los días, para ver cómo estaba, de preocuparse. Por tomarse las cosas muchas veces con bronca, con tal de dejarnos enseñanzas.
Cosas buenas, muchas cosas buenas.
-Alejandro: Aún siendo todos los hermanos totalmente diferentes, él nos apoyó a todos y a cada uno.
A mi hermano mayor, le gustaba y se interesaba por la informática y papá trataba de actualizarse con tal de ayudarlo.
A mí y a Seba nos gustaba el fútbol, el deporte y el trataba de llevarnos y traernos. A María Pía con su danzas y bailes, él siempre apoyó los gustos de cada uno, tratando de sacar lo mejor. Nos exigía para vernos mejorar. Él también hacía lo mismo consigo.
¿Cómo era su forma de vida con la familia?
-Alejandro: llegaba por la noche, cocinaba y cocinaba riquísimo.
Era muy ordenado, ya cuando llegaba, en casa había un pasillo largo y desde la entrada mochilas por todos lados y el ordenando todo.
Seguía luego con la ropa, camisas por un lado, buzos por otro, y él se encargaba de ordenar, y de andar detrás de nosotros, ya que mamá trabajaba todo el día.
Buscaba mucho el orden en casa para que estuviera todo impecable, porque decía que era lo que nos iba a dar estabilidad a nosotros.
Luego, mirar el informativo y mucho, mucho fútbol. Hincha de Peñarol y el que no lo era en la familia, estaba prohibido. Hasta el perro era de Peñarol.
Y se lo decía: “Vos sos de Peñarol…”. (Sonríe).
Le gustaba mucho estudiar. Rato libre que tenía, era para tirarse en la cama con un libro o en la computadora, tratando de actualizarse sobre pediatría. Siempre con proyectos, para mejorar algo, estaba además el tema del asma en la familia ya que todos nosotros lo padecimos, el también lo sufrió, intentando pelearla.
Realizó un proyecto con mucho andamiento, como lo es ASNAYF, junto a los Dres. Arreseigor, Mónica González, Patricia Baruzo, junto a otros profesionales. Con el Dr. Osvaldo Bello, que papá lo consideraba una eminencia, la relación de profesionales se transformó en una amistad.

