Rousseff convoca a una «enérgica oposición» contra los «golpistas»

Brasilia, 31 ago (EFE).- La ya expresidente de Brasil Dilma Rousseff denunció hoy que su destitución constituye la consumación de un «golpe de Estado» en el país y convocó a una «enérgica, determinada y firme oposición a los golpistas».
Arropada por decenas de simpatizantes, exmiembros de su Gobierno y legisladores próximos al Partido de los Trabajadores (PT), Rousseff compareció ante la prensa en el palacio de la Alvorada, la residencia presidencial que todavía ocupa, minutos después de que el Senado aprobara su destitución por una amplia mayoría: 61 votos a favor y 20 en contra.
«Es el segundo golpe de Estado que enfrento en la vida. Primero fue el militar (1964), que me afectó cuando era una joven militante; el segundo fue el parlamentario, que me derriba del cargo para el que fui elegida», afirmó Rousseff, que fue separada temporalmente del poder en mayo y sustituida por su antiguo vicepresidente y desde hoy presidente de Brasil, Michel Temer.
«Hoy el Senado tomó una decisión que entra a la historia de las grandes injusticias: escogieron rasgar la Constitución; decidieron interrumpir el mandato de una presidente que no cometió ningún crimen; condenaron a una inocente y consumaron un golpe parlamentario», denunció en un enérgico discurso.
Rousseff, que volvió a vestir con el rojo que caracteriza al Partido de los Trabajadores y evocó especialmente a su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, -que la acompañó el lunes en su última comparecencia ante el Senado y hoy también en la Alvorada, aunque apartado de los objetivos de los fotógrafos- afirmó que el «golpe» fue consumado por políticos acusados de corrupción «que buscan huir de la justicia tras haber sido derrotados en las últimas cuatro elecciones presidenciales».
Según la expresidente, su destitución constituye una votación indirecta por la que 61 senadores sustituyeron la determinación de los 54 millones de electores que la votaron para su segundo mandato, en 2014.
«Es un fraude contra el que recorreremos en todas las instancias posibles, cometido por fuerzas conservadoras y reaccionarias que contaron con el apoyo de sectores de prensa», dijo.
Rousseff advirtió que «el golpe de Estado» no sólo fue contra ella sino contra todos los partidos de izquierda y todos los sectores progresistas.
«Fue sólo el comienzo. El golpe va a afectar indistintamente a cualquier organización política democrática, a los movimientos sociales y a todos los que luchan por derechos, como derecho al trabajo, a la jubilación justa, a habitación, a la tierra», denunció.
«Fue un golpe racista, misógino y homofóbico» que busca privar los derechos de los negros, los indios, las mujeres y los homosexuales, insistió.