Salto hoy: ¡qué lejos estamos!

El Sudamericano en Colonia y Maldonado

Es la hora del Campeonato Sudamericano a nivel de la categoría Sub 20. Los primeros partidos van despuntando y la emisión en directo a través de la televisión, reflejan que tanto en Colonia como en Maldonado, los mejoramientos han sido sustantivos si de los escenarios se trata. No por nada ambas ciudades capitales, se convierten en sede del certamen continental. Cuando surgen instancias como estas, la comprobación surge sin más vuelta: ¡qué lejos estamos de aquello! De Salto se trata y va más allá de la Liga Salteña de Fútbol, porque claramente tanto en Colonia como en Maldonado, no solo el monolítico amparo de las Intendencias Municipales, sino del propio Ministerio de Deportes y Turismo.
En el caso de Salto, se parte de una limitante real: no disponer de un estadio con la capacidad requerida, para eventos de esta naturaleza. El Parque Ernesto Dickinson, pasó a limitarse a solo 4.200 aficionados. En tanto se ha prolongado el tiempo, sin que de hecho surjan iniciativas que posibiliten su ampliación en la medida que se pueda. Proyectos en esa dirección no han faltado, a nivel de la Tribuna del este, como asimismo en la zona de taludes del sector oeste, donde se dibuja la Tribuna España.
Más allá de resonancias del fútbol salteño en los últimos años (la doble consagración de Ferro Carril a nivel de OFI en las ediciones 2009 y 2011, más el título de Campeón del Litoral Norte en mayores y de última los juveniles reyes nacionales en Sub 15), se plantea un dique de contención a la cuenta “naranjera” a la hora de “abrirse” a otras posibilidades. El frustrado retorno de Salto FC, el Dickinson en la situación verificable, sin márgenes para el desarrollo de espectáculos que generen el interés de una base de 10.000 aficionados, conjugaciones de un tiempo donde los demás evolucionan y patentan. Por aquí, el estancamiento es cosa concreta. No es parte de la discusión. Cae por su propio peso. Penosamente. La truncada perspectiva. Por lo menos por ahora.
La verdad es una: a determinados aspectos el fútbol salteño se fue quedando a la vera del camino. Solo basta levantar la mirada, otear otros horizontes y concluir en la tapizada senda del no se puede. Por lo menos por ahora. Y sin más vueltas.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Es la hora del Campeonato Sudamericano a nivel de la categoría Sub 20. Los primeros partidos van despuntando y la emisión en directo a través de la televisión, reflejan que tanto en Colonia como en Maldonado, los mejoramientos han sido sustantivos si de los escenarios se trata. No por nada ambas ciudades capitales, se convierten en sede del certamen continental. Cuando surgen instancias como estas, la comprobación surge sin más vuelta: ¡qué lejos estamos de aquello! De Salto se trata y va más allá de la Liga Salteña de Fútbol, porque claramente tanto en Colonia como en Maldonado, no solo el monolítico amparo de las Intendencias Municipales, sino del propio Ministerio de Deportes y Turismo.

En el caso de Salto, se parte de una limitante real: no disponer de un estadio con la capacidad requerida, para eventos de esta naturaleza. El Parque Ernesto Dickinson, pasó a limitarse a solo 4.200 aficionados. En tanto se ha prolongado el tiempo, sin que de hecho surjan iniciativas que posibiliten su ampliación en la medida que se pueda. Proyectos en esa dirección no han faltado, a nivel de la Tribuna del este, como asimismo en la zona de taludes del sector oeste, donde se dibuja la Tribuna España.

Más allá de resonancias del fútbol salteño en los últimos años (la doble consagración de Ferro Carril a nivel de OFI en las ediciones 2009 y 2011, más el título de Campeón del Litoral Norte en mayores y de última los juveniles reyes nacionales en Sub 15), se plantea un dique de contención a la cuenta “naranjera” a la hora de “abrirse” a otras posibilidades. El frustrado retorno de Salto FC, el Dickinson en la situación verificable, sin márgenes para el desarrollo de espectáculos que generen el interés de una base de 10.000 aficionados, conjugaciones de un tiempo donde los demás evolucionan y patentan. Por aquí, el estancamiento es cosa concreta. No es parte de la discusión. Cae por su propio peso. Penosamente. La truncada perspectiva. Por lo menos por ahora.

La verdad es una: a determinados aspectos el fútbol salteño se fue quedando a la vera del camino. Solo basta levantar la mirada, otear otros horizontes y concluir en la tapizada senda del no se puede. Por lo menos por ahora. Y sin más vueltas.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-