Familia completa

Familia completa

¿Con qué cosas disfrutaba su papá?
-Sebastián: Con la familia, con el asado, con Peñarol, con Peñarol, con Peñarol. (Sonríe).
A todos los lugares que iba, tenía un conocido y alguien a quien saludar.
Estaba siempre al pie del cañón con todo el mundo. Como persona, nada que decir.
Los domingos, le fascinaba reunir a la familia y a sus amigos. Nunca tuvo problemas para reunirse y disfrutar con nosotros de nuestra barra de amigos. Le encantaba.
¿Cómo era su vida social?
Tenía su barra de amigos de chiquitos.
Amaba ir al club Remeros. Le gustaba mucho nadar. Pasaba como una hora y media bajo el agua todos los días, tratando siempre de mejorar y superarse. Mi hermano mayor incluso que vive en Brasil, le regaló los auriculares para debajo del agua. Se cuidaba mucho.
¿Cómo era su carácter?
-Alejandro: Tenía un excelente carácter.
Podía llegar a ser muy serio con una persona cuando no tenía mucha confianza o estaba en un mal momento, pero cuando estaba con los que lo rodeamos y con personas de confianza, siempre hacía bromas. Por ejemplo la de llamar por teléfono a alguien para hacerse pasar por otra persona o con las colegas de trabajo, le encantaba.
Por eso nosotros heredamos su carácter. Nos encantan las bromas y estar todo el tiempo haciéndolas. El humor, siempre tiene que estar presente.
¿Cómo acompañaba su mamá en todo?
-Sebastián: era todo entre los dos.
Se casaron en Brasil y vivieron en Rosario (Argentina) y después se vinieron para Salto. Mamá lo acompañaba en todo a papá. Incluso lo ayudaba a estudiar.
-Alejandro: papá siempre decía que el inventó el Mercosur.
Porque era uruguayo, estudió en Argentina y se casó con una Brasilera.
Recuerdo que cuando yo llegaba del baile a las seis de la mañana, mamá cebándole mate a papá y él mirando la fórmula uno.
Increíble pensaba yo «mira la hora que es y ellos tomando mate juntos».FB_IMG_1444784067337
¿Qué heredaron de papá?
-Sebastián: la enseñanza, el amor por Peñarol de todos los hermanos.
La muerte de la persona siempre cambia a los que quedamos, pero nunca pensé que me iban a quedar tantas cosas y que iba a pensar tanto su muerte y las cosas que me dejó.
En diferentes pasajes de la vida, me voy acordando de situaciones que han pasado, muchas veces, pequeñas discusiones, que solamente eran enseñanzas para mí, que yo por mi misma edad, no me daba cuenta. Que eran para crecer, avanzar, seguir adelante.
Hoy, el ponerme a pensar todo ese tipo de cosas, me ayuda a tomar las cosas que seguimos pasando, con pinzas.
Muchos enojos que yo tenía con él, hoy con mamá ya no los tengo.
Papá nos enseñó a eso. También a disfrutar de las cosas, aunque no las tenga, de vivir disfrutando con amigos, sin pensar en lo económico.
No estar gastando para poder disfrutar. No estar tomando algo fuerte para poder hacerlo. De muchas formas y con todas las personas.
Llevarme bien con todos, sin hacernos problema por nada.
-Alejandro: A mí lo que más me ha pedido papá siempre, era que fuera buena gente.
“Y no solo es ser bueno sino hay que aparentarlo”, nos decía.
Tengo muy presente esa frase en mi cabeza y me marcó. Porque nos demostró que caminó siempre por el camino del bien, no perjudicando a nadie, al contrario, si podía dar una mano, ahí estaba para darla.
“El tema del dinero no era importante, es para sobrevivir, hay tantas cosas que se pueden hacer sin dinero”, nos decía.
“No necesitas tener el último auto para ser feliz, entre un millón de cosas que uno puede llegar a adquirir. Lo importante es estar con la familia, con los amigos, compartir, darle una mano a quien lo necesite”.
“Ama a tu prójimo” nos inculcaba.
-Sebastián: Te puedo asegurar que todos tenemos la mentalidad de pensar que errores tenemos y nos podemos equivocar como humanos, pero realmente hacer algo en forma equivocada o mal para perjudicar a alguien, jamás.
Papá era todo un caballero, tratando de educarnos de la mejor manera posible, con buenos modales, en la mesa, nos teníamos que comportar bien.
-Alejandro: Teníamos un juego que se llamaba El Ogro y lo hacíamos entre todos y hasta hoy, entre los hermanos.
Verlo a papá arrastrándose por la casa tratando de atraparnos. Cuando lo hacía, yo llegaba a hacerme pis en la ropa, de reírme y de los nervios de pensar en cuando me alcanzara, porque sabía que me hacía cosquillas hasta que no pudiéramos más.
¿Tienen alguna anécdota para compartir?
-Sebastián: con papá, ¡muchas!

