Revista literaria La Piedra Alta alcanzó su sexto número

Hoy por: Jorge Pignataro

Está en circulación en estos días un nuevo número de la Revista literaria salteña La Piedra Alta, publicación bimensual que alcanzó ahora su sexto número, ya en el segundo año de vida.

La revista puede definirse como “de opinión”, más que meramente difusora de actividades. Se ocupa en especial de opinar, de dar una mirada crítica sobre acontecimientos culturales recientes. Si bien el énfasis está puesto en el plano de lo literario, también existe lugar en La Piedra Alta para otras manifestaciones artísticas, aunque siempre apuntando a Salto como principal referencia: este último número, por ejemplo, incluye una entrevista al arquitecto Juan Carlos Ferreira sobre “La Arquitectura en Salto: pasado, presente y futuro”.

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La revista literaria La Piedra Alta editada en Salto.

El contenido del sexto número es el siguiente:

– “Eso que llamamos arte”: artículo de reflexión escrito por el profesor Rafael Fernández Pimienta, donde plantea con mucha firmeza y solidez conceptual, ideas como: “La visita a algunas exposiciones me ha provocado una serie de repreguntas. ¿Cómo llegamos a considerar arte a un montón de papeles, hierro y plástico amontonados sin ningún criterio? ¿En qué momento decidimos que el rótulo de arte no valía absolutamente nada? (…) No señor, juntar materiales no es arte, me niego a admitirlo, a riesgo de resultar intransigente, seguro de no equivocarme”.

– “Mujeres por mujeres: CD con grabación de poemas”: opinión sobre material editado por el MEC, que incluye el recitado de algunos poemas de poetisas uruguayas por varias mujeres salteñas.

– “Retro O, de Federico Arnaud”: comentario sobre exposición del artista salteño en el Espacio de Arte Contemporáneo de Montevideo.

– Entrevista sobre la Arquitectura de Salto al arquitecto Juan Carlos Ferreira.

– “Urbanismo en Salto”, por Milton Costa: nota que por su temática complementa las palabras del arquitecto Ferreira.

– “Desarrollo cultural y económico (Una mirada a Salto)”, por Alberto Prósper: artículo de opinión sobre la valoración del arte y la cultura en Salto, donde analiza por ejemplo la importancia asignada por los medios de comunicación masiva, con muchos datos numéricos a la vista.

– “Inéditos”, de José Luis Guarino: como lo ha hecho en sus números anteriores, La Piedra Alta incluye una página destinada con exclusividad a textos literarios inéditos, en este caso se publican cinco poemas de José Luis Guarino.

–“Federico García Lora en Salto”, por Leonardo Garet: cierra la revista esta nota elaborada por el Profesor Ac. Leonardo Garet en la que además incluye un poema de Margarita Muñoa en admiración a García Lorca; el poema data de unos cincuenta años atrás, la propia autora ya no lo recordaba y había sido conservado por la Profesora Lithé Avellanal.

Además, vuelve a aparecer una sección tradicional, “Piedra Alta para…” y “Piedra Baja para…”, en la que se realizan breves juicios de valor sobre diversos aspectos del quehacer cultural salteño. Tampoco faltan fotos, dibujos, imágenes de cuadros y esculturas, etc. Cabe destacar que todas las notas presentadas fueron escritas exclusivamente para esta publicación.

El equipo de La Piedra Alta está conformado por Juan Carlos Albarado y Jorge Pignataro (Directores), Cynthia Kutscher y Andrés Vico (dibujantes), Deicy Martínez y Martín Albarado (armado), además de los colaboradores habituales.

A 90 años del nacimiento de Astor Piazzolla

En este 2011 se cumplen 90 años del nacimiento de uno de los mayores músicos rioplatenses, renovador del tango: Astor Piazzolla (1921-1992). En el último número del “Boletín Salesiano” (julio de 2011), publicación mensual de dicha institución, encontramos una nota sobre Piazzolla, firmada simplemente con el nombre “Leonardo”, que nos parece interesante compartir con los lectores de EL PUEBLO:

“El 11 de marzo de 1921, nacía en Mar del Plata Astor Piazzolla, quien sería un revolucionario de la música ciudadana rioplatense: el tango. Vivió su infancia y adolescencia en New York. Desde muy pequeño mostró su inclinación por la música. Cuando cumplía seis años, su padre le regaló su primer bandoneón; desde entonces nació un idilio, que sería permanente entre él y su instrumento. Años más tarde, declaró: Toco con violencia; mi bandoneón tiene que cantar, reír y gritar. No concibo el color pastel en el tango.

En 1934, cuando Gardel filmaba en New York, conoció a Astor y quedó cautivado por el virtuosismo del niño, a quien ofreció un papel como canillita, en un breve pasaje del film El día que me quieras. En 1939, ya de regreso a su patria, integró como bandoneonista la orquesta de Aníbal Trolio, el gran Pichuco, el bandoneón mayor de Buenos Aires, según los entendidos. Se convirtió, además, en el primer arreglador de sus obras musicales, elaborando las partituras para la orquesta. Se vislumbraba un nuevo estilo de ejecución. En 1955, formó su orquesta, El Octeto de Buenos Aires, donde definitivamente expresa su nueva concepción musical, cambiando los compases del tango tradicional. Sus composiciones levantaron polémicas, sobre todo, entre los tangueros tradicionalistas, amantes del ‘dos por cuatro’ rítmico y marcado. Emprendió múltiples giras por los mejores escenarios del mundo, mostrando su estilo distinto, único e inconfundible. Actualmente, de un tango ejecutado según su estilo, se dice: es un tango apiazzollado.

Astor nos ha dejado un legado de grandes composiciones, entre las que sobresale Adiós Nonino, compuesta luego de la muerte de su padre: tuvo un gran éxito popular. En una encuesta realizada en 1994 por la revista La Maga –noticias de cultura- titulada ‘Vote por amor al tango’, Adiós Nonino ocupaba el primer lugar entre los mejores tangos instrumentales, desplazando, nada menos, a nuestra querida La Comparsita al segundo lugar de la encuesta. Entre sus composiciones que ya son clásicos, destacan: Libertango, La bicicleta blanca, Verano porteño, Milonga del trovador, Calambre. En la década del 60, formó un binomio muy destacado con el poeta uruguayo Horacio Ferrer, quien aportó las letras a varias de sus composiciones.

El 4 de julio de 1992, falleció en su ciudad Buenos Aires, dejando un legado que mantiene plena vigencia, a casi veinte años de su muerte”.