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“Realidades reservadas”

Con… K.V. – Recluida por rapiña y hurto

Comenzamos hoy, en nuestro nuevo espacio de “Realidades Reservadas”, como se lo prometimos el pasado sábado:
con historias de mujeres, cargadas de realidades en reserva y de sueños por cumplir.
Narradas por ellas mismas, desde el Instituto Nacional de Rehabilitación de Salto.
Lo harán, obviamente, de la forma en que la ley se lo permite:
sin dejar al descubierto su rostro y solamente con sus iniciales.
La primera en desarrollar su pasado y su cotidiano vivir,  es K.V. Una ciudadana, de un conocido barrio de la Zona Este de nuestra ciudad.K.V [1]
En la familia, ella es la única mujer entre cuatro hermanos, que anteriormente a lo que le sucede como interna en el INR (Instituto Nacional de Rehabilitación), llevaba una vida de niña y comienzos de su adolescencia, sin demasiadas complicaciones:
concurrió a primaria,  realizando dos años de secundaria y luego en su adolescencia, comenzó a transitar su camino con algunos malos hábitos.
Cuenta con veintidós años y hace tres años y cuatro meses, que se encuentra recluida.
Tiene una niña de cuatro años y un  hijo de  pocos  meses que vive con ella. Es una de las internas, que ha estudiado y trabajado, con unas ansias enormes de volver a conseguir su libertad.
Nuestra entrevista, fue realizada junto a su pequeño y comienza de ésta manera:
¿Cómo te encontrabas al llegar al INR?
Muy mal.
Pero conté con la suerte desde el principio, al llegar al Instituto Nacional de Rehabilitación, de poder estudiar.
Lo intenté y lo fui logrando. Ya que tenemos  acá, liceo completo. También estudié Gastronomía e Informática.
Cuando llegó mi hijo, ya no lo pude hacer como antes. Tengo además una hija de cuatro años, que se encuentra a cargo de mi hermano y mi cuñada. Está muy bien con ellos.
Pero mi idea cuando me valla,  es la de seguir estudiando.
¿Cómo es la relación con tu familia?
Es buena, con todos ellos.
Mis padres están separados, hace aproximadamente diez años. Son ambos, muy jóvenes.
Me vienen a ver siempre que pueden, ya que salgo solamente los días miércoles de 8 a 20 horas.
¿Qué te permiten ésas salidas transitorias?
Son placenteras. Puedo ir a cualquier lado que quiera, con mi tutela, que es una señora que viene a recogerme.
Debo ir a todos lados con ella, cuando estoy fuera.
¿Cómo se logran éstas salidas?
Manteniendo una buena conducta, para lograr un buen informe de parte de los operarios del Instituto.
También se debe al tiempo que hace, que estoy recluida.
Yo tengo mi pareja acá adentro desde hace dos años. Es el padre de mi hijo, ya que existen conyugales, para las personas que trabajan.
¿Cómo conociste a tu pareja?
Dentro del Instituto.
Yo concurría a estudiar acá adentro y nos hemos cruzado un par de veces, hasta que pasó el tiempo y nos pusimos de novios.
Luego, tuvimos la noticia de que venía un bebé.
Si nos remontamos al tiempo de tu niñez ¿Cómo transcurrió la misma?
Muy bien. Formo parte de una familia, con padres que criaron a sus hijos, muy bien.
Fueron y son excelentes padres.
Pienso que todo comienza y yo estoy presa hoy, al mirar desde mi punto de vista la separación de mis padres.
El freno de nosotros como hijos, era nuestro padre en nuestra casa.
Como ya no estaba viviendo con nosotros, le empezamos a hacer pasar a mi madre, momentos muy complicados.
Como salir a los bailes, volviendo a cualquier hora. Comenzando a consumir alcohol, porros. Pero no pasaba de eso.
Fue pasando el tiempo y seguíamos igual.
Fui conociendo drogas y más drogas, hasta que llegué a fumar pasta base.
¿Eso significa una antes y un después en tu vida?
¡La pasta base, fue mi perdición!
Mi madre me perdía, me buscaba por todos lados, preguntaba y yo nada de aparecer.