Su familia

Su familia

En un clásico, cuando Peñarol erró un gol.
Ese día se levantó, le dio una patada a la tele y la apagó. Decía tantas cosas, ¡malísimo! Se levantó de donde estaba, va a prender la otra tele y tenía problemas con el cable y cada vez, quedaba más furioso y le pedía a Dios por favor, que le arregle la tele. Prendió ésta, lo pudo conseguir y casi se puso a llorar de la alegría que tenía.
-Alejandro: algo que no lo dejaba papá, cuando jugaba Peñarol, era: Adelita y María Pía, “no pueden estar acá”.
Porque se ponían a discutir y como no se lo quería decir, no las dejaba estar en el living. (Sonrisas de los dos).
Sí estábamos: Seba, Máximo, yo y el abuelo que era también hincha, con papá.
-Sebastián: en la Copa Libertadores yo tenía una novia que estaba estudiando en el dormitorio en casa. Como él no dejaba que mujeres miraran el partido, ella quedó allí y Peñarol ganó.
Al partido siguiente ella no estaba y Peñarol perdió, así sucesivamente, entonces papá la llamaba todas las veces que Peñarol jugaba, para que se quedara en el cuarto estudiando mientras miraba él el partido como cábala. Mientras ella estaba Peñarol ganaba, era un amuleto.
Peñarol llega a la final y ella no estaba, papa parecía que enloquecía. Dijo tanto, hasta que “el jarro que siempre estaba no estaba, la silla no estaba puesta en el mismo lugar y que vos no tenés puesta la camiseta”, y tantas cosas más, después de haberle gritado tanto al juez y demás.
Pero luego se calmaba y decía «bueno, no es para tanto” “y el domingo que viene no voy a mirar Peñarol, se terminó”.
Y el próximo domingo, si el partido era a las 15 horas, él a la 1.30 estaba ya preparado para verlo.
-Alejandro: El último partido que Peñarol le ganó 5 a 0 Nacional, fue el último partido que miré con papá, en Mayo del 2014.
¿Le gustaba viajar?
Por el hecho de mamá ser brasilera y papá siempre apoyándola, tiene ella toda su familia allá, siempre en vacaciones de diciembre nos íbamos allí.
Porto Alegre, Florianópolis, Torres a visitar a la abuela Estela, tías Carmencita, Margarita, primos: Charles, Roberto, Arthur, que la distancia no nos limita. Hay mucho cariño y nos visitamos y llevamos muy bien.
¿Qué cosas compartía con su papá Hermes?
-Alejandro: La relación que unía al abuelo Hermes con sus 90 años y a papá, era espectacular. Y para mí, es mi segundo padre el abuelo, lo amo. ¡Lo amamos!
Los domingos estaba presente el asado, la reunión familiar.
Papá lo llamaba todos los días. Y después que falleció, el abuelo no salía de la casa, pensando en que papá lo iba a llamar.
Me dijo hace poco “como lo extraño a Humberto”.
Tiene por suerte el abuelo, el apoyo de su esposa Mariel. Siempre estuvo presente. Lo cuida mucho, lo tiene flamante.
Y a nosotros nos trató siempre como nietos verdaderos. ¡Es excelente!
¿Qué les quedó por hacer con papá?
-Sebastián: que vaya a mi casamiento, que conozca a mis hijos, sobre todo eso. Lo demás, creo que compartí todo con él. De confesarle mis verdades, porque si no lo hacía, después lo terminaba diciendo, aunque me matara a retos.
¡Como lo extraño!
-Alejandro: me quedó mucho por hacer, mucho, todo, lo extraño tanto que tuve que recurrir a un profesional para poder sobrellevar la situación.
Es mucho lo que lo extraño y me cuesta seguir adelante.
Y lo que le quedó a él pendiente, fue de conocer a su nieta Josefina, la hija de María Pía. Se enteró que estaba embarazada y estaba muy ansioso de verla nacer. En realidad es una pena, porque es una luz esa beba. A partir de que nació Josefina, a mí me cambió la vida, le tengo un gran amor.
¿Cuándo fallece su papá??
-Alejandro: El 28 de diciembre de 2014 a las dos de la mañana.
Habíamos estado con mi novia Lucila, invitándolo unos días antes para reunirnos todos para el 25 de diciembre y él fue uno de los primeros en llegar. Cargado de regalos y nos tiramos en el sillón, contándonos cosas de los dos.
Siempre fue un padre muy demostrativo, demostrándonos realmente que nos quería. De abrazarnos, besarnos y decirnos mutuamente que nos amábamos.
Y ese fue el último día, que nos dimos un abrazo fuerte. Y lo tengo a ese abrazo y muero por un abrazo de esos.
Y a veces lo busco en otras personas, que son diferentes como los abrazos que le doy a mamá, a mis hermanos, a mi tío, que es tan parecido a papá.
Pero el brazo que tenía con papá, es de esos que, cuando te terminaba de abrazar, te transmitía una energía como diciendo, “está todo bien”.
Aparte el calce era perfecto. Extraño mucho esos abrazos.
¿Cómo lo definen?
-Sebastián: Me enseñó a amar. Siempre presente.
Sacaba un viernes por separado para cada hijo, por si le queríamos contar algo. Me dejó mucho. Incluso la vocación por los niños, somos guriseros.
Muy buen padre, muy buen amigo y muy buen esposo.
-Alejandro: papá fue un ejemplo a seguir. Un gran ser humano.
Yo con ser la mitad de lo buena persona que fue él, ya me siento contento.
Pero lo extraño mucho.