“Puede ser nuestro medicamento de prevención de tantas enfermedades”

Con la Nutricionista Carla Piastri

Un día típico opcional de alimentación:
Desayuno: Un yogurt o lácteo, dos tostadas con mermelada o queso y una fruta o jugo natural.
Almuerzo: Carne acompañada con verduras: salteadas, hervidas, crudas, en soufflé, o budines. O con fideos o arroz integral y una fruta de postre, o gelatina light, acompañado de mucha agua.
Merienda: un lácteo con un panificado, con mermelada o queso, con alguna fruta.
Cena: Un trozo de tarta, con ensaladas o puré de zapallo con un churrasco chico, de carne, pollo o atún. Que se vea y sea un plato atractivo.
Mechando entre las cuatro comidas una fruta.
De allí surgen muchas variaciones con diferentes nutrientes, como semillas: chía, amaranto, integrales, salvado ya que tienen muchos beneficios. Mucha agua y ejercicios.
¿A qué le llamamos alimentación saludable?
La alimentación saludable es una alimentación que incluye, todos los grupos de alimentos que hay, en la medida justa.
En el Uruguay nos manejamos a partir de una guía de alimentación, GABA, que es un ícono de lo que más vemos.
Tiene la forma de un plato en donde están los seis grupos de alimentos principales y la gota de agua en el medio. Son estos los alimentos principales que debemos incluir durante el día y en esas proporciones que nos muestra.
Nuestra dieta:
Para que sea correcta y nos podamos sentir físicamente mucho mejor, debemos saber que hay alimentos que necesariamente debemos incluir en ella: arroz, cereales huevos, fideos, lentejas, leguminosa (porotos, garbanzos, arvejas), harina con una gran proporción de frutas y verduras, acompañando todos los platos.
Una porción un poco menor de carne, lácteos, quesos, huevos (todos estos en la misma proporción).
Una porción un poco menor también de azúcares y grasas, que hay que incluirlas porque tienen sus vitaminas y minerales.
Incluir bastante agua, de dos a tres litros, que debemos consumir en forma diaria, más allá de todos los jugos que tomemos que no tienen azúcar. Porque es lo que requiere nuestro organismo para que funcione el metabolismo y todos los órganos en perfecto estado. De lo contrario, nos podemos deshidratar y nos lleva a un mal funcionamiento de los órganos y sistema del organismo.
La sangre misma, está compuesta por un gran porcentaje de agua y si nos vamos deshidratando, comienza ésta a componerse de otra manera.
Todos los órganos necesitan del agua que ingerimos para funcionar, porque necesitamos de la sangre que llega a todos los órganos.
Cuando hay una deshidratación muy grande, los procesos metabólicos funcionan muy mal enseguida.
Por lo general, no estamos acostumbrados a tomar mucha agua, pero tenemos la ventaja de que el agua del mate de verduras y frutas, un té, etc., pueda estar entre la que debemos beber.
¿Cuándo notamos la deshidratación?
En la piel. Se vuelve seca al igual que las mucosas. La boca, la lengua, los ojos, la orina es mucho más concentrada, pudiéndose observar un olor más fuerte y también el color.
Es allí cuando el cuerpo nos está diciendo que tenemos que tomar un poco más de agua.
A su vez la alimentación promedio, incluye mucha sal, alimentos procesados que contienen mucha grasa, sodio, nutrientes que hace que el cuerpo requiera más agua. Si nos falta agua, al consumir estos alimentos, llevamos a que el cuerpo se siga deshidratando aún más de a poquito.
Mucha gente puede andar bien físicamente un buen tiempo sin el consumo requerido de agua, pero llega un momento que el organismo le comienza a pasar factura.
Para el ejercicio físico, es sumamente importante, solamente el despertarnos, ya nos dice que debemos beberla.
¿Por qué decimos que es un elemento sumamente importante e insustituible?
Porque tiene que ser agua y no otras cosas las que bebamos.
Podemos consumir un refresco y nos está faltando mucho más agua aún. Por lo general, lo que elegimos para consumir de repente a diario, es un refresco cola y este tiene mucha cafeína, aditivos, etc.
Por lo general, cuando se toma un refresco que es con azúcar, el cuerpo necesita más agua de la normal, para diluir esa cantidad de azúcar.
Cuanto más refresco consumimos, nos da más sed.
La gente que está muy acostumbrada a tomar solo refresco y no agua, suele tomar de cuatro a cinco litros.
¿Qué es lo que lo hace adictivo?
El azúcar. Que lo que hace, es seguir deshidratando aún más el cuerpo. Tiene sed, sigue pidiendo y nosotros en vez de darle agua, le damos refresco. De esa forma, está deshidratado casi en forma total.
¿Qué produce un refresco en el cuerpo?
Lo que más se enmarca es la cantidad de cafeína y sodio.
Y en el caso de que no sea un refresco cola, cualquier otro, tiene la misma cantidad de azúcar.
