Salto no es un manjar… pero es parte del menú

Después de Paysandú (2-2) y Mercedes (3-1)

La saludable recompensa: la cuota de gol que el equipo tiene. Cinco en dos partidos, pero además la condición de invicto. La consecuencia adversa: el empate frente a Mercedes en el partido inaugural. Al fin de cuentas, implica un riesgo, si es que Mercedes y Paysandú se imponen en sus dos juegos de local. En ese caso, los dos sumarían 6 puntos contra 4 de Salto. Habrá que ir suponiendo en una necesidad: que Salto rescate alguna unidad de visitante, para evitar incertidumbres.
De todas maneras, la victoria ante Mercedes, hace retornar el alma al cuerpo. O una manera de oxigenar los pulmones.
Cuestión de números. Ofrenda de realidades.
ES CIERTO… NO
ES UN MANJAR
Convengamos: la mayoría de los equipos que afrontan torneos como estos, cada vez más desflecados, arriban en condiciones mínimas de rendimiento a favor, por la escasez de tiempo de adecuación. Cambiaron los tiempos. Hubo un año de conducción de Gustavo Ferraz en la década de los 90, que Salto afrontó 13 PARTIDOS AMISTOSOS FORMALES. En este ciclo de Luis Cavani, solamente uno, ante La Bianca de Concordia.
Artigas en tanto, sin ninguna instancia previa y el técnico García Da Rosa, apelando a las bases de San Eugenio y Wanderers. Una manera de salir del paso. O sea, que nadie pretenda que este Salto se convierta en un manjar, porque ni lo es ni lo será.
La exigencia natural y básica, pero en función de la sensatez. El imperativo es sumar y avanzar, a despecho del nivel de producción. Estos 4 puntos en 6 posibles, determina que Salto sea parte del menú de lo rescatable. De lo posible.
Ya es algo. Por lo menos por ahora.
LA ESCUALIDEZ DE
LA MEDIOCRIDAD….
De lo que no hay dudas: la pobreza argumental de Mercedes. Menos que Paysandú. Una tronca y pusilánime manifestación de adversidades en el plano individual y colectivo.
La escualidez de su mediocridad.
Si Salto no lo venció con más amplitud, es porque a esta selección de Luis Cavani le cuesta defender bien: así de simple.
El coraje es una cosa: no manejar los tiempos del rechazo o el anticipo, otra muy distinta y se asemeja a la torpeza. Es seguro que el “Gringo” admite el déficit. Seguramente.
En tanto, frente a Mercedes, la evolución de los centrales en el medio, no menos que un punto subrayable. Sobre todo a partir de Antonio Gómez, más todo lo que supuso Pablo González, hiriendo por el medio.
Complicando. Decidiendo.
VENTANA
AL FUTURO
El 3 a 1 resultó inapelable. Eso es verdad.
El 3 a 1 replantea la chance de Salto. Eso es verdad.
El 3 a 1 invita a creer en un Salto menos expuesto a la duda y regado de mayor solidez…. eso también es verdad.
Pero la ventana del futuro se abrirá en función de los resultados pendientes, porque el 2 a 2 ante Paysandú, irradia el suspenso. Lo provoca.
Ganar es sinónimo de estímula. Es cuestión visceral.
O de sangre. De venas. Por eso, tras el partido, el “Gringo” admitió que “esto tenía que llegar, porque ese primer tiempo frente a Paysandú, planteó que el equipo puede”.
El tema central, es que Salto pueda sobre la base de la regularidad. En torneos como estos, hasta pestañear puede ser un gol en contra.
Abajo y bien contra el palo, donde a veces la decepción…. no está sola y espera….

ELEAZAR JOSE SILVA