¡Revolviendo el bolillero…!

Porque sobran las dudas y faltan certezas.
Sobre todo, de rendimiento. Al fin de cuentas, más allá de algunas excepciones (Universitario, Gladiador y Ferro Carril), a los restantes los ha salpicado la mismísima irregularidad.
O equipos que en definitiva andan por ahí: a contraflecha.
Los casos bien concretos de Nacional, Salto Nuevo, Salto Uruguay y Ceibal. Lo de Ceibal, es el impacto mayor. Ya sin Fabricio Bassa y con Gustavo Piegas y el «Tatú» Suárez.
Saladero es un tormento entre lesiones y alguna suspensión vigente, como en el caso de «Chriola» Píriz. Progreso llega después de batir a Nacional e Hindú comienza a jugársela.
El 0 a 0 frente a Ceibal, es un tonificador anímico por donde se lo mire. ¿Qué duda puede caber?
TODOS Y CADA UNO
Porque en el Parque Rufino Araújo, Paso del Bote apuesta a rescatar el primer punto en la «A». Sería histórico en la semana de un año más de vida (nació el 23 de mayo de 1959).
Progreso viene henchido, entusiasta.
Gozó con la victoria ante Nacional y la apuesta pretende no pararse.
Después, la hora de Ceibal y Ferro Carril. La vuelta a su casa, ya sin Bassa.
¿Qué Ceibal es hoy? Para colmo, se le viene Ferro: el de los 13 puntos, a 3 de la punta. Tiene contenido y tiene gol.
¿Puede establecerse condición superior de un equipo a otro, cuando juegan Ceibal y Ferro Carril? Definitivamente no. Hacerlo, sería de penosa testarudez.
Aunque este Ferro, anda, desanda, promete y también decide. Cosas de Ferro.
¡FLOR DE ENCONTRONAZO!
Sin dudas: el cierre en cancha de Nacional. El local y Gladiador. En la teoría: de los mejores. Gladiador se asocia, se junta, circula y concluye en la sabia ejecución. Maciel y Carballo, los socios que llegaron de Bella Unión con la gambeta rompiendo moldes, relampaguean como locos y el fútbol es un canto a la medida del generoso disfrute.
Nacional necesita volver a ser. Cobró dos derrotas consecutivas. Desde Alejandro Torrens y el equipo, aclamación generalizada: ¡una tercera caída consecutiva no!
Mientras de arranque, Hindú y Saladero es una medición de perspectivas inmediatas. Hindú le empató a Ceibal y con Saladero, la resignación en la recta final ante Gladiador, después de la dignidad del primer tiempo. Para los dos: tres puntos que implican necesidad real. La tienen.
ERIZANDO LA PIEL
Habría que convenir: Salto Nuevo-River Plate en el partido de complemento en el Parque Dickinson, será a todas luces especial. Y la razón es simple: Salto Nuevo en pronunciada bajante y River Plate se para en la vereda de enfrente. Evoluciona, se convence, es arte y parte: se la juega para sostenerse y dispara una saludable oferta vacía de moretones: luce bien.
En Salto Nuevo, Federico Suárez sabe que su equipo no debiera resigCorreo electrónico, teléfono o Skypenar tres puntos. Le dolería demasiado, a la propia fe de su gente. Eso está claro.
Como no está claro en tanto, hasta donde es capaz de amparar Salto Uruguay un nivel de respuesta que torne compleja la misión de Universitario. El Universitario vigente, sereno, vital, experto.
El que defiende bien y el que golea bien. El que se nutre de convicciones porque las tiene.
Al cabo en la «A», todo se rige por coordenadas a la medida de cada uno.
Ganar es un deleite y perder huele a trampa tendida, porque después será la conciencia que ganará espacios. A ella también hay que rendir cuenta. Por lo menos de vez en cuando. Por lo menos.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-