“Que en S. Uruguay anularan el proyecto, nunca me cerró”

-Alguna vez pediste pelotas para practicar. Seguro.
“Pedí 40 pelotas. Un día el presidente me llama y dice: “te conseguí 20 y en pocos días, las otras 20”. Le respondí: “las 40 o no practico”. Vamos a entendernos, una planificación es válida en la medida que se cumpla. Los detalles hacen al todo. Si la idea fue aprobada, que se ejecute y soy el principal responsable. El fútbol para mí es una pasión, una devoción. No creo en lo casual, creo en la consecuencia. No sé improvisar y menos me gusta. Salto Uruguay tiene una fantástica infraestructura, pero que no se hayan alcanzado determinados fines, porque en el fondo no se quiere o eso implica una tarea, no lo voy a entender”.fabricio
-Se habló, se dijo, de un proyecto a tres años, ¿de acuerdo?
“Porque el fin era uno: que Salto Uruguay se transformara en una potencia a nivel local y nacional. El club tenía todo para avanzar hacia ese objetivo. Hablamos del plantel superior y hablamos desde las Sub 14 en adelante. Logramos conformar un grupo de 14 personas, de las cuales solo cuatro eran rentadas. Las demás, dispuestas a colaborar. En la sede montamos una clínica, capaz de contemplar los primeros auxilios y muchos más; lo único que no se podía era operar. Para el Parque Julio Pozzi, la idea de colocar un container a manera de vestuario.
O sea, se mostró un camino. Yo digo que a veces es más fácil caer en la mediocridad”.
-Nunca quedó claro porqué el proyecto como tal se desintegró…
“La verdad es una: que en Salto Uruguay anularan el proyecto por cuestiones económicas, nunca me cerró. Yo di la palabra y la sustenté. En plena temporada de fútbol me llegó una oferta para dirigir la Tercera División de Nacional de Montevideo: la deseché. Mis padres fueron personas humildes, pero me enseñaron el valor de la palabra. A la palabra la defiendo”.
BASSA, ENTRE NOSOTROS
Miércoles casi al mediodía. Con FABRICIO BASSA en EL PUEBLO. Un reencuentro que solo el fútbol en este caso, es capaz de fomentar. Y fomenta de hecho.
¡Los hilos conductores de las vivencias humanas! De lo que no hay dudas: el DT de Salto Uruguay en el 2014, vuelca sus apuntes desde su verborragia. Hasta salta de un tema a otro, pero se la juega a sostener la coherencia.
“Es cierto que el paso del tiempo amplía el radio del pensamiento y uno va acumulando conceptos, que son parte de lo que pasó. Y digo claramente que no me pareció serio como terminó todo. Así, casi sin más trámite. ¿Qué sentí?, por sobre todo, decepción. Se logró entrenar dos o tres veces al día. Un mínimo de dos, de acuerdo a los horarios de los jugadores. Estaba las 24 horas al servicio de Salto Uruguay. Habíamos incorporado cuatro jugadores: Robert Rodríguez, George dos Santos, Mauricio Valiente y el paraguayo Cirilo Mora. El 63% de los goles de Salto Uruguay fueron anotados por ellos. Ahora, George y Mauricio se suman al plantel de Universitario que jugará la serie “A” de la Copa del Interior. No es casualidad que Ramón Rivas se haya fijado en ellos. ¿Se entiende?.
“¿CUÁL ES EL PRETEXTO PARA QUE EL JUGADOR NO RINDA?”
-Al doble turno lo impusiste por convicción, necesidad o qué factor.
“Guardaba relación con el propósito que nos animó en Salto Uruguay. El jugador se adaptó y el que en algún momento falló, podía marcar su final en el plantel. Un mediodía poco menos que le dimos de baja a dos. Llegaron al club con señales de rechazo a entrenar. Se los hice saber. Por poco no se fueron. Y hablo de dos jugadores importantes”.
-Te pareces a Ramón Rivas en cuanto al implícito valor de la disciplina.
Es que tiene que ser así. ¡No puede ser de otra manera! Antes que nada, es profesionalizar la mente, la actitud. Si el jugador tiene todo lo necesario y más, ¿cuál es el pretexto para que ese jugador no rinda? ¿Ustedes creen que si se hubiese sostenido el proyecto, en la temporada pasada Salto Uruguay no era uno más para definir el campeonato? Los primeros 24 días de aquel proceso de pretemporada resultaron claves. Entrenamos en pleno enero y fuimos marcando el fin de lo que se pretendía. Era un poco el poner a prueba a quienes se prolongarían juntos en la idea. El balance de aquel año nos dejó aspectos a favor y también de los otros, ¿por qué no? Siempre digo que más se aprende de las frustraciones que de los éxitos. A veces, los éxitos nos deforman”.
UN CASO ESPECIAL
De lo que no hay dudas: la historia de Fabricio Bassa, incluye bemoles singulares. De 30 campeonatos en que dirigió, fue campeón en 14 ocasiones. Y lo hizo en cuatro ámbitos distintos: San Carlos, Maldonado, Lavalleja y Artigas. Orilló el título en Salto en el 2014. El 3 de diciembre, fue victoria de Universitario por 1 a 0. Por tres meses fue el Director Técnico de Guaraní de Paraguay, con Rodolfo “Lolo” Aguirre en la ayudantía de campo. Será para otro día, recalar en las reflexiones del DT de esos casi 100 días en suelo paraguayo. Pero con Fabricio en el diario, inexorable la mirada a ese no tan lejano 2014.
“Siempre digo que a los amigos hay que contarlos dos veces, para saber cuántos son. Y después de transcurrido un tiempo y cuando suceden determinadas situaciones, volverlos a contar, para saber cuántos quedan”.

