Récord nacional en la natación “Máster” y novel escritor

Hoy por: Wanda Aranguren

Rodolfo Nario, es un conocido deportista salteño destacado en competencias de natación a nivel nacional e internacional, primero en su juventud y actualmente en la categoría “Máster” donde ha sumado varios títulos y trofeos y sobre todo batiendo récords nacionales. AL DORSO - Rodolfo Nario
Recientemente sumó a su actividad en las piscinas su dedicación a las letras. Tras haber participado en un concurso de cuentos y relatos cortos en el año 2015 incursionó en el mundo de la escritura y publicó su primer libro el año pasado, titulado “Regreso a la ilusión”. Ahora, acaba de publicar su segundo libro “Caleidoscopio” que se presentará públicamente antes de finalizar el mes de octubre en la biblioteca departamental Felisa Lisasola.
Un hombre que procura que la gente grande busque algo para hacer y encuentre algún pasatiempo, una actividad de su agrado a la cual dedicar su tiempo y evitar quedarse “sentado en la casa tomando mate”.

¿Dónde pasó su infancia?

“Yo nací el 15 de octubre de 1945, ahora cumplo 71 años. Soy de Salto y nunca me fui de acá, mi niñez la pasé en la zona de Paso del Bote, tuve amistades muy disímiles, algunos del barrio y otros de un nivel más pudiente porque yo fui desde chico al club Remeros, pero me sentí siempre muy bien en todos los ambientes. Yo vengo de una familia de clase media, pero pasó que mi padre murió cuando yo tenía 3 o 4 años y como mi madre trabajaba me inscribió en ese club para que me entretuviera. De chico era bastante tranquilo, era otra época, pero cosas malas hubo siempre solo que ahora son más peligrosas, por eso creo que el cuidado de los niños empieza por lo que los padres les inculcan”.
¿Cuándo aprendió a nadar?
“Fui a una clase de natación en el Club Remeros a los ocho o nueve años, con Eduardo Sequeira Leite, que venía de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Brasil. Yo no sabía nadar pero como anduve bien al otro día fui al club y me paré frente a una planchada de madera donde antes estaba un barco atravesado. Desde la costa a esa planchada habría unos 30 metros y ya el río es profundo en esa zona y yo me paré mirando la planchada y me pregunté ¿llegó o no llego?, sí, llego, me dije a mi mismo y me tiré al agua. La verdad llegué a duras penas a la planchada pero a partir de ahí no fui a ninguna clase más (risas). Fue una inconsciencia total, que salió bien”.
¿Recuerda su primera competencia?
“Mi primera competencia la recuerdo muy bien. Fue en Concepción del Uruguay, en el Campeonato del río Uruguay, tenía 14 años. Sé que ganamos una posta con gente muy conocida de aquella época como el Toto Veche, los mellizos Abarno y muchos otros, gente que al tiempo dejó la natación. Después de eso transcurrieron algunos años, competí en natación y me fue bastante bien, no era de los mejores pero con mi grupo salimos campeones nacionales de waterpolo. Me acuerdo que más de la mitad de los que jugábamos ahí después pasaron a formar la cúpula tupamara. En esa época yo tendría 17 o 18 años”.
¿Después cómo continuó su trayectoria en la natación?
“Con el tiempo dejé de competir y estuve de entrenador en el Remeros enseñando a nadar hasta los 28 o 29 años. También trabajaba de guardavidas en la Intendencia y me iba a pie desde Paso del Bote a Salto Chico todos los días a las ocho de la mañana. Después volvía, comía algún refuerzo y entraba a trabajar al Remeros hasta las siete u ocho de la tarde. A los 29 años participo de un concurso para oficinista en la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande y ahí estuve treinta y pico de años hasta que me jubilé, entonces me retiré bastante de la natación”.
¿Cómo entrenador que destaca al enseñar a nadar?
“Lo que tenés que lograr es que la criatura te tenga confianza. Una de las cosas más perjudiciales es cuando entras con tres o cuatro chiquitos a la piscina y tenés a los papás prácticamente al lado. Ellos le transmiten su miedo al niño y eso hay que evitar porque el miedo endurece, contrae los músculos y el chico se hunde. Después, cuando ya esta más grande viene la enseñanza técnica, donde cada estilo tiene su posición del cuerpo, del brazo, de la mano y ahí se entra a seleccionar a quienes tengan condiciones para competir”.
¿Tiene alguna anécdota de sus competencias?
“Yo siempre competí en espalda y crol, son los estilos que nadé siempre y en los que más me siento cómodo. De cuando competí en aguas abiertas tengo algunos trofeos, de Punta Gorda a Trouville me acuerdo que entré segundo y me ganó un argentino que después salió campeón mundial de aguas abiertas. De eso me acuerdo hasta el tiempo, el puso dos horas y yo dos horas cero cinco. Después que empecé a trabajar estuve como 15 años sin nadar hasta que vi que habían comenzado competencias máster y a los 45 o 46 años empecé de nuevo”.
¿Eso significó volver a entrenar?
“Costó tener que bajar 15 kilos y tratar de dejar el cigarrillo que hasta ahora no lo he logrado del todo. A partir de ahí continué compitiendo en Uruguay normalmente y en algunos países de sudamérica como Perú, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela. Pero más allá de la competencia llega un momento en que uno dice ¡voy a tratar de dar lo mejor de mi mismo! y si mejoraste tu tiempo eso quiere decir que anduviste bien. Yo entreno cinco días a la semana y de los 50 a los 1500 metros en estilo libre tengo todos los récords nacionales, lo mismo que en espalda y eso es muy gratificante para uno. Después esta lo otro, la cantidad de amistades que hacés, porque lo principal es la gente, charlar con las personas”.
¿Que significa nadar para usted?
“El agua para mí es un desahogo físico y psicológico. Ahí si tenés algún problema lo largás, nadar es una actividad muy recreativa y reconfortante”.
¿Algo qué no se conoce mucho de su vida fue su incursión en la política?
“Estuve muy poco tiempo en política, fui el secretario departamental de la lista 99 en Salto que en ese momento lo tenía a Hugo Batalla al frente. Después esa lista prácticamente desapareció y cuando murió Hugo dejé totalmente la política. Yo más que una idea lo seguía a él porque me parecía que era un hombre bueno y que tenía buenas ideas para trabajar”.
¿Recientemente publicó su segundo libro?
“Caleidoscopio, que es mi último libro se presenta antes de finalizar este mes en la biblioteca Felisa Lisasola. A mi me pasó algo muy particular y fue encontrarme después que me jubilé con mucho tiempo para hacer cosas y me incliné por escribir que es algo que me gusta. Hay algo muy importante y es que al momento en que la gente deja de trabajar no sabe que hacer y ese momento hay que aprovecharlo. En mi caso con la natación y la escritura hay días en que no tengo tiempo para nada”.







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