PILI cobró la totalidad de lo embarcado a Venezuela, pero tiene 2.600 toneladas de queso aguardando en cámaras

Mientras la industria local PILI S. A. cobró, este lunes, la totalidad de las 1.400 toneladas de quesos que exportó en los dos primeros envíos efectuados a Venezuela, aún le quedan 2.600 toneladas que permanecen en cámaras de frío y que son el gran “dolor de cabeza” para la empresa. Mientras tanto, los productores tendrán una baja aproximada de 14,2% en la remisión de enero, por lo que empezarán el 2016 produciendo a pérdida y sin miras de cambios en los próximos meses.
Si alguien pensaba que la situación generada a través del negocio entre Uruguay y Venezuela por alimentos llegaba a su punto final con el pago anunciado el jueves pasado por el embajador venezolano en nuestro país, Julio Chirino, está muy lejos de la realidad.
A cuatro días del anuncio, que fue visto con mucho escepticismo desde los productores, este apenas logró preocupar más a los empresarios involucrados. Mientras PILI solamente logró cobrar lo enviado hasta el momento, pero sin saber que pasarán con las 2.600 toneladas existentes en cámaras, Calcar logró cobrar una parte de lo ya colocado y Claldy aún no cobró nada de lo enviado.
Lo recibido por las empresas PILI y Calcar este lunes de tarde fue U$S 10.000.000. La partida de dinero representó menos del 10% de lo que adeuda Venezuela a las empresas uruguayas.
Ese dinero se trataría de un remanente que faltaba de los U$S 50.000.000 que se enviaron en noviembre. En ese momento, las empresas recibieron U$S 40.000.000 y a Venezuela le quedaba por liberar la diferencia que terminó por liberar este lunes. Por lo tanto, la deuda con las industrias uruguayas sigue siendo superior a los U$S 70.000.000.
Concretamente, Calcar cobró el 25% del total embarcado, mientras que PILI cobró las 1.400 toneladas que envió a Venezuela –una tercera parte del total de la venta comprometida–. De todos modos, ese dinero quedó retenido en el Banco República, ya que la institución le había dado adelantos de dinero a la empresa láctea sanducera.
Desde la industria local no ocultaron a EL TELEGRAFO su “gran preocupación” por lo que está sucediendo, porque accedieron al negocio ante el muy interesante precio del negocio, que significa recibir U$S 5.000 por tonelada de queso exportado, cuando los demás mercados no pagaban más de U$S 2.700 en ese entonces.
Por tal motivo, 2015 será un año que para PILI no quedará en el mejor de los recuerdos. Se produjo durante el año el tipo de queso que requería el mercado venezolano y se mantuvo el precio de la leche a los productores teniendo en cuenta la rentabilidad del negocio. Pero la ausencia de pago determinó la necesidad de recurrir a créditos para mantener la industria en funcionamiento y también pagarle a los productores $ 7 el litro. Al mismo tiempo, se construía la futura planta con el desembolso que eso significa.
A fin de año, desde la empresa se analizó seriamente la continuidad de la industria, ante la falta de pago de lo exportado y lo que está en cámaras. Todo esto en el marco de su reestructura, que implica el traslado de la planta a otro sector de la ciudad, paralizada por el momento a poco más de dos meses de su inauguración.
Se logró iniciar la exportación de quesos a Brasil, pero a U$S 2.300 la tonelada (valor más del 50% inferior al concretado con Venezuela), por lo que se vuelve inminente la baja en el precio de la leche al productor.
Tal es así que los productores ya recibieron la comunicación desde la empresa de que para la remisión de enero bajarán el precio de la leche de los productores. La baja se estima en un 14,2 %. De los $ 7 pesos que pagaron hasta fines de 2015, en enero comenzarán recibiendo 5,80 por el litro de leche.
A PÉRDIDA
La decisión adoptada por la industria local significará para los productores remitentes trabajar a pérdida a partir de este año. “Con ese precio es inviable poder mantener un tambo”, expresaron desde la Asociación de Productores de Leche de Paysandú (APLP), reconociendo el endeudamiento que ya arrastran.
Hasta un 20% cae producción de leche por estrés calórico.
Recomiendan medidas de manejo de baja inversión.
El estrés calórico afecta la producción lechera provocando una merma de entre 10% y 20% en el volumen de ordeñe en los establecimientos lecheros. Sus efectos deben paliarse con prácticas de manejo que en mayor parte no requieren gran inversión.
Altas temperaturas y la humedad ambiente son los dos factores desencadenantes de este tipo de eventos en los rodeos vacunos. El ganado tiene que disipar calor y merma el consumo voluntario. Como impacto en el corto plazo, a menor consumo, menor producción. En paralelo, se ve afectada la condición corporal lo que impacta en la producción futura.
Es fundamental facilitar el acceso de agua, planificar la disponibilidad de este recurso en la parcela. Asimismo, evitar las horas de máxima radiación en el campo, asegurarse que el ganado tenga buena sombra y si es natural mejor, explicó el asesor de productores lecheros de la zona de San José, Luis Martínez al programa Tiempo de Cambio de radio Rural.
En lo que refiere a la alimentación hay que tratar que se suministren alimentos de mayor calidad y evitar pastoreo en la hora de la tarde e implementar pastoreos nocturnos, sostuvo Martínez.
Quesos artesanales: todo igual.
Con compradores de licencia y el este retraído, la venta de quesos en el mercado de Ecilda Paullier sigue “más o menos igual”, informo E. Mesa.
Además de ello, indicó que se registró una merma en la producción de leche, debido al estrés calórico y el endurecimiento de las pasturas. Entonces, explicó, también hubo menos queso y el mercado lo absorbió fácilmente.
El fermento nuevo tuvo gran stock y poca demanda, mientras que algo similar sucedió con los destinados a fundición, como también la mozzarella, se mostraron “tranquilos a pesar de la zafra”, dijo. Por el contrario, los compradores mostraron “gran avidez” por el tipo Colonia en piezas de a kilogramo.
(Fuente: E. Mesa y portal TodoelCampo)