Primero Ceibal y ahora Salto Nuevo: lo válido

En la década de los 90, el Club Atlético Ceibal produjo toda una revolución en el fútbol salteño. Ascendió. Fue protagonista. Alcanzó tres consagraciones (1994-1995-1996), surgiendo un factor no menor en cada fin de semana: LOS PIBES DE LA 12.
La hinchada fiel, consecuente, pasional.
En más de una ocasión, mereció rechazo por algunos hechos de violencia. Los dirigentes de Ceibal de entonces, calibraron el hecho. Hablaron con los referentes de la hinchada, logrando el objetivo sin más trámite: ENCAUZAR.
Una manera de ir evitando perjuicio para la entidad. De años a esta parte, Los Pibes de la 12, son un espectáculo en sí mismo: cantos de aliento y punto.
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Semanas atrás en EL PUEBLO, el Director Técnico de Salto Nuevo, Federico Suárez y el delegado, Deolindo Miquelarena, fueron coincidentes, «porque los citamos a quienes están al frente de la hinchada, los invitamos al club para que se sientan integrados. Es cuando entramos a hablar del comportamiento en la cancha. Ellos saben que tienen un límite y la verdad es una: no hemos tenido inconvenientes. Pero lo hablamos y lo seguimos hablando. Estar al frente del club, signfica también que tengamos este tipo de responsabilidad. A esa responsabilidad la afrontamos».
Los casos de Ceibal y Salto Nuevo, son concretos: PURIFICAR LAS HINCHADAS como fin y los que en cada domingo se suman por el club, sean adeptos a la causa y no quienes capitalizan lo colectivo para que arrecien con lo peor de sus instintos individuales.