Salto no entra en el esquema: hay que descartar; un cuesta arriba inalcanzable

«No solo estadios se necesitan, como mínimo deben haber 12 estadios entre los dos países de calidad internacional. Por supuesto, también aeropuertos, hoteles, transportes, toda la logística que se tiene que poner en marcha y no sé claramente, cual es la situación en Uruguay y en Argentina en ese sentido y tampoco sabemos cuáles podrían ser los otros potenciales candidatos para el 2030″.
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Textual del nuevo presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), Gianni Infantino, en su infantinoreciente visita a Uruguay y el encuentro, sostenido con el presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, más allá de las autoridades de la Asociación que preside Wilmar Valdéz. Es del caso recalar en la exposición de Infantino, a los efectos de trasladarlo a un área que nos compete a los salteños. Un foco de mira que parece ineludible de tener en cuenta.
Sucede que un par de años atrás, cuando se invocó la chance-propuesta-ilusión de Uruguay compartiendo con Argentina, la organización del evento 2030 de la Copa del Mundo, afloraron quienes partieron de una base: a través de la construcción de un estadio de fútbol modelo en nuestro medio, el nombre de Salto podría surgir en la cartelera de lo posible. Incluso, se apuntó al lugar geográfico de la construcción,vías de acceso, etc, etc. Inclusive, un determinado proyecto diseñado pareció ver la luz, como para comenzar a desandar un camino en la dirección descripta.
EL MANDATO DE LA REALIDAD
Desde el momento que Tabaré Vázquez-AUF, planteó al titular de FIFA la aspiración claramente aún en pañales, el listado de todas las condicionantes para que una ciudad o provincia, se transforme en sede de una Copa del Mundo. Tras el alejamiento de Uruguay del presidente de FIFA, el tema fue y vino, tanto en los corrillos del deporte, como de la propia política.
En ámbitos específicos, se admitió que»llegado el caso de avalarse a Uruguay como co-organizador con Argentina, solo dos plazas podrían contemplar lo básico y más: Montevideo y Maldonado. Ninguna plaza del Interior, como Colonia, Paysandú, Salto y Rivera, estarían en condiciones de organizar, no solo por una cuestión de estadios propiamente dichas, sino por las características de cada ciudad, limitada en su estructura vial, para todo el despliegue que supone una sede mundialista».
El mandato de la realidad, no es otro. Después de todo, la única verdad es la realidad.
GASTAR LO QUE NO SE TIENE
Lo cierto es que en el caso de Salto (sucede que nos compete y punto), puede tratarse de un sueño, pero que podría anclarse solamente en ello y no más. En el caso nuestro, a nivel de estadio por ejemplo, tendría que construirse un estadio para 60.000 aficionados por lo menos.
¿A qué costo?
¿Quién financia?
¿Qué lugar?
Pero además, incrementar la capacidad hotelera, el mejoramiento y ampliación de vías de acceso e incluso, playas de estacionamiento anexas a ese estadio de fútbol.
Un arquitecto de primera línea en nuestro medio, planteó el tema en las redes sociales: «la característica de la ciudad no lo posibilita. No se puede agrandar una ciudad y sobre todo potenciar la zona urbana. Sería imposible»,argumentó sin más trámite.
Por lo tanto, que Salto pueda convertirse en sede en un hipotético Campeonato del Mundo 2030 en Uruguay teniendo a la Argentina como aliado, parece asemejarse a una utopía inalcanzable. Perspectiva: cero.