Propulsora y alma mater de Salones y Bienales y del Museo del Hombre en Salto

Arquitecta María Mercedes Martín. A cien años de su nacimiento.

El 4 de diciembre de 1910 nacía en Montevideo María Mercedes Martin, una «salteña por adopción», como gustaba llamarse ella misma, que dejó un legado cultural invalorable en nuestro Salto.

Un breve repaso por su vida, que se extinguió el 24 de abril de 1997, nos permite recordar que fue una de las primeras mujeres uruguayas que recibió el título en la Facultad de Arquitectura en 1942.

Desde 1937 fue profesora de Enseñanza Secundaria en Institutos Oficiales y Privados y también en el IPA, actividad  que culminó como Inspectora de Dibujo, tras 51 años de actuación docente.

Paralelamente se especializó en el estudio de los Estilos de Decoración y Muebles, lo que le permitió dar frecuentes conferencias sobre el tema, algunos de ellos en Salto, y escribir numerosos artículos en la Revista Arquitectura. Realizó una diapositeca sobre muebles, decoración, porcelanas, tapices y platería, que por su acervo no tenía parangón en el país, como también se dedicó al arte gráfico y publicitario, y diagramación.

Pero lo que más nos interesa en esta nota es resaltar su aporte a la cultura salteña, concretamente en los Salones de Primavera, Bienales, y en la organización del Museo del Hombre y la Tecnología.

Al respecto, cabe recordar que en 1970 integrantes de la Cámara Juniors de Salto, la visitó para consultarla sobre la organización de una Exposición en Salto de lo mejor de la plástica nacional, a lo que respondió:

-Pero en salto «la docta» no alcanza con una muestra: hay que hacer un Salón.

Se convirtió así en la creadora ya entusiasta impulsora de los SALONES Y BIENALES DE SALTO, entre 1970 y 1996, proyectando la ambientación de los distintos locales, estudiando los reglamentos, recibiendo las obras, asistiendo a los jurados, actuando como Comisario Artístico, como Coordinadora General, y en algunas oportunidades  como Jurado. Vale decir que estuvo siempre en todo y para resolver todo lo que fuera necesario.

En 1975, el Arq. Néstor Minutti Migliaro, entonces Intendente de Salto, al iniciar el proyecto del Museo del Hombre y la Tecnología la invitó a colaborar en dicha obra. Inmediatamente estuvo en Salto y trabajó con entusiasmo, viajando semanalmente, para trabajar con el Prof. Fernando Assunçao todo el sábado y el domingo, debiendo regresar para retomar su cargo de Inspectora Jefe de Dibujo el lunes en Secundaria.

Luego del fallecimiento del Arq. Minutti, ella asumió la dirección arquitectónica  de la adecuación del antiguo mercado y realizó el proyecto del actual Museo del Hombre y la Tecnología, reciclando totalmente este local y ambientando cada Sala con la decoración artística adecuada, teniendo el Prof. Assunçao a su cargo el montaje general, ideas y textos del mismo.

Los salones y Bienales de Primavera y el Museo del Hombre y la Tecnología fueron parte de su inmenso legado cultural en Salto. Pero además dejó el ejemplo de su firme propósito de superación y la conquista de los altos ideales  que hacen grandes a los pueblos. El Prof. Washington Casal, de cuyo archivo y memoria nos valemos para esta nota, nos recuerda su  imagen de mujer culta, solidaria, sensible y cristiana. Salto se lo supo manifestar con el cariño que siempre le demostró, pero también con gestos concretos,  entre los que destacamos: la Medalla de Oro que se le otorgó al inaugurarse el Primer Salón de Primavera en 1970 como creadora y alma mater del mismo; el título de «Junior Honoraria» que le otorgó la Cámara Junior de Salto en esa misma oportunidad; la Misa de Acción de Gracias celebrada en la Catedral al cumplir los 50 años de profesión como arquitecta, aniversario que la encontró justamente en Salto preparando la IV Bienal.

En la VI Bienal en 1996,  la Comisión le otorgó como reconocimiento a su larga y brillante trayectoria el «PRIMER AZAHAR DE PLATA»

Hoy, a 100 años de su nacimiento, Salto mantiene vivo su recuerdo y su invalorable aporte a la cultura permanece como ejemplo y estímulo para las nuevas generaciones.

J.LG