Así pasaba durante días, sin siquiera yo, saber que hacía.
Hasta que transcurrieron cinco años viviendo de ésa forma y mi madre conoce un hombre buenísimo, que nos recibió en su casa. Y de esta forma mi madre con una lucha impresionante, logró recuperarme y me sacó de las drogas.
Yo a su vez, tengo un hermano que consumía y estuvo preso. Hoy está recuperado, trabaja en empresa Cujó y es el que tiene a mi hija a cargo. Que logró su casa  propia y todo lo que tiene con mucho esfuerzo, pero lo consiguió.
¿Cómo fue tu nueva vida, junto a la pareja de tu madre?
Pasamos un tiempo muy bueno, en familia, hasta que comienzo a drogarme de nuevo. Quedo embarazada y sigo drogándome hasta los cinco meses de embarazo de la nena.
Cuando ésta nació, en sus primeros tres meses, no me drogaba. Hasta que, pasado ése tiempo, lo hice con más fuerza.
¿Cómo comienzas a drogarte?
Un día, estoy en el frente de mi casa y tenía conmigo siempre una barra de compañeros. Uno de ellos me dice: “¿tendrías un cigarro? Es para fumarme un chasqui”.
Le respondí: “yo te doy el cigarro, pero vos me convidas haber como es eso!”. Asi fue, que con la ceniza del cigarro y otros “ingredientes” que no se cuales son, lo puso arriba de un recipiente que como superficie, tenía un plomo con agujeritos y con un cañito, se aspiraba.
Asi de simple.
Eso fue, la perdición de toda mi vida.
Luego llegó lo peor, cuando me prostituí y siguió todo mal. Todo por drogarme.
Hoy, que paso por ésos lugares por donde estuve drogándome, y luego de tanto tiempo de reclusión, no siento nada.
Creo que todo lo que pasó, lo hice de forma inconsciente.
Además, es una droga tan fuerte y tan pegadiza, que te lleva a hacer cantidad de cosas, siempre malas.
Si no tienes para fumar, igual te matas. Porque en ése momento, no te permite pensar en nada.
¿Llegaste a la pasta base?
Es que un chasqui, también es pasta base. Utilizada en una bolsita.
¿Por qué motivo  ingresas al INR?
Vivía completamente drogada y acá llegué porque le robé a un señor.
Hacía días que venía fumando mucho.
Y mi madre…pobre mi madre, ya no podía mas conmigo.
No tenía mas dinero para fumar y voy hasta mi casa y le pido cien pesos a ella. Me dice: “No K, vení acá, a bañarte, mira como andas hija, recostaste un rato. Te voy a aprontar una leche y te quedás”.
Yo tenía un carácter fuerte, le dije que no y me fui.
Siempre en mi mente, estaba presente el ¿que iba a hacer, sin nada para fumar?
En un momento dado, recordé que este señor del suceso que me tuvo como protagonista, cobraba una jubilación o pensión, y me fui hasta la casa.
Lo invito a un compañero, para que me acompañe y llegamos. Mientras yo entré a la casa, el que me había acompañado, se retiró, a buscar dinero en otro lado. Los dos locos por fumar.
Cuando el señor me atiende, le hablo, pidiéndole plata y me dice:
– “No tengo”.
-“Pero veinte pesos, te pido”.
-“No tengo”.
Entonces yo, como estaba desesperada por fumar, me fui acercando, cada  vez más, le puse la mano en el bolsillo, saqué todo lo que él tenía y me fui corriendo con toda la plata.
Eran aproximadamente, treinta mil pesos.
El me alcanza, me tira de los pelos, yo lo empujé  y no recuerdo algo más que haya pasado.
Además, nada me importaba y yo no tenía idea de la cantidad de plata que tenía en mis manos. La droga me lo impedía.
Estoy acá, por un delito de rapiña y un hurto, además.
¿Qué sentiste en el momento que llegas al INR?fence-2163951_960_720 [2]
Fue muy importante para mí.
El hecho de estar un tiempo encerrada, me hizo mucho bien.
Yo era una mujer drogada, que ya había cometido una cantidad de delitos por hurto y hacia tiempo me venía buscando la policía. Cuando me capturan, no sabían que era yo que los llevaba a cabo.
