Pregunta: a Saladero, ¿hundirlo o ayudarlo?

Saladero tiene problemas. Problemas graves. En cada una de las tres fechas jugadas por el Campeonato Salteño de la «A», su nombre aparece adherido poco menos que a la crónica roja. Primero en el Parque Carlos Ambrosoni y por dos veces en el Parque Dickinson. Estallidos de violencia de quienes tendrían algún vínculo con el club. Sin embargo el presidente y delegado en el Consejo Superior de la Liga Salteña de Fútbol, Pablo Cardona, apuntó a que «ni siquiera se trata de hinchas de la institución, porque nunca van a la sede. No sabemos ni quiénes son ni de dónde salen». El lunes en la Liga, las tres notas de denuncias, todas incluyendo las situaciones generadas sobre todo en el Dickinson, mientras la Comisión Directiva de Salto Nuevo arreció igualmente con su vendaval de argumentos.
La Liga radicará denuncia y todos los antecedentes serán elevados al Tribunal Arbitral, mientras el objetivo apunta a que se apliquen aspectos concretos, que sustenta la Ley del Deporte en su momento, aprobada en Uruguay.
LA VIOLENCIA ENQUISTADA
De lo que no hay dudas. Los dirigentes de Saladero NO HAN PODIDO MANEJAR LA SITUACIÓN. Han sido superados en la intención y en el objetivo de búsqueda, para evitar la reiteración de tropelías en esta dirección. La violencia enquistada en varios estamentos de la sociedad, se recostó en los colores de Saladero. Y la gravedad acechante es una: que el club pague los platos rotos.
Pero habría que convenir: lo que ha sucedido en torno a Saladero, NO ES UN PROBLEMA SOLO DE SALADERO Y NO NOS ES AJENO A TODOS. Le tocó a Saladero. Le pudo tocar a otro. Determinados hechos, pueden ser sometidos de cuajo, condenados a un olvido sin más trámite. Claramente, «el caso Saladero», no se inscribe en un caso menor.
EL HACER O EL NO HACER
Y es verdad entonces, que Saladero tiene problemas. La interrogante es: el fútbol, como tal, la Liga como tal, ¿suma su fin unitario para hundirlo o cabe la opción de ayuda? No hablemos de salvataje. Hablemos de lidiar más o menos juntos, para que una entidad señera, querida, referente, del deporte salteño, NO SE VEA MÁS EXPUESTA A ESTA, SU DESOLACIÓN.
No es desde los medios periodísticos que vamos a sumar factores para que Saladero, salga de este túnel de pesadilla en pesadilla.
A partir de los dirigentes, SOLO DE LOS DIRIGENTES, es posible localizar alguna luz en medio de la penumbra. Tendrán que saber ellos, con quienes ampararse, a los efectos de purificar al fútbol de la contaminación que lo sacude.
Pero el punto es es: si se plantea voluntad o no. Pretensión o no. Sensibilidad o no. Al fin de cuentas y sin más vericuetos argumentales: hundirlo o ayudarlo. Que de eso se trata.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-