Salud pública para todos

Hoy por:
Hugo Lemos

Es el más joven de los médicos que ha ocupado el cargo de Director del Hospital de Salto. Salteño, estudió la carrera de Medicina en Cuba, de donde ya han egresado varias generaciones de galenos locales que se han instalado en el país. En la isla caribeña, impuso el deporte del rugby, el cual practicaba con pasión siendo adolescente en uno de los clubes de nuestro medio.

Con el desafío de mejorar el sistema, el médico salteño Marcos García, asumió la dirección del Hospital

Con el desafío de mejorar el sistema, el médico salteño Marcos García, asumió la dirección del Hospital

Tras recibirse, Marcos García, un joven que cumplió su sueño de ser médico y de trabajar en su país, tuvo su primera experiencia profesional en el Hospital de Bella Unión, al cual terminó administrando en el cargo de Director. Regresó a Salto y tras integrarse al nosocomio local, durante la gestión anterior, fue designado como director del Hospital de Salto, donde aspira en su gestión a cambiar el paradigma de que la salud pública, ofrece un servicio para pobres. Con él conversamos en nuestra sección semanal.

Leíste un aviso en el diario y eso fue lo que te motivó a consultar por becas para estudiar en Cuba. ¿Cuándo fue?
Sí fue así, leí en el diario un llamado para becas y me presenté. Eso fue a finales del año 2001, pero ya tenía definida mi vocación por la medicina, porque de hecho ya estaba inscripto en la Facultad de Medicina en Montevideo y estaba buscando una residencia dónde alojarme.
Cuba te trajo la visión de otra realidad, además de la experiencia que compartiste con estudiantes de otros países, ¿cómo podes resumir esa etapa?
Sin dudas eso fue un paso adelante. Primero cuando a los 18 años se atina a salir de la casa para empezar a vivir una vida, yo me fui más lejos y salí para irme a vivir a otro país. Un lugar con otras condiciones, alejado de mi familia y de mis amistades, tuve que crear vínculos nuevos, hacer una experiencia nueva. Porque Cuba tiene otra cultura, desde los hábitos alimenticios hasta lo cultural y lo artístico. Y bueno es como empezar una vida nueva, con una meta fijada que era el estudio y cumplir mi sueño que era llegar a ser médico, que de hecho de no haber ido, por esas cosas de la vida quizás no habría podido terminar la carrera. Porque estaba a finales del año 2001, con todo aquel contexto económico complicado. Yo soy hijo de padres trabajadores de clase media y de la manera que golpeó esa situación en aquella época, de haberme quedado en Uruguay no sabría decirte cuál hubiera sido mi destino. Pero fue una de las mejores etapas de mi vida, conviviendo con jóvenes de todo el mundo.
En el desarrollo de tus estudios, ¿tenías intenciones de volver a Uruguay?
Sí volver al país, sí. Porque fue la primera meta que me fijé cuando estaba allá, era venirme a Uruguay. Y después hacia qué lado de la medicina orientarme no tenía muy definido. La medicina como tal me gustaba toda y creo que fueron cuestiones del destino, porque considero que no hay casualidad sino causalidades de la vida, las que me han llevado a orientarme hacia la administración de la salud que es mi principal ocupación y además estoy estudiando actualmente el posgrado en administración hospitalaria.
Cuando regresaste al país ¿tuviste complicaciones para revalidar el título?
Para revalidar el título no tuve inconvenientes, porque ya estaba bastante aceitado el tema, la mía era la tercera o cuarta generación a la que se le revalidaba el título y entonces ya estaba bastante allanado el camino y de hecho las cosas para quienes vinieron de allá no se hicieron tan difíciles.
¿Cómo viviste esos primeros días con el título de la Escuela de Medicina de Cuba?
Las expectativas que tenía y uno viene con toda la ilusión de poder trabajar y ejercer la profesión que uno ama, y por la que tanto tiempo se demoró en recibirse, encima con tanto sacrificio. Si bien el campo laboral que había en aquel momento no era lo que uno esperaba, no me puedo quejar. Empecé haciendo prácticas en el Hospital de Salto en el CTI, a mi me sirvió porque como médico uno quiere sentirse seguro frente a una urgencia, entonces poder terminar mi formación con prácticas fue algo muy positivo.
¿Cómo llegaste a Bella Unión donde terminaste siendo director del Hospital de esa ciudad?