Mamá me buscaba día y noche para ayudarme y yo seguía en la mía. Estaba loca, mal de la cabeza por la droga.
Era muy flaquita, desnutrida, porque estaba muy descuidada.
¿Cómo fue el momento de la aprensión?
Estaba yo con alguien, y le digo vamos hasta la casa de tu madre a pedirle plata. ¡Vamos!
A ésta persona se le ocurre, que no era conveniente pasar frente a la casa de ese señor, que yo le había sustraído los treinta mil pesos, porque me iba a reconocer y me denunciaría.
Pasó así exactamente. Yo paso por la casa, el me ve, llama a la policía y cuando vengo de vuelta, había una cantidad enorme de policías esperándome…y me agarraron.
¿Solías tener amigos?
Solo para la droga.
En el barrio, solíamos decir: “¿cómo andas? ¿Tenés una pipa?, ¡vamos a fumar!”. Ésos eran los amigos.
En la droga, no existen los verdaderos amigos.
¿Qué llegaste a consumir en cuanto a drogas?
Fumé una vez crack, pero solamente ésa vez.
Luego seguí con los chasqui, porque es más fuerte el crack. El chasqui, es lo mismo que la pasta base, pero le llamamos chasqui, porque nos venden así, de a chasqui.
¿Cómo controlabas la ansiedad cuando llegaste al Instituto?
La ansiedad, hace consumir muchas cosas dulces. Comía bolsas de caramelos.
Y cuando entro acá, resultó que había muchas mujeres conocidas por el mismo tema. La que no estaba por robo, vendía droga. O sea estábamos en la misma.
La droga tiene eso, te hace conocer mucha gente, mucha plata, todo en exceso. Y conocí también a un señor, que trabaja en un ente del estado y siempre me ayudó mucho y se preocupó mucho por mí, incluso por mi hija. Pero lamentablemente, aunque quisiera apoyarme, yo no lo quería a él, quería su dinero.
Entonces no tuvo forma de ayudarme.
¿Cuánto tiempo crees que te va a llevar éste proceso?
Yo ya pedí la libertad anticipada.
A mi me penaron con cinco años, o sea que mi finalización de pena, se cumpliría el 9 de marzo del 2019.
Todo este tiempo que va corriendo, cuenta.
Con la redención de pena por motivos de estudios, acelera el proceso.
Descuento mucho y pienso irme el año que viene en libertad.
En vista de que están reconociendo mi comportamiento y demás, me iría en noviembre del año que viene.
¿Cómo te sientes hoy?
Bien.
Me encuentro bien, con unas ganas enormes y creo que preparada para irme, formar una familia, poder trabajar y llevar una vida normal.
¿Crees que te alcanzó para recapacitar?
Si. Quiero irme a estudiar, trabajar, estar con mis hijos y criarlos.
¿Cómo lo defines al INR?
Dentro de todos los problemas que puedan surgir, estamos muy bien.
Yo he estado en otras cárceles, ya que fui trasladada al CNR, en Montevideo durante cinco meses.
Mi familia, mi pareja, nunca dejaron de insistir, de hablar con el Director, porque cuando se inicia mi traslado, yo estaba con un mes de embarazo de mi niño más pequeño.
Se preocuparon, hasta que lograron mi traslado de nuevo a Salto.
¿Por qué motivo te trasladan?
Porque era yo muy rebelde acá y tenía otra forma de pensar.
Pero entendí, que esta cárcel, era mucho mejor que aquella.
Nosotros acá tenemos libertad, para muchas cosas.
Queremos un café, un churrasco,  vamos y lo hacemos.
Necesitamos algo de la calle, yo le pido a mi madre  un refresco, por ejemplo y tenemos acceso a ello.
Estudiar, la visita con nuestros maridos, el trabajo en la chacra, para las muchachas que lo deseen.
No podemos pedir más de lo que tenemos en ésta cárcel.
Yo ahora, voy a empezar a trabajar, porque de esa forma sumo y me quiero ir antes.
Pero me siento muy cómoda acá. Si existiere algún problema, venimos hasta este sector y hablamos con algún operador y se resuelve.
