Que ellos también cambien

Cuando veo a los dirigentes sindicales en la televisión hablando en nombre del colectivo de trabajadores a los que representan, diciendo que son ellos los representantes del pueblo, los que han sido llamados para defender los intereses y los derechos más caros de la sociedad, la pregunta me surge de inmediato: ¿quién los eligió? ¿Quién les dijo que nos representan a todos? ¿Quién les dio mi representatividad, mi lugar en la lucha por la defensa de mis intereses, de mis valores, de mi manera de ver el mundo? ¿Y usted se siente representado por el gremio de trabajadores, de empresarios, de productores o de profesionales que hablan en su nombre ante las masas?
Se que la democracia no es un sistema perfecto y que es el menos malo de todos, pero la democracia representativa como la que tenemos en este país, donde aparece cada uno hablando cosas que yo no comparto, ni estoy de acuerdo, ni diría nunca, porque no considero ser esa clase de persona, es algo que me pasa todos los días. Y me molesta cada vez más.
No se qué ideología tienen, si son de izquierda o de derecha, si es que tal cosa existe, pero solamente se que no pueden irrogarse el derecho de decir que nos representan a todos cuando en realidad solamente están diciendo lo que ellos piensan, y no tocan los temas sustanciales, los que realmente nos importan a todos, los que consideramos que son elementales combatir en este momento.
Por ejemplo, porqué no tengo opciones cuando tengo que elegir a mi representante en el directorio del BPS. ¿Quién es Ariel Ferrari? Capaz que es un fenómeno, un tipo bárbaro, una persona de bien, alguien que según los iluminados del PIT CNT, conoce el organismo al dedillo porque es funcionario del lugar desde hace muchos años e integró el sindicato de los trabajadores de ese lugar durante mucho tiempo.  Pero ¿él sabe cuál es el BPS que yo quiero? ¿Me ha preguntado alguna vez si estoy conforme con el funcionamiento del mismo?, ¿me ha informado qué hacen con mis aportes? ¿Me ha tenido en cuenta para saber qué cosas hay que cambiar en el sistema de previsión social? Que como se los dijo el propio Mujica el día que no lo dejaron votar porque no estaba en el padrón (algo de no creer con todo lo que aporta un senador y más un presidente), está funcionando mal.
No, nunca lo ha hecho. Pero ni siquiera cuando son las elecciones obligatorias, tal como las impuso el gobierno del Frente Amplio, del directorio del BPS, donde al menos para informar porqué él tenía que ser mi representante también en forma obligatoria, porqué era el único avalado por el PIT CNT, que al parecer lo que ellos dicen es palabra santa. ¿Y quién es el PIT CNT para decirme a mi a quién tengo que votar? ¿Y si por casualidad no estaba de acuerdo? ¿Mis derechos no importan?
Parece que para el gobierno, con tal de no comprarse tantos líos, arregla con los sindicalistas que designen a uno de ellos para ser el candidato y punto, ahí se cierra la lista. Entonces un Juan cualquiera como quien esto escribe, tiene que ir a votar para evitarse sanciones y se encuentra con que no puede hacerlo por otro, por algún conocido, por alguien que le haya dicho algo que le haya parecido bien, porque el señor que el PIT CNT entendió que debía ser candidato no debe tener rivales.
Yo no estoy en contra de los sindicatos, ni muchos menos de algunos sindicalistas, de los cuales su representación es meritoria porque realmente son elegidos por largas asambleas, presididas por gente que tiene mucho tiempo para estar en ellas y en las que hay que ser valiente para estar y no quedar chato de tanta cosa que dicen los sujetos que piden la palabra, mientras los que están en el estrado, obvio que tomando mate, mucho mate y más mate, quedando verdes de tanta infusión, porque creen que ese es el mérito, el que tiene más termos encima gana y es el presidente, los miran de reojo, charlan en voz baja entre ellos y la mayoría de las veces ya tienen todo cocinado a la hora de votar porque no pueden arriesgarse a perder con la asamblea.
Entonces con esa mecánica, donde la mayoría de los representantes llegan a ser los dirigentes de un determinado colectivo por desgaste, porque son los únicos que se animan a agarrar ese hierro caliente, los que están dispuestos a jugarse la ropa y a dar días enteros de sus vidas a tener reuniones interminables y a hablar de lo que ellos creen que está bien y de lo que ellos consideran que hay que hablar por los medios de comunicación, dejando caliente a un pueblo, entre ellos a muchos que siendo trabajadores nos comemos la pastilla y no nos enteramos de nada, ni siquiera de quiénes son y de porqué están ahí, hablando por nosotros, y cuando les preguntamos quiénes son y de dónde salieron, nos dicen que ¿por qué no fuimos a la asamblea de nuestro sindicato a preguntar por las posibilidades que teníamos de pasar por todo el proceso, para llegar a ser dirigentes como ellos y ocasionalmente, si también contábamos con los respaldos necesarios, podríamos convertirnos en gente que representa el sentir colectivo y que sabe lo que los trabajadores queremos, incluso más que nosotros mismos?
Entonces, si ellos saben qué es lo que queremos, si conocen nuestros sentires y nuestras apetencias ¿por qué todos pertenecen a un solo sector político y encima se embanderan con el mismo?, es lo mismo que pasa con las gremiales empresariales donde no se encuentra a un solo dirigente que vaya en consonancia ideológica con los representantes de los sindicatos. Pero al menos son más diplomáticos y no se embanderan así nomás, no salen mateando con el candidato y después convocan a un paro para decidir qué le van a plantear a los políticos que están en campaña decidiendo el futuro Uruguay.
Y a eso voy, esa decisión que adoptó el PIT CNT de hacer un paro para decidir si la plataforma de intereses que piensan reclamar como central obrera, es la adecuada o no, me parece una truchada, propia de una clase sindical que está dando malas señales a quienes recién comienzan a integrarse al mundo laboral, porque les están diciendo que la medida, la herramienta del paro, vale dos pesos y se puede adoptar por cualquier cosa.
Es decir, le están diciendo a las nuevas generaciones que el trabajador hace paro cuando quiere y cuando se le da la gana. Y encima le dicen a sus representados que hacen paro porque no pueden trabajar y hacer actividades paralelas como las sindicales, y en eso no estoy de acuerdo, porque considero que están convocando a la holgazanería como usualmente ocurre en los días de paro, donde solamente algunos dirigentes andan en la vuelta defendiendo la medida y el resto se va a la casa a mirar cómo se vivió la jornada por televisión.
En consecuencia, ojalá las cosas cambien y la cultura de los sindicalistas sea la de trabajar para defender los verdaderos intereses de la gente y no la de hacer paros por deporte, porque solamente así comenzaremos a ver de una manera distinta a la clase sindical y a esos fenómenos que se la saben todas y que dicen representarnos a todos.