“El que va ganando en Salto deja de jugar”

“Anduve por varios ámbitos del Interior del país y el Campeonato Salteño es especial. Por las fechas, por el calendario, por la liguilla, por la suma de canchas. Pero hay realidades que me golpearon un poco. Ustedes me preguntan y lo tengo que decir. Con la mayoría de los equipos en Salto, pasa lo mismo: el que va ganando deja de jugar. Tranca la actitud que lo llevó a alcanzar la diferencia. Parece renegarse del principio de continuidad en materia de ritmo, que convengamos, no siempre es fácil. Se prepara un equipo para 90 minutos, o se lo prepara para momentos en que sí, puede producirse el desnivel. Aquel partido frente a Nacional quedó en la memoria. Al término del primer tiempo le íbamos ganando 3 a 0. Se aproximó muchísimo al nivel pretendido, porque además una finalidad no faltó: la dinámica de movimientos. Claro que también perdimos sin levantar, por ejemplo frente a Universitario, que nos ganó 4 a 1. Yo dije que el resultado no era justo, porque el rival nos debió hacer siete goles. Lo que es, es”.

“En un primer tiempo se juegan 19 minutos”

“Todos debiésemos partir de una misma base: el fútbol es un espectáculo y a ese espectáculo hay que defenderlo, jugando. La gente paga una entrada para que se cumpla el objetivo. En ese 2014, hubo un primer tiempo en que lo controlamos: se jugaron 19 de los 45 minutos. Si en un primer tiempo se juegan 19 minutos, ¿de qué defensa del espectáculo puede hablarse?  No es solo una cuestión técnica. También es conceptual. Por eso, lo hablábamos con los jugadores. Cuando se tiene la pelota, saber qué hacer y si no surgen espacios o receptores libres, reconocer que tocar la pelota hacia atrás no está prohibido y posibilita seguir teniendo el control del trámite. Con la pelota es posible, sin la pelota la misión es otra. ¿Y qué mejor que estar pensando en el arco de enfrente?.

“El saludo es cuando se gana o cuando se pierde”

Cuando Fabricio Bassa llegó a Salto Uruguay, planteó una actitud que no pasó desapercibida. El saludo puntual antes y muchas veces después también, a quien orientó técnicamente al equipo rival. “Tiene que ver con las actitudes que se pueden asumir dentro de la cancha. El saludo es cuando se gana o cuando se pierde. A eso no le debiésemos perder, casi como una norma. Siempre repito: acepto que me critiquen, pero que tenga argumentos para hacerlo. Y el argumento surge del conocimiento. ¿Se puede cuestionar a un técnico si no se lo ve trabajar en la semana? Se los recalcaba a los dirigentes de Salto Uruguay: vayan y vean. Un día tuve un problema directo con el delegado del club en reunión de Comisión Directiva. Había solicitado una información sobre jugadores sancionados del rival y eso no se cumplió. Otra vez, por una tema de cancha: pedí el Dickinson, porque era nuestro derecho. Terminamos jugando en cancha de Nacional. Dije lo que tenía que decir. Pero decirlo en el ámbito que corresponde. Otros dirigentes de repente pensaban lo mismo. Pero no lo dijeron. Lo apunté yo y correspondía hacerlo. La conciencia debe ser grupal y no fraccionada. Si el objetivo es uno, que el camino sea uno. El objetivo y el camino, también hay que defenderlo”.