Ricardo Pallares la calificó de “ejemplo único en el proceso de la cultura uruguaya contemporánea”

Se cumplió en la Intendencia el acto de cierre de la Colección “Escritores Salteños”

La ceremonia de presentación del vigésimo tomo de la Colección Escritores Salteños se desarrolló el pasado viernes en el Salón de Actos de la Intendencia de Salto con un lleno total. En la oportunidad hicieron uso de la palabra en primera instancia el Presidente del Centro Comercial Ricardo Urroz, el saliente Director de Cultura de la Intendencia Denis Dutra y el Director del Proyecto Leonardo Garet. Posteriormente, los cinco autores que conforman el tomo Nº 20 realizaron lectura de algunos de sus textos y uno de ellos, José Luis Guarino, expresó algunas palabras en nombre de todo el grupo, enfatizando en la importancia de la Colección como hecho histórico. Como cierre de la parte oratoria habló el profesor Ricardo Pallares, integrante de la Academia Nacional de Letras, institución en cuyo nombre llegó especialmente a Salto. Merece destacarse además la presencia del ex Director de Cultura de la Intendencia Lewis Rochón Sarutte y del ex Presidente del Centro Comercial Miguel Angel Errea, que también llevaron adelante la Colección desde sus cargos anteriores, en tanto el proyecto comenzó a gestarse en el año 2003.

El discurso de Ricardo Pallares

“Yo traigo a título personal una alegría muy grande y la traigo también con expresiones de saludo y de felicitación de la Academia Nacional de Letras, de parte de su Presidente el Doctor Wilfredo Penco, de su Secretario el Doctor Adolfo Elizaincín, del Académico Aníbal Barrios Pintos y del Académico Gerardo Caetano. Saludos que son sin dudas para la Intendencia, el Centro Comercial y los responsables de la Colección.

En una de las razones y fundamentos para la designación de Leonardo Garet como Académico Correspondiente en Salto pesó, aunque no en forma decisoria, la existencia en curso de esta Colección, que es un fenómeno editorial producto de una recopilación y un estudio sistemático y extendido en el tiempo, que constituye un ejemplo único en el proceso de la cultura uruguaya contemporánea. No hay en ningún departamento una obra similar. Y ésta además reúne biografía de los autores, bio-bibliografía (es decir su vida articulada en los fenómenos de la cultura salteña) y sus obras, comentarios descriptivos e interpretativos de esas obras y una antología, es decir, tiene un caudal de información, de apreciaciones, de datos, de fechas, de referencias, que la configura a la Colección a medida que progresa en una historia viva de la cultura contemporánea y reciente de Salto.

La Academia viene, pues, con mucha satisfacción a uno de los lugares donde inició su descentralización, viene en mi persona porque ella está aquí en la persona y en la obra de Leonardo Garet, como en el departamento de Colonia está en la persona y en la obra del profesor Omar Moreira y en el departamento de Tacuarembó está en la persona y en la obra de la poeta Circe Maia; esos son los tres lugares del país donde la Academia tiene Académicos Correspondientes. Pero en el caso de Salto, en este caso, distinto al de las otras correspondencias y sin dudas a las que están en el extranjero, hay un merecimiento muy particular porque se trata de una obra relativa a una parte muy importante y muy significativa de las letras del Uruguay.

Estoy muy satisfecho porque estas circunstancias tan especiales nos obligan a pensar que el conjunto de los discursos y de los hechos dependen de los contextos de producción y de los contextos de recepción, quiero decir que, aludiendo a este festejo popular (se refiere a los festejos por el triunfo de la selección uruguaya de fútbol el pasado viernes), hay un contexto de cambio en el que se puede y no se puede, que está en la ley y casi por fuera del reglamento, pero en el que se perfilan fenómenos, hechos, realidades, que sólo ocurren cuando hay un trabajo de grupo o de equipo, para lo cual es necesaria la configuración de individualidades que se limiten al punto preciso, que se restrinjan en el momento exacto en que el grupo y el equipo se constituye como la fuerza primordial. Y en alguna medida hay aquí (se refiere a la Colección) una tarea de equipo, difuso, pero de equipo al fin. Está no sólo el elenco de los productores de textos del pasado y del presente (se abarca desde los orígenes hasta nuestros días, es decir todo el ciclo de la ciudad letrada sin dejar ningún período fuera, aunque actúe con los principios de la selección necesarios conjugados con los de la representatividad), hay aquí un equipo conformado también por la producción del medio cultural salteño y la recepción que han hecho de esas obras, todos aquellos que han colaborado en la entrega de datos al recolector y compilador, y una fuerza extraordinaria que para mí era casi misteriosa y hoy supe que se llama Cristina Reyes, ilustre profesora de literatura.

En consecuencia, es necesario que pensemos todos con responsabilidad según el lugar en que actuemos, desde el campo político o docente o simplemente estudiantil o ciudadano, en qué forma construir canales para que haya un cruzamiento de los mensajes capaces de crear en el futuro inmediato formas de recepción en contextos adecuados para mantener viva la cultura de Salto sin pretender con ello que tenga una distintividad con relación al genérico que llamamos cultura uruguaya.

Planteo la posibilidad de incluir algunos de los textos paradigmáticos que están en esta antología en soporte digital, para circularlos en los distintos canales tanto del sistema educativo como ciudadano, para que estén en disponibilidad de otros medios, como para encontrar, promover, torear, provocar o producir encuentros de lectores capaces de encontrar formas de significación nuevas, de actualización de los mensajes, que conciernan a cada uno de los lectores.

Salto es entre otras cosa de su presente y de la construcción de futuro, un basamento cuya esencia, o una de las cuales, está en esta Colección,  en la que se puede recoger el hilo de la lumbre, de la luz, del entendimiento que nos conduzca hasta nuestros orígenes, a los orígenes locales y nacionales y desde ese anclaje y ese aferramiento aventurarnos a la construcción del futuro, de manera que es una obra abierta y no cerrada, tal como lo dice el antólogo en el prólogo, que se despide y saluda a un tiempo, se cierra y se abre a la producción crítica, a la recopilación, al estudio y al análisis más exhaustivo de todo el conjunto de obras literarias que aquí aparecen. Por lo tanto, repito, dejo a ustedes el saludo y la felicitación de la Academia Nacional de Letras y el mío propio, con toda la alegría del momento”.