¿Por qué esta caída libre del fútbol salteño?

El año 2015 para las selecciones salteñas, fue dorado. Por primera vez en la historia, consagraciones en Sub 15, Sub 18 y mayores. Un año después, el desencanto que supone la conclusión de manos vacías, más allá que de años a esta parte, los torneos que impulsan OFI se van alejando sistemáticamente de la fidelidad del aficionado. Eso está claro.
Pero el hecho es que no solo se trata de combinados, porque igualmente a nivel de equipos salteños en la Copa de Clubes, el cuesta abajo se ha transformado en cosa visible. Tratándose de la Divisional «B», la eliminación de Nacional en primera fase y Ferro Carril avanzando después, pero truncándose ya en la segunda a manos de Pirata Juniors de Artigas.
En tanto Universitario, fue la síntesis del no poder, jugando en la Divisional «A», a tal punto que descendió de categoría, de última tras el mano a mano con Libertad de San José.
Se podrá argumentar que el fútbol guarda relación con ciclos y suele cortarse por lo sano en materia de análisis: “no siempre se puede ganar”. Pero como además, en este medio no somos tan afectos a la autoevaluación, generalmente se cae en argumentos más convencionales que certeros. De lo que no hay dudas es que el fútbol salteño, casi sin transición, transformó luminarias en penumbras y el ocaso de los sueños parte de una realidad. Aunque la duda radica en saber si esa realidad finalmente lastima y a cuántos. O caso contrario, es cosa intrascendente y punto.