Cuando veo a los dirigentes sindicales en la televisión hablando en nombre del colectivo de trabajadores a los que representan, diciendo que son ellos los representantes del pueblo, los que han sido llamados para defender los intereses y los derechos más caros de la sociedad, la pregunta me surge de inmediato: ¿quién los eligió? ¿Quién les dijo que nos representan a todos? ¿Quién les dio mi representatividad, mi lugar en la lucha por la defensa de mis intereses, de mis valores, de mi manera de ver el mundo? ¿Y usted se siente representado por el gremio de trabajadores, de empresarios, de productores o de profesionales que hablan en su nombre ante las masas?

Se que la democracia no es un sistema perfecto y que es el menos malo de todos, pero la democracia representativa como la quemarxdibujado2 tenemos en este país, donde aparece cada uno hablando cosas que yo no comparto, ni estoy de acuerdo, ni diría nunca, porque no considero ser esa clase de persona, es algo que me pasa todos los días. Y me molesta cada vez más.

No se qué ideología tienen, si son de izquierda o de derecha, si es que tal cosa existe, pero solamente se que no pueden irrogarse el derecho de decir que nos representan a todos cuando en realidad solamente están diciendo lo que ellos piensan, y no tocan los temas sustanciales, los que realmente nos importan a todos, los que consideramos que son elementales combatir en este momento.

Por ejemplo, porqué no tengo opciones cuando tengo que elegir a mi representante en el directorio del BPS. ¿Quién es Ariel Ferrari? Capaz que es un fenómeno, un tipo bárbaro, una persona de bien, alguien que según los iluminados del PIT CNT, conoce el organismo al dedillo porque es funcionario del lugar desde hace muchos años e integró el sindicato de los trabajadores de ese lugar durante mucho tiempo.  Pero ¿él sabe cuál es el BPS que yo quiero? ¿Me ha preguntado alguna vez si estoy conforme con el funcionamiento del mismo?, ¿me ha informado qué hacen con mis aportes? ¿Me ha tenido en cuenta para saber qué cosas hay que cambiar en el sistema de previsión social? Que como se los dijo el propio Mujica el día que no lo dejaron votar porque no estaba en el padrón (algo de no creer con todo lo que aporta un senador y más un presidente), está funcionando mal.

