Que no se repita nunca

Hay situaciones que a esta altura ya superan todo tipo de análisis. Lo que está pasando hoy en nuestro departamento con la Intendencia de Salto merece que haya reflexiones sobre lo que ha pasado. Por un lado, está la situación de déficit en las arcas municipales que dejan a una administración al rojo vivo. Con una deuda que es millonaria en municipalesdólares, que es histórica para un departamento que otrora ha sabido sortear con éxito crisis económicas brutales, como la vivida en el año 2002 y que a ojos vista, hace tan solo algunos meses, parecía que todo venía muy bien y que las críticas eran tan solo eso, porque cuando aparecía un problema, siempre, aparentemente, había una respuesta que intentaba ponerle fin a la protesta y todos contentos.
Pero en los últimos meses las cosas comenzaron a complicarse. Ya las respuestas no aparecían tan fácilmente y los conflictos con los trabajadores se agudizaron y a éstos se le sumaron los cuestionamientos políticos por parte de la oposición, que quien la practicó fue el Frente Amplio y un solo sector del Partido Nacional, que no votó los fideicomisos y hasta motivó un enfrentamiento entre Germán Coutinho y Luis Lacalle Pou que todos recordamos en setiembre del año pasado. Los meses se sucedieron y las cosas se volvieron insostenibles.
Tanto es así, que a finales del mes de abril de este año, un grupo de funcionarios municipales que estaba realizando un servicio en un domicilio de un barrio de la ciudad, le preguntaron a quien había solicitado el mismo, por ser una persona allegada a la comuna, si cobrarían el sueldo de ese mes, ya que se aproximaba la fecha habitual y no había señales de que la plata llegara. La respuesta fue clara “si no cobran ahora que en dos semanas hay elecciones, no cobran más”. Los funcionarios contentos, pero incluso, con una elección a pocos días de celebrarse, la falta de dinero era tal, que los trabajadores fueron cobrando por turno y muchos tuvieron que esperar hasta el viernes antes de las elecciones para poder encontrarse con su salario.
Ahora las elecciones ya pasaron, los resultados están a la vista y los funcionarios ya se la veían venir. Algunos pensaban, porque así lo vociferaban, que sería una “represalia” porque el partido de gobierno perdió las elecciones, otros habían afirmado que aún ganando las elecciones, “no sabían cómo iba a hacer la actual administración con todas las deudas que tiene, para poder pagar los sueldos”. ADEOMS lo anunció con antelación, quizás por temor o preocupación, o sobre todo porque tenía los datos firmes, pero lo vaticinó, el Frente Amplio también lo venía diciendo desde el 2012, aunque como dijo tanta cosa en su momento por tener un rol de oposición política, en el que como en todo caso, el discurso no tenía porqué ser exacto, las cosas no podían ser del todo así. Pero lamentablemente por todo lo que esto implica, en muchos aspectos tenían razón.
En este momento, los funcionarios municipales, que muchos de ellos pasan por una situación desesperante porque viven de su salario y dependen del mismo para alimentar a sus familias, dependen de la voluntad de un puñado de personas, que son quienes toman las decisiones porque tienen la representación política y partidaria para hacerlo, y que tras las elecciones del pasado mes de mayo volvieron a tener el poder de adoptar determinados actos que encuentren una solución a un problema que en realidad no es de ellos, pero que lo será pronto si no se suman a dar su aporte a este enredo en el que por otro lado, ya sabían antes de meterse, que se iban a encontrar porque las cosas no andaban, y si lo sabrían que lo denunciaban desde hace mucho tiempo.
Pero son los funcionarios los que están dependiendo de que quienes deben ingresar al gobierno el próximo 9 de julio asuman compromisos y responsabilidades antes de comenzar su mandato, porque políticamente son los que tienen un cheque en blanco con el gobierno nacional que es el dueño de la plata en representación de todos los uruguayos y en este caso es el único que puede dar la solución de la que tanto hablan en los medios.
Aunque todo esto no se hace a cambio de nada. Sino que para el intendente electo, Andrés Lima y el equipo que lo acompaña, que le están poniendo el pecho a las balas y por momentos se las ven en figurillas porque sin comerla ni beberla, tienen que ser los garantes de una solución a un problema que ellos no provocaron, cuando hace tan solo semanas atrás eran considerados apenas los que criticaban y se oponían a las actuaciones del gobierno actual, por entender que el mismo llevaría a la Intendencia a la ruina, no harán nada de esto gratis.
Dejarán en claro que la situación de desfinanciamiento y falta de liquidez de la Intendencia fue provocada por el gobierno que se va en los próximos días, van a dejar en claro que cuando ellos denunciaban la situación y vaticinaban lo que está pasando ahora, nadie les prestaba atención y sobre todo, van a sostener en todo momento que si no es por el Frente Amplio, que aún no teniendo nada que ver con esto, se pone el tema al hombro y sale a solucionarlo cuando aún no es tiempo de inmiscuirse de forma directa en el asunto, la solución no llega y los trabajadores no comen. Por eso pedirán la cabeza de Coutinho y de todo su equipo y tratarán de dejarle en claro a los funcionarios que fueron ellos los que salvaron la petisa.
En tanto, desde el sindicato los miran con respeto y hasta admiración por ser ideológicamente allegados a los futuros gobernantes, les concederán una carta de crédito por demostrar voluntad de solucionarle el problema a los trabajadores, les tendrán paciencia en los primeros meses, pero luego no le perdonarán nada si los nuevos administradores cayeran en una situación parecida a la que ellos están viviendo actualmente. Porque ese es el rol del sindicato, defender a los trabajadores, incluso de sí mismos y de cualquier partido político, en ese aspecto, las reglas de la democracia deben estar claras y los roles no deben mezclarse.
El gremio defenderá una salida al problema, le dará una tregua a Lima y vituperará a Coutinho como lo viene haciendo, pero si alguna vez hay un resbalón del futuro intendente que haga que los trabajadores se tropiecen, las cosas volverán a ponerse duras y eso debe quedar claro. Por el momento todo indica que habrá una solución en cuestión de horas al pago de los sueldos de los funcionarios municipales, porque Lima ya entendió como se juega a esto y sabe con quiénes tendrá que luchar para que las cosas salgan.
En medio de todo este juego de poder, están las familias que sufren, los niños que esperan con las manos vacías y los comercios que dependen de que el municipal les pague y que además les siga comprando, además de una cadena infinita de gente. Ojalá que cuando llegue el final de este conflicto, todos hayamos aprendido algo y así se logre que una situación como ésta no se repita nunca más.







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