¿Qué cambiarías de tu vida hoy?
Hacer algo para irme antes. Estar mejor de lo que estoy.
Que estemos bien dentro de todo, no quita que estamos presas.
Cualquier persona que se encuentre privada de libertad, se va a querer ir, cuanto antes.
Nosotros no nos mandamos solas.
La cárcel nos da todos los beneficios que mencioné, pero están los operadores y policías, con un control. Porque estamos… privadas… de la libertad.
Y lo más triste  de la vida, es estar privada de tu libertad.
¡Es  lo mas triste!
¿Te sientes arrepentida de lo que hiciste?
Sí, mi vida pasada, fue una porquería, fue todo horrible.
Lo único bueno, es mi madre, mis hijos, mis hermanos…
Pero si tal vez ése día, no hubiese pasado lo que  pasó, yo hoy me encontraría muerta.
Creo mucho en Dios y  por algo pasan las cosas. Es por la fe que yo tengo, que hoy estoy donde estoy.
¿Qué mensaje le enviarías a la sociedad?
¡Que por favor, no fumen mas pasta base!
¡Que recapaciten!
Que la pasta  base es lo peor que uno puede consumir.
Que por la  pasta base, uno puede llegar a hacer cualquier cosa.
Desde  como suicidarse, matar otra persona, por quitarle “ése chasqui”, hasta miles de cosas.
Si hay personas con la cabeza muy débil, la persona  mata por conseguir la droga.
¿Tienes contacto inmediato con  mujeres que recién llegan a la cárcel?
Sí, y  en vista está de que cuando les pregunto: ¿Cómo está la calle?
Me dicen: “Un asco, te matan igual por  un chasqui”.
Va una persona  de un barrio a otro a comprar la droga y puede ésta darle un puñalada y dejarlo muerto ahí, todo por ésa porquería.
¿Qué crees que le falte a la sociedad, para conseguir combatirla?
Más policías.
Se tiene que terminar esto de la pasta base.
La policía tiene que terminar con ésta porquería.
Que termina destruyendo a niños de nueve años, ya de ocho, están fumando y consumiéndola.
¡Destruye todo! ¡Vidas, familias y personas!
Para mí es una bendición y le doy las gracias a Dios, que me haya traído hasta acá. Y que me  haya  pasado todo lo que me pasó, estando presa.
Para ser más fuerte y tener  una cabeza más abierta, más amplia.
¿Cómo te imaginas tu vida afuera?
Para cuando salga, me imagino una vida linda.
Porque tengo un compañero a mi lado, que aunque también esté procesado hace ya un año y cuatro meses por hurto, me apoya y sé que cuento con él.
Tengo además, para cuando salga, una familia que me está esperando, con mis hijos.
Pienso mucho en mi hija mayor, que es una niña adorada y la está criando mi hermano y tengo la certeza de que la adoran. Tanto él, como la  esposa.
Llego a la conclusión, de que si yo llegara a buscarla y ella no quiere irse conmigo, yo voy a tener que respetar su decisión de querer quedar con su tío.
Es  el bienestar de ella y le voy a tener que decir: “bueno hija, cuando usted se quiera ir con mamá, que su tío me llame y mamita la va a venir a buscar”.
Yo no puedo arrancársela. De un día para el otro, llegar a  la casa de mi hermano y llevármela. Ella ya  tiene cuatro años y  cuando quedó con ellos, tenía nueve meses.
Estoy muy decidida, agradecida a ellos por cuidármela y me  siento bien.
Quiero salir y cambiar. Poder rehacer mi vida, trabajando en lo que sea.
Hoy que estas recuperada, ¿Cómo ves aquella muchacha que eras?
¡Hay no! ¡Me vería desastrosa!
Me daría mucha vergüenza con todo lo que hacía.
Por mis hijos, por mi familia.
¡No, ni en sueños!
A mí el Centro de Rehabilitación me  ha  hecho mucho bien ¡y le debo tanto!
Estoy muy agradecida a todos, por la forma humana en que  me han ayudado y me han apoyado, intentando sacarme adelante.
Soy una  persona nueva…