Qué familia la ideológica

No quiero entrar en el terreno de si existen contradicciones ideológicas de fondo, pero sí hay que precisar algunos aspectos que son claves, con la finalidad de por lo menos desentrañar la clase política que tenemos en estos tiempos, donde las familias ideológicas son las que gobiernan y ya no los partidos políticos en forma individual.
Estas familias o grupos ideológicos afines existen tanto en la izquierda como en la derecha, entre ellos se sacan chispas, plantean una vidriera de abrazos para los votantes y los medios de comunicación, pero los puntapiés siempre se los dan por debajo de la mesa, en asambleas largas donde uno trata siempre de callar al otro y así se van manejando. Aunque siempre al final sonríen juntos para la foto cuando por atrás se hacen cuernitos.
Primero eligen al candidato que entienden mejor plantado para llevar adelante la bandera de ese cúmulo de ideas, el que conforman decenas de sectores, varios partidos políticos, o al menos más de dos, y fulminan de una buena vez la pelea entre divisas que había antes y que suponía al elector hacer una diferencia entre la historia de uno y de otro, para saber de quiénes se trataba, aunque a esta altura del partido ya nadie hacía eso de saber qué diferencias históricas existían entre blancos y colorados, o entre socialistas y comunistas, y si los tupamaros son marxistas, socialdemócratas o incluso, neoliberales.
La gente anda demasiado ocupada para esas cosas y con el mundo actual, donde a nadie le importa nada a no ser las causas de la muerte de Ricardo Fort, además de que también hay otro gran porcentaje de la población que lejos de estar muy ocupada, como buen uruguayo, y no es por andar estereotipando así nomás pero es la verdad, hay una franja que es bien atorrante y no tampoco le interesa andar hurgando mucho, porque eso da trabajo, entonces esperan la cara bonita, amistosa, afable, simpática, que diga mejor las cosas sin tanto berrinche y apasionamiento, y la votan, y chau.
Entonces ni por un lado ni por otro, nadie va andar husmeando mucho si antes se mataron, se partieron con un yunque en la cabeza, o si se dieron en un ring de boxeo sin guantes, sino que cuando alguien aparece no le van a mirar mucho el pelo, sino Coutinho no sería intendente, lo van a escuchar y si cae bien, cae bien y ahí le dan el voto.
Por esa razón, más que nunca los partidos políticos se permiten esto de las familias ideológicas, que tampoco es un invento uruguayo, no somos tan originales, se dan en muchos países del mundo y los pioneros fueron los políticos de Francia. A éstos, le siguieron en otras democracias como las de Chile donde por ejemplo ayer Michelle Bachellet regresó a la presidencia de ese país, con una concertación de grupos afines y no solamente por un partido, que la llevaron nuevamente a la primera magistratura chilena y a esto se le suma que la gente que la eligió, lo hizo porque entendió que se trataba de que era la mejor candidata de las dos que disputaban el ballotage, por encima de nombres partidarios.
En el caso de Uruguay, fue el Frente Amplio quien dio el primer batacazo cuando en la década del 70 se fundó con un cúmulo de partidos y de grupos que estaban todos bajo una cierta línea ideológica, que eran todas parecidas pero no iguales, aunque de las cosas similares que tenían rescataron lo positivo y concertaron para que hoy, esa “gran familia” que es el Frente Amplio, y digo esto porque entre los sectores parecen como esos hermanos adolescentes que viven a las trompadas, fue la primer concertación ideológica que llegó al gobierno.
Tiempo después, los partidos tradicionales comenzaron a acercarse en una visión común y dejando de lado esas rencillas microclímicas que históricamente los tenían separados, ahora conformaron el Partido de la Concertación, donde confluyen con sus coincidencias y hacen fuerza para que las diferencias no entren. Algo que ya hicieron en las elecciones del ’99, y en las del 2009, y es algo totalmente válido.
