Pregunta: ¿Por qué no le arbitran a Salto Uruguay?

En ediciones anteriores de EL PUEBLO, enfoque puntual. Todo lo relativo a la postura de la gremial de árbitros a nivel del Interior, resolviendo TRES SEMANAS sin fútbol.
Una medida tan antipopular como antipática, con perjuicios concretos en dos planos: el deportivo y el económico. Y un énfasis sin más vuelta: cuando pagan justos por pecadores.
Pero además, cuando se iguala a todos quienes tienen relación con la violencia, como si todos sostuvieran ese virus. Con la gremial, no hay de grises. El viandazo involucra a todos, mientras los antecedentes fueron derivados a los tribunales que se pronunciarán.
El caso de la Liga Salteña de Fútbol, no habría que dejarlo pasar, porque tiene que ver con el tiempo actual. El 3 de diciembre jugando Salto Uruguay y Universitario por la final del Campeonato Salteño, la consumada agresión al árbitro central, Marcelo Díaz.
La denuncia formal, en la Liga e incluso en la policía. TODOS quienes fueron denunciados en el formulario, fueron SANCIONADOS: todos. Que el monto de las penas complazca o no, es otra historia. Pero hubo denuncias y hubo sanciones.
¿A RAZÓN DE QUÉ?
Pero además, el Tribunal Árbitral, también se expidió: la quita de un punto a Salto Uruguay y la sanción económica de 25 Unidades Reajustables. O sea: en TODAS LAS ÁREAS POSIBLES, Salto Uruguay fue blanco de sanciones.
Entonces, cabe preguntarse: ¿por qué las asociaciones de árbitros en nuestro medio, resolvieron no controlar partidos a los decanos por el término de seis fechas?
¿Salto Uruguay, no fue sancionado acaso? ¿No está pagando? ¿No tendrá que pagar?
¿Los tribunales no actuaron y fallaron? Entonces: ¿a cuenta de qué las asociaciones de jueces asumen estos roles o se plantean atribuciones de esta naturaleza?
Pero tanto a nivel de OFI, como a nivel de la Liga Salteña, surge un aspecto que no es menor: la liviandad de los dirigentes frente a la ofensiva que desencadenan los jueces en instancias como estas. No hay rechazo. No hay pataleo. No hay bronca.
Aceptan con mansedumbre el diagnóstico de los hechos. El derecho de unos, muere donde nace el derecho de otros.
Y eso es lo que no se entiende.
O lo que no entienden.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

En ediciones anteriores de EL PUEBLO, enfoque puntual. Todo lo relativo a la postura de la gremial de árbitros a nivel del Interior, resolviendo TRES SEMANAS sin fútbol.

Una medida tan antipopular como antipática, con perjuicios concretos en dos planos: el deportivo y el económico. Y un énfasis sin más vuelta: cuando pagan justos por pecadores.

Pero además, cuando se iguala a todos quienes tienen relación con la violencia, como si todos sostuvieran ese virus. Con la gremial, no hay de grises. El viandazo involucra a todos, mientras los antecedentes fueron derivados a los tribunales que se pronunciarán.

El caso de la Liga Salteña de Fútbol, no habría que dejarlo pasar, porque tiene que ver con el tiempo actual. El 3 de diciembre jugando Salto Uruguay y Universitario por la final del Campeonato Salteño, la consumada agresión al árbitro central, Marcelo Díaz.

La denuncia formal, en la Liga e incluso en la policía. TODOS quienes fueron denunciados en el formulario, fueron SANCIONADOS: todos. Que el monto de las penas complazca o no, es otra historia. Pero hubo denuncias y hubo sanciones.

¿A RAZÓN DE QUÉ?

Pero además, el Tribunal Árbitral, también se expidió: la quita de un punto a Salto Uruguay y la sanción económica de 25 Unidades Reajustables. O sea: en TODAS LAS ÁREAS POSIBLES, Salto Uruguay fue blanco de sanciones.

Entonces, cabe preguntarse: ¿por qué las asociaciones de árbitros en nuestro medio, resolvieron no controlar partidos a los decanos por el término de seis fechas?

¿Salto Uruguay, no fue sancionado acaso? ¿No está pagando? ¿No tendrá que pagar?

¿Los tribunales no actuaron y fallaron? Entonces: ¿a cuenta de qué las asociaciones de jueces asumen estos roles o se plantean atribuciones de esta naturaleza?

Pero tanto a nivel de OFI, como a nivel de la Liga Salteña, surge un aspecto que no es menor: la liviandad de los dirigentes frente a la ofensiva que desencadenan los jueces en instancias como estas. No hay rechazo. No hay pataleo. No hay bronca.

Aceptan con mansedumbre el diagnóstico de los hechos. El derecho de unos, muere donde nace el derecho de otros.

Y eso es lo que no se entiende.

O lo que no entienden.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-