Publicidad engañosa: te anuncian un precio y te cobran otro

hugo lemos

Hugo Lemos

Cuando una persona observa la oferta de un producto en la pantalla y allí lo ofrecen por un precio determinado, cuando lo va a comprar el mismo no puede ser distinto al que fue ofrecido. Aunque estas cosas suceden hasta en los casos más inverosímiles. El otro día, una persona conocida me contó que había visto en la televisión una oferta de comida de una rotisería. Al ver sabrosa la elaboración y el precio a su vez parecer accesible, no dudó en ir hasta al lugar. Pero llegó y se sorprendió, el precio que aparecía en pantalla no era el que debía pagar en caja por la misma comida. Se quejó y no recibió respuesta del lado del proveedor, por lo cual le dijo que lo que estaba pasando no era correcto. El hombre lo miró impávido como diciéndole, si quiere la comida págueme lo que le pido. Al final el consumidor pagó y se fue con la comida, pero molesto no tanto por la diferencia de precios, sino por lo que consideró que había sido víctima, en su justo término, de una publicidad engañosa.
Ese concepto, el de la publicidad engañosa, genera un vicio en la relación de consumo entre el consumidor con su proveedor y pone de manifiesto una especie de nulidad donde el proveedor que fue quien generó la situación con la información errónea que publicita de su producto, es el que debería poner las cosas en su lugar.
En este caso, en la Ley Nº17.250 que hace poco citamos en este mismo espacio y que rige las relaciones de consumo en el Uruguay, sostiene a través del Capítulo II en donde están establecidos los Derechos Básicos del Consumidor, en su artículo 6, sostiene que “Son derechos básicos de consumidores (…) C) La información suficiente, clara, veraz, en idioma español sin perjuicio que puedan emplearse además otros idiomas. D) La protección contra la publicidad engañosa, los métodos coercitivos o desleales en el suministro de productos y servicios y las cláusulas abusivas en los contratos de adhesión, cada uno de ellos dentro de los términos dispuestos en la presente ley (…)”.
En ese sentido, con relación a la publicidad engañosa, el artículo 24 de la Ley Nº17.250 la prohíbe en forma expresa y define que “toda publicidad debe ser transmitida y divulgada de forma tal que el consumidor la identifique como tal. Queda prohibida cualquier publicidad engañosa. Se entenderá por publicidad engañosa cualquier modalidad de información o comunicación contenida en mensajes publicitarios que sea entera o parcialmente falsa, o de cualquier otro modo, incluso por omisión de datos esenciales, sea capaz de inducir a error al consumidor respecto a la naturaleza, cantidad, origen, precio, respecto de los productos y servicios”.
En este mismo sentido, los artículos 32 y 33 de la Ley 17.250 establecen como consecuencia de la violación por parte del proveedor al deber de informar de buena fe al consumidor, en forma suficiente, clara y veraz en la etapa precontractual, tres opciones: a) optar por la reparación de los daños causados; b) pedir la resolución del contrato; o c) exigir el cumplimiento del mismo, lo que implicaría que el proveedor ajuste su prestación a los términos de la oferta publicitaria.
Así que en caso de que usted quiera comprarse algo tan simple como una vianda y cuando va a hacerlo el precio que aparece en la publicidad no es el mismo que el que le quieren cobrar en la caja, reclame y le tienen que cobrar el precio de la publicidad o tiene derecho al resarcimiento del daño.







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