Pese a ser legítimo, ese tipo de cosas despertaron de todo un poco por parte de la izquierda, como por ejemplo, un cuestionamiento sobre la pérdida de identidad y la desaparición de las raíces que alguna vez los vio nacer como colorados o blancos. Algo que es un disparate, porque quien hace la crítica, se trata de la misma izquierda que conformó una coalición de partidos y grupos del mismo corte ideológico en 1971, y que incluso hoy, le da cabida a todas las corrientes ideológicas que deseen integrarse a lo que denominan una sola fuerza política. Por lo cual, lejos pueden estar de cuestionar algo que ellos mismos hicieron hace más de 40 años.
Pero esa práctica de cuestionar este tipo de cosas es la misma que hizo el Frente Amplio en 1996, cuando se puso en contra del nuevo sistema electoral, por el cual ellos mismos accedieron dos veces al poder y además este sistema les aseguró la gobernabilidad con mayoría parlamentaria, y encima en aquel entonces, casi piden el paredón para Danilo Astori (que con los impuestos que inventó como ministro para cobrarle a la clase media trabajadora hasta lo que no gana, tendríamos que ponerlo en la guillotina nosotros mismos), por ser el único con visión de futuro, aunque lo hacen más porque es un liberal de izquierda que por otra cosa.
Por cosas como éstas, es que el tema de las familias ideológicas genera una confusión en la prédica de los representantes de esos conglomerados de partidos políticos. Porque si tomamos en cuenta que desde hace 8 años y medio es la coalición de “izquierdas” la que ostenta el poder en nuestro país, muchos de los que la fundaron se estarían tirando de los pelos de la barba, por decir lo menos, si ven cómo es el diseño de las políticas económicas de estos últimos tiempos, donde vivimos en el mismo sistema liberal de siempre, ese que tanto criticaron y querían derribar, solamente que con más impuestos a la clase media, con los que se financian las políticas sociales e incluso todas las dádivas y limosnas que les dan a miles de familias que viven en situación de vulnerabilidad.
¿Qué cambió con respecto a las políticas económicas de los gobiernos de derecha que la izquierda decía que iba a combatir? Por más que a los lamebotas de siempre no les guste, no cambió absolutamente nada, porque vivimos en un sistema netamente capitalista con algunas otras políticas sociales. Porque ni siquiera a los que se dicen “comunistas”, con falso orgullo, les gustaría vivir en un régimen totalitario y déspota, donde siempre hay un mandamás como en Korea del Norte donde si no te gusta lo que dice el líder, sos una rata y tenés que irte al paredón.
Si habrá entrevero de pensamiento que da lugar a la confusión con esto de las familias ideológicas, que los izquierdistas salteños salieron a criticar que la Intendencia tenga que llegar a subsidiar el precio del boleto para que el mismo siga costando 6 pesos y así todo el mundo pueda andar en ómnibus, al punto que salieron con teorías economicistas y principios neoliberales diciendo que el sistema es deficitario y entonces hay que cobrarlo 14 pesos, cosa que no viajen ni ellos, pero porque la mayoría anda en auto.
Vivimos en una coyuntura donde las familias ideológicas pasan a suplantar a los partidos políticos en la práctica, es algo que los electores debemos tomar en cuenta a la hora de votar, porque de lo contrario después nos llevaremos algunas sorpresas cuando veamos que había gente que aparece en algunas filas políticas, como pasa con algunos parientes que ni pensamos que tenemos pero que caen a comer de arriba a fin de año.
Ahí es cuando debemos mirar de reojo dónde estamos pisando, para saber a quién votamos, pero tenemos que parar bien la oreja y saber quiénes dicen qué cosas y sobre todo, cómo vamos a hacer nosotros los electores para quedarnos tranquilos sabiendo que después la genealogía política de estas familias ideológicas concuerde, ya que después que armen la lista de privilegiados que ocuparán cargos públicos, una vez que lleguen al poder las incoherencias a la hora de gobernar las vamos a seguir pagando nosotros, los que no los queremos de parientes, pero igual tenemos que bancarlos.