Fue mediante la propuesta de un médico amigo que también había estudiado en Cuba y cuando llegué me ofreció hacer guardias y trabajar en policlínica. A partir de ahí, por mi voluntad, mis ganas y por haber presentado algún que otro proyecto, me invitaron a trabajar en el equipo de Dirección del Hospital de Bella Unión. En ese caso entré como adjunto a la Dirección, luego fui subdirector y terminé como Director. En el medio de todo eso, obtuve una beca para hacer un posgrado en gestión de salud pública en Brasil y ahí comenzó mi carrera administrativa, la que me ha hecho estar ahora a cargo de este Hospital que es el más grande del interior del país.
¿Esperabas alguna vez llegar a ser el director del Hospital de Salto? ¿Estaba entre tus metas o era un objetivo quizás más lejano en el tiempo?
Sí, lo veía, pero como algo más lejano en el tiempo. Tengo 32 años de edad, pero la querencia siempre tira. Uno sueña con regresar a su lugar de origen, con ese gran cuco encima que dice que nadie es profeta en su tierra, pero como soñador y joven uno cree que puede llegar a serlo. Y hoy estamos acá, al mando del timón de un gran barco, lo que implica una responsabilidad enorme, pero que nos hace tener por suerte un equipo humano importantísimo con dos profesionales de primera línea que me ayudan a la par y que se están comiendo la cancha junto conmigo. Esa posibilidad en cierta medida me la dio haber ocupado un cargo como subdirector con Juan Pablo Cesio, quien me abre las puertas para poder emprender este sueño que actualmente se hace realidad.
¿Cuáles son tus expectativas y tus metas en la gestión del Hospital de Salto?
Como equipo de gestión tenemos una gran bandera y es que queremos cambiar el paradigma de que la salud pública es para pobres. Ese es el buque insignia que tenemos. Y a partir de ahí comenzar a generar cambios en nuestro Hospital. De hecho tomamos este lugar con una estructura edilicia bastante entrada en años, hace mucha falta de mantenimiento y es también en eso en lo que queremos trabajar, sin dejar de lado toda la parte asistencial, porque queremos disminuir las filas de espera en la farmacia, en quienes esperan por un especialista, disminuir los tiempos de coordinación quirúrgica, queremos ganar en tiempo para mejorar los servicios de atención con calidad. Tenemos en marcha un plan para el CTI pediátrico único de la ciudad, el que va a costar unos 20 millones de pesos hacerlo todo nuevo. Queremos incursionar en más tecnología y así aggiornarnos bastante a las ventajas que tienen los pacientes que viven en Montevideo, porque la sociedad de Salto se merece una mejor calidad de atención en la salud pública, por eso queremos cambiar el paradigma de la salud pública para pobres.
Hay otra faceta tuya, ¿fuiste un precursor del rugby en Cuba?
Sí … (ríe), al final no sé en qué quedó eso cuando me vine. Lo que pasaba es que yo jugaba acá en Salto al rugby y en la Escuela (Latinoamericana de Medicina) tenés como materia obligatoria Educación Física, entre otras, y en educación física tenes que elegir un deporte, entonces me ofrecieron fútbol, basketball y otros más, y a mi no llegaba ninguno. Por lo tanto se me ocurrió juntar gente para enseñar rugby, pero varios sabían qué era porque había argentinos, franceses y eso ayudó. Entonces le ofrecí a una profesora de educación física que ella hiciera la preparación física y yo la parte técnica. Se lo planteamos a la Rectoría de la Escuela y lo aprobaron, de hecho quedó curricularmente. Comenzamos a hacer campeonatos con las escuelas de Cuba, llegaron a ir colegios de Inglaterra y de Francia a jugar, al final hasta se formó una selección nacional y todo eso para mi fue una experiencia muy rica.
¿Ves como positivo el proceso de apertura que está viviendo la isla ahora?
Dejando de lado la cuestión política, creo que para la gente va a ser algo muy beneficioso y es algo que los cubanos ya estaban manifestando la posibilidad de poder tener accesibilidad al mundo exterior. Creo que es como todo, cuando nos dejan abrir la ventana y mirar hacia afuera para ver lo que hay, nos enriquece de muchas formas, se produce interrelacionamiento, intercambio, nos abre la cabeza y si vas a lo político, quien nació con la idea de la Cuba actual, difícilmente se la cambien, pero creo que es para bien, que es un cambio necesario y por algo lo valoraron de esa forma hasta que llegó.










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