No, nunca lo ha hecho. Pero ni siquiera cuando son las elecciones obligatorias, tal como las impuso el gobierno del Frente Amplio, del directorio del BPS, donde al menos para informar porqué él tenía que ser mi representante también en forma obligatoria, porqué era el único avalado por el PIT CNT, que al parecer lo que ellos dicen es palabra santa. ¿Y quién es el PIT CNT para decirme a mi a quién tengo que votar? ¿Y si por casualidad no estaba de acuerdo? ¿Mis derechos no importan?

Parece que para el gobierno, con tal de no comprarse tantos líos, arregla con los sindicalistas que designen a uno de ellos para ser el candidato y punto, ahí se cierra la lista. Entonces un Juan cualquiera como quien esto escribe, tiene que ir a votar para evitarse sanciones y se encuentra con que no puede hacerlo por otro, por algún conocido, por alguien que le haya dicho algo que le haya parecido bien, porque el señor que el PIT CNT entendió que debía ser candidato no debe tener rivales.

Yo no estoy en contra de los sindicatos, ni muchos menos de algunos sindicalistas, de los cuales su representación es meritoria porque realmente son elegidos por largas asambleas, presididas por gente que tiene mucho tiempo para estar en ellas y en las que hay que ser valiente para estar y no quedar chato de tanta cosa que dicen los sujetos que piden la palabra, mientras los que están en el estrado, obvio que tomando mate, mucho mate y más mate, quedando verdes de tanta infusión, porque creen que ese es el mérito, el que tiene más termos encima gana y es el presidente, los miran de reojo, charlan en voz baja entre ellos y la mayoría de las veces ya tienen todo cocinado a la hora de votar porque no pueden arriesgarse a perder con la asamblea.

Entonces con esa mecánica, donde la mayoría de los representantes llegan a ser los dirigentes de un determinado colectivo por desgaste, porque son los únicos que se animan a agarrar ese hierro caliente, los que están dispuestos a jugarse la ropa y a dar días enteros de sus vidas a tener reuniones interminables y a hablar de lo que ellos creen que está bien y de lo que ellos consideran que hay que hablar por los medios de comunicación, dejando caliente a un pueblo, entre ellos a muchos que siendo trabajadores nos comemos la pastilla y no nos enteramos de nada, ni siquiera de quiénes son y de porqué están ahí, hablando por nosotros, y cuando les preguntamos quiénes son y de dónde salieron, nos dicen que ¿por qué no fuimos a la asamblea de nuestro sindicato a preguntar por las posibilidades que teníamos de pasar por todo el proceso, para llegar a ser dirigentes como ellos y ocasionalmente, si también contábamos con los respaldos necesarios, podríamos convertirnos en gente que representa el sentir colectivo y que sabe lo que los trabajadores queremos, incluso más que nosotros mismos?

Entonces, si ellos saben qué es lo que queremos, si conocen nuestros sentires y nuestras apetencias ¿por qué todos pertenecen a un solo sector político y encima se embanderan con el mismo?, es lo mismo que pasa con las gremiales empresariales donde no se encuentra a un solo dirigente que vaya en consonancia ideológica con los representantes de los sindicatos. Pero al menos son más diplomáticos y no se embanderan así nomás, no salen mateando con el candidato y después convocan a un paro para decidir qué le van a plantear a los políticos que están en campaña decidiendo el futuro Uruguay.

Y a eso voy, esa decisión que adoptó el PIT CNT de hacer un paro para decidir si la plataforma de intereses que piensan reclamar como central obrera, es la adecuada o no, me parece una truchada, propia de una clase sindical que está dando malas señales a quienes recién comienzan a integrarse al mundo laboral, porque les están diciendo que la medida, la herramienta del paro, vale dos pesos y se puede adoptar por cualquier cosa.

Es decir, le están diciendo a las nuevas generaciones que el trabajador hace paro cuando quiere y cuando se le da la gana. Y encima le dicen a sus representados que hacen paro porque no pueden trabajar y hacer actividades paralelas como las sindicales, y en eso no estoy de acuerdo, porque considero que están convocando a la holgazanería como usualmente ocurre en los días de paro, donde solamente algunos dirigentes andan en la vuelta defendiendo la medida y el resto se va a la casa a mirar cómo se vivió la jornada por televisión.

En consecuencia, ojalá las cosas cambien y la cultura de los sindicalistas sea la de trabajar para defender los verdaderos intereses de la gente y no la de hacer paros por deporte, porque solamente así comenzaremos a ver de una manera distinta a la clase sindical y a esos fenómenos que se la saben todas y que dicen representarnos a todos.

Hugo Lemos