No quiero entrar en el terreno de si existen contradicciones ideológicas de fondo, pero sí hay que precisar algunos aspectos que son claves, con la finalidad de por lo menos desentrañar la clase política que tenemos en estos tiempos, donde las familias ideológicas son las que gobiernan y ya no los partidos políticos en forma individual.

Estas familias o grupos ideológicos afines existen tanto en la izquierda como en la derecha, entre ellos se sacan chispas,politicos plantean una vidriera de abrazos para los votantes y los medios de comunicación, pero los puntapiés siempre se los dan por debajo de la mesa, en asambleas largas donde uno trata siempre de callar al otro y así se van manejando. Aunque siempre al final sonríen juntos para la foto cuando por atrás se hacen cuernitos.

Primero eligen al candidato que entienden mejor plantado para llevar adelante la bandera de ese cúmulo de ideas, el que conforman decenas de sectores, varios partidos políticos, o al menos más de dos, y fulminan de una buena vez la pelea entre divisas que había antes y que suponía al elector hacer una diferencia entre la historia de uno y de otro, para saber de quiénes se trataba, aunque a esta altura del partido ya nadie hacía eso de saber qué diferencias históricas existían entre blancos y colorados, o entre socialistas y comunistas, y si los tupamaros son marxistas, socialdemócratas o incluso, neoliberales.

La gente anda demasiado ocupada para esas cosas y con el mundo actual, donde a nadie le importa nada a no ser las causas de la muerte de Ricardo Fort, además de que también hay otro gran porcentaje de la población que lejos de estar muy ocupada, como buen uruguayo, y no es por andar estereotipando así nomás pero es la verdad, hay una franja que es bien atorrante y no tampoco le interesa andar hurgando mucho, porque eso da trabajo, entonces esperan la cara bonita, amistosa, afable, simpática, que diga mejor las cosas sin tanto berrinche y apasionamiento, y la votan, y chau.

Entonces ni por un lado ni por otro, nadie va andar husmeando mucho si antes se mataron, se partieron con un yunque en la cabeza, o si se dieron en un ring de boxeo sin guantes, sino que cuando alguien aparece no le van a mirar mucho el pelo, sino Coutinho no sería intendente, lo van a escuchar y si cae bien, cae bien y ahí le dan el voto.

Por esa razón, más que nunca los partidos políticos se permiten esto de las familias ideológicas, que tampoco es un invento uruguayo, no somos tan originales, se dan en muchos países del mundo y los pioneros fueron los políticos de Francia. A éstos, le siguieron en otras democracias como las de Chile donde por ejemplo ayer Michelle Bachellet regresó a la presidencia de ese país, con una concertación de grupos afines y no solamente por un partido, que la llevaron nuevamente a la primera magistratura chilena y a esto se le suma que la gente que la eligió, lo hizo porque entendió que se trataba de que era la mejor candidata de las dos que disputaban el ballotage, por encima de nombres partidarios.

En el caso de Uruguay, fue el Frente Amplio quien dio el primer batacazo cuando en la década del 70 se fundó con un cúmulo de partidos y de grupos que estaban todos bajo una cierta línea ideológica, que eran todas parecidas pero no iguales, aunque de las cosas similares que tenían rescataron lo positivo y concertaron para que hoy, esa “gran familia” que es el Frente Amplio, y digo esto porque entre los sectores parecen como esos hermanos adolescentes que viven a las trompadas, fue la primer concertación ideológica que llegó al gobierno.

Tiempo después, los partidos tradicionales comenzaron a acercarse en una visión común y dejando de lado esas rencillas microclímicas que históricamente los tenían separados, ahora conformaron el Partido de la Concertación, donde confluyen con sus coincidencias y hacen fuerza para que las diferencias no entren. Algo que ya hicieron en las elecciones del ’99, y en las del 2009, y es algo totalmente válido.

