“Peloduro”

Ayer se cumplieron 108 años del nacimiento de Julio Suárez Sedraschi, Peloduro, uno de los más notables humoristas uruguayos. En el tomo 17 de la Colección Escritores Salteños publicado en 2009 y dedicado a Peloduro y Jaurés Lamarque Pons, Leonardo Garet escribe: “…nació en Salto el 16 de setiembre de 1909. Periodista humorístico, Julio Suárezhistorietista y caricaturista. Cursó Arquitectura sólo para comprobar, como tantos creadores antes y después, que los estudios curriculares no habían sido inventados para él…”. Y luego de varios párrafos explicativos de su quehacer cultural, por ejemplo de lo que fue la Revista “Peloduro”, finaliza: “Julio E. Suárez murió en Montevideo, el 15 de agosto de 1965. Lo velaron en la Asociación de la Prensa Uruguaya, arriba del café Sorocabana, sobre la Plaza Libertad. El cortejo salió por 18 de Julio y siguió por Yaguarón hasta el Cementerio Central. No hubo discursos. Él había pedido que lo recordaran con unas cañas o unas grapas”.
Retrato
Hace casi un año, en el programa Peces de Colores de Radio Libertadores fue leído el siguiente “Retrato”: «Suerte que estos retratos los hacemos con palabras y no dibujados, porque si no, nos daría vergüenza hacer el retrato de hoy, que es de alguien que magníficamente manejó las líneas, los trazos, el dibujo. Nació en Salto el 16 de setiembre de 1909. Periodista de humor, historietista y caricaturista. Hizo escuela y liceo aquí en Salto, después se fue a la capital a estudiar Arquitectura pero se dio cuenta que no era lo suyo y abandonó la carrera. ¡Lo suyo era la historieta fina, la caricatura, el humor inteligente! Era poseedor de una chispa, de una ocurrencia, fantástica. En 1941 (es decir cuando solo tenía 32 años) recibió el Premio de la Comisión Municipal de Cultura por sus 50.000 historietas y un Segundo Premio por su Afiche de Carnaval. Dos veces contrajo matrimonio: con Alba Turcatti y con Marta Burgos. Tuvo una hija, Alicia. Haciendo notas de humor sobre los más diversos temas –sobre todo políticos- trabajó en varios medios de importantísima presencia a nivel nacional: El Diario, La Mañana, El Popular, Época, Justicia, Marcha… la revista Fútbol Actualidad, Radio El Espectador, y tantos más. Fueron varios los seudónimos con los que firmó sus trabajos: Pelo, Jess, Marcos Tuáin, Pepe Repepe, y el más famoso, por supuesto: Peloduro, nombre además de su famosa revista y de la tira cómica más famosa del país, nacida en 1933. Si recomendables son sus historietas y notas humorísticas, no menos recomendable es su libro «Diccionario del disparate», publicado en 1967, simplemente porque es notable. Actualmente, la sala de exposiciones ubicada en el subsuelo de Casa Quiroga de aquí de Salto lleva su nombre. Falleció en Montevideo el 15 de agosto de 1965. Su velatorio tuvo lugar en la Asociación de la Prensa del Uruguay. El Retrato de hoy es de Julio Suárez Sedraschi, «Peloduro».
El Diccionario del disparate
Es un brillante libro de Julio Suárez, donde pone de manifiesto todo su ingenio y humor para definir palabras justamente a modo de “diccionario”. Citemos algunos ejemplos: “Incubación: período pre – natal de los niños cubanos”, “Hogar: sitio donde se a–hogan los solteros que dejan de serlo y zambullen”, “Taba: que se fue, que ya no está más”, “Huracán: un viento de perros”, “Tragedia: desesperación de un sastre por cobrarle el traje a uno”. Y así, son varios cientos de palabras las que integran el Diccionario. En las palabras de presentación del tomo 17 de la Colección Escritores Salteños, el profesor Ricardo Pallares sostiene que “el humorismo escrito es un discurso que debe ser valorado como sistema de significación que tiene ciertas claves de comunicación con el público”. Y tiene la capacidad de que “nos lleva hacia fuera de la realidad en que estamos para observarla desde allí. La risa es también una filosofía de vida”. Por su parte, acerca de este Diccionario, el profesor Rafael Fernández Pimienta ha escrito: “Todo diccionario es un intento de regular, de normalizar una lengua. El autor, en este caso, propone sus propias definiciones, generalmente jugando con la desconstrucción de las palabras. De este modo los vocablos son divididos en supuestos morfemas, a veces existentes, pero que no funcionan como tales en las palabras elegidas. Por lo tanto, en cada definición se pone en juego un saber del mundo y un saber del lenguaje que entran en colisión y es ahí donde se produce la desfamiliarización que obliga a ver algunas palabras como por primera vez. Esa desconstrucción o reconstrucción, a veces es asociada a la caída del término, que pertenece al argot de la ciencia, de la historia o de algún otro ámbito académico, al terreno llano de la cotidianeidad, poniendo a dialogar las palabras como si fueran dos vecinas del barrio. Así, cada definición rompe con lo esperado de un diccionario, pues pone dentro de una estructura rígida definiciones que rompen esa rigidez. Consciente o inconscientemente, las definiciones van más allá de un efecto cómico, cuestionan la propia arbitrariedad del lenguaje” (Extraído de Revista La Piedra Alta, Salto, Nº 3, Julio de 2010).
La lamentable pérdida del “Espacio Peloduro”
En 2009, al cumplirse los 100 años de su nacimiento, Peloduro fue homenajeado en Salto con múltiples actividades. Entre ellas, se dio su nombre a un espacio en Casa Quiroga por donde pasaron en estos años importantes exposiciones de arte. Ya lo dijimos el pasado domingo: las actuales autoridades de Cultura de la Intendencia han decidido transformarlo en un depósito. Qué pena que este año tengamos que recordar el nacimiento de Julio Suárez Sedraschi, “Peloduro”, diciendo que el “Espacio Peloduro” desapareció.







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