Podemos verlo en una botella de seiscientos ml.: contiene doce cucharadas de azúcar.
Por eso estimulamos a la adquisición de Stevia, que la podemos conseguir en supermercados del medio y nos va a favorecer muchísimo.
También en productos naturales, contamos con la Sucralosa que la encontramos en nuestro departamento.
Comienzo de una alimentación saludable
La alimentación saludable debe empezar desde el inicio. Del nacimiento del bebé.
Seguir las pautas y estudios que hoy en día promueven y avalan cada paso que dicen la OMS, o la UNISEV, es bien importante para los niños.
Existen estudios que si hasta los seis meses es lactancia materna exclusiva (o la leche que le correspondió en sustitución de la leche maternal), que haya lactancia materna exclusiva.
No hasta los cuatro o cinco meses. Si es lactancia materna, se entiende que excluye hasta el agua, porque la suplanta perfectamente.
En verano o en invierno, la leche materna incluye la cantidad de agua, de grasas y de azúcares que necesita el niño para desarrollarse bien hasta los seis meses.
A no ser que haya algún problema y el niño lo necesite, que son casos absolutamente excepcionales y específicos.
Alimentación desde bebé:
Sería muy razonable que se lleven adelante pautas que aconsejamos, de que a partir de los seis meses se empiecen a incluir algunos vegetales, frutas y así, hasta dos años.
Hay que tener mucho cuidado con algunos alimentos en los niños. Si no se los mostramos, no los conocen y no los necesitan, como por ejemplo un refresco o un chocolate. Si lo deseamos consumir, que sea un poco alejado del bebé. Y si un día queremos convidarlo, puede ser una vez cada tanto tiempo.
Ya van a tener un cumpleaños y oportunidades de comer lo que no deben, pero dejémoslo para después.
A partir de los dos años, los niños necesitan comer fruta, verduras, cereales, leguminosa, carne, huevo, leche, aceite, queso, un poquito de azúcar un poquito de grasas y mucha agua.
Nada en exceso. Tienen que incluir todos los grupos de alimentos.
Si a partir del nacimiento se empiezan a generar estas pautas conjuntamente con un hábito, va a permitir que el niño consiga a largo plazo, una vida saludable.
Alimentación saludable en casa.
Como en todos los ámbitos de la vida, uno prédica por el ejemplo, por ello, la alimentación saludable debe estar en casa.
En un hogar donde la alimentación se base en alimentos procesados, comprados, con frituras, con mucha carne, el niño va a mamar eso, acostumbrándose a esa comida, desde siempre.
Por allí, escuchamos decir: “El niño es rellenito y anda bien”.
Pero pasa que cuando llega a los veinte años, lo podemos llegar a ver, de tener un rellenito, a un sobrepeso. De un sobrepeso pasa a tener una obesidad, de allí a una diabetes y estamos hablando ya a esta altura de su vida, a que pasaron cuarenta años de ella.
No deberíamos pasar por ésto, si lo podemos evitar con buenos hábitos de alimentación.
¿Tiene que ver la genética?
Sin dudas que sí.
Pero si a esa genética no la ayudamos, vamos a ir al sobrepeso y obesidad.
Actualmente la mayor parte, se ve mucho en los malos hábitos de vida. El sedentarismo es el enemigo número uno.
¿Debemos elaborar lo máximo que podamos en casa?
Todos somos sabedores de que la alimentación más saludable es la correcta.
Las tartas, las masas, las comidas, etc. Pero muchas veces, es excusa no comer saludable por no tener tiempo.
Lavar un tomate y picar una lechuga, lleva menos tiempo que freír papas. Ahí está el clic. Uno quiere comer las papas fritas y no la lechuga, porque son más ricas.
Si a un niño lo acostumbramos a que en vez de papa fritas, hay lechuga y tomate, posiblemente cuando sea grande vaya a consumir muchas más verduras y frutas, porque en la casa el hábito se creó.
Pero tiene que pensar que si un día come papas fritas, no va a pasar nada. Sí pasa si fuera en la diaria. Debemos darnos un gusto en las ocasiones especiales cuando nos invitan a un cumpleaños o para los fines de semana.
Lo mismo si comemos todos los días hamburguesas de noche.
¿Qué diferencia hacemos el sábado?
La diferencia va a ser el día que consumamos una ensalada.
Poder decir el sábado de noche pedimos algo para comer, está bárbaro, pero todos los días, me parece que no.
Entiendo que no le estamos dando la importancia que se le debería dar a la nutrición, para evitar tantos y tantos problemas posteriores.
No llegamos a entender en la prevención de enfermedades, si hoy en día aparecen en niños chicos, como es la hipertensión. Debemos reconocer que es todo por los malos hábitos de alimentación y de vida”.
Mary Olivera. Contacto: marbelos2015@gmail.com







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