Pese a ser legítimo, ese tipo de cosas despertaron de todo un poco por parte de la izquierda, como por ejemplo, un cuestionamiento sobre la pérdida de identidad y la desaparición de las raíces que alguna vez los vio nacer como colorados o blancos. Algo que es un disparate, porque quien hace la crítica, se trata de la misma izquierda que conformó una coalición de partidos y grupos del mismo corte ideológico en 1971, y que incluso hoy, le da cabida a todas las corrientes ideológicas que deseen integrarse a lo que denominan una sola fuerza política. Por lo cual, lejos pueden estar de cuestionar algo que ellos mismos hicieron hace más de 40 años.

Pero esa práctica de cuestionar este tipo de cosas es la misma que hizo el Frente Amplio en 1996, cuando se puso en contra del nuevo sistema electoral, por el cual ellos mismos accedieron dos veces al poder y además este sistema les aseguró la gobernabilidad con mayoría parlamentaria, y encima en aquel entonces, casi piden el paredón para Danilo Astori (que con los impuestos que inventó como ministro para cobrarle a la clase media trabajadora hasta lo que no gana, tendríamos que ponerlo en la guillotina nosotros mismos), por ser el único con visión de futuro, aunque lo hacen más porque es un liberal de izquierda que por otra cosa.

Por cosas como éstas, es que el tema de las familias ideológicas genera una confusión en la prédica de los representantes de esos conglomerados de partidos políticos. Porque si tomamos en cuenta que desde hace 8 años y medio es la coalición de “izquierdas” la que ostenta el poder en nuestro país, muchos de los que la fundaron se estarían tirando de los pelos de la barba, por decir lo menos, si ven cómo es el diseño de las políticas económicas de estos últimos tiempos, donde vivimos en el mismo sistema liberal de siempre, ese que tanto criticaron y querían derribar, solamente que con más impuestos a la clase media, con los que se financian las políticas sociales e incluso todas las dádivas y limosnas que les dan a miles de familias que viven en situación de vulnerabilidad.

¿Qué cambió con respecto a las políticas económicas de los gobiernos de derecha que la izquierda decía que iba a combatir? Por más que a los lamebotas de siempre no les guste, no cambió absolutamente nada, porque vivimos en un sistema netamente capitalista con algunas otras políticas sociales. Porque ni siquiera a los que se dicen “comunistas”, con falso orgullo, les gustaría vivir en un régimen totalitario y déspota, donde siempre hay un mandamás como en Korea del Norte donde si no te gusta lo que dice el líder, sos una rata y tenés que irte al paredón.

Si habrá entrevero de pensamiento que da lugar a la confusión con esto de las familias ideológicas, que los izquierdistas salteños salieron a criticar que la Intendencia tenga que llegar a subsidiar el precio del boleto para que el mismo siga costando 6 pesos y así todo el mundo pueda andar en ómnibus, al punto que salieron con teorías economicistas y principios neoliberales diciendo que el sistema es deficitario y entonces hay que cobrarlo 14 pesos, cosa que no viajen ni ellos, pero porque la mayoría anda en auto.

Vivimos en una coyuntura donde las familias ideológicas pasan a suplantar a los partidos políticos en la práctica, es algo que los electores debemos tomar en cuenta a la hora de votar, porque de lo contrario después nos llevaremos algunas sorpresas cuando veamos que había gente que aparece en algunas filas políticas, como pasa con algunos parientes que ni pensamos que tenemos pero que caen a comer de arriba a fin de año.

Ahí es cuando debemos mirar de reojo dónde estamos pisando, para saber a quién votamos, pero tenemos que parar bien la oreja y saber quiénes dicen qué cosas y sobre todo, cómo vamos a hacer nosotros los electores para quedarnos tranquilos sabiendo que después la genealogía política de estas familias ideológicas concuerde, ya que después que armen la lista de privilegiados que ocuparán cargos públicos, una vez que lleguen al poder las incoherencias a la hora de gobernar las vamos a seguir pagando nosotros, los que no los queremos de parientes, pero igual tenemos que bancarlos.

Hugo Lemos