Salvador Zanotta en un año muy especial de explosión

El salteño se formó en Círculo Sportivo pero luego emigró a la capital y sigue desarrollando su juego en Hebraica y Macabi. Todos dicen que este año volvió a pegar una remontada tremenda como jugador. Incluso, ante la posible ida del base Parodi a los Estados Unidos, los dirigentes mayoritariamente entendían que el suplente de Panchi Barrera tenía que ser el salteño juvenil, en lugar de contratar a alguien.- Eso habla de la confianza que le tienen y su entrenador lo designó entre los doce que integraron el plantel para enfrentar a Libertad de Sunchales argentino. Antes del partido hablaba para Diario El Pueblo, demostrando una gran ubicación y deseos de concretar su carrera.
«Me siento muy bien, es verdad. De a poco me estoy incorporando en el plantel de la Primera del Club. Hay que tener paciencia y, a pesar de tener delante a Panchi y a Parodi, hay que aprovecharlos porque siempre están para darte una mano y ayudar a mejorarnos. Es muy bueno siempre practicar con ellos y ese nivel que tienen nos pone a nosotros también mucho mejor como jugadores. Estas oportunidades de un amistoso internacional como hoy son también muy buenas para nosotros que somos todavía muy jóvenes».
Le preguntamos por su Círculo Sportivo de origen, si lo sigue en sus resultados más recientes del Campeonato Salteño y se lo nota con apego a su club de niño, aunque sin tiempo para atender a su actual desarrollo de competencias.
«En el Campeonato no lo sigo mucho, pero siempre que voy a Salto voy a tirar, a visitar a los amigos del club y veo al «Tronco» en la cantina, al Tingui Figueredo que fue mi  entrenador también; a muchos amigos más que son imposibles de olvidar porque uno se ha formado con ellos».
Le señalamos el acierto de nombrar a los dos referentes inseparables del club para que no haya celos y se ríe, quizá anticipando las bromas que surgirán cuando se haga otro tiempito para visitar a su club. Un joven sacrificado, que sigue en silencio y ya no es un desconocido en la capital. Macabi confía en él y espera su explosión como jugador en cualquier momento porque las condiciones están y el crecimiento es visible en su juego. ¿Será este año? El chico muy centrado habla de paciencia pero se nos ocurre que va a ver muchos minutos de acción esta temporada.

El salteño se formó en Círculo Sportivo pero luego emigró a la capital y sigue desarrollando su juego en Hebraica y Macabi. Todos dicen que este año volvió a pegar una remontada tremenda como jugador. Incluso, ante la posible ida del base Parodi a los Estados Unidos, los dirigentes mayoritariamente entendían que el suplente de Panchi Barrera tenía que ser el salteño juvenil, en lugar de contratar a alguien.- Eso habla de la confianza que le tienen y su entrenador lo designó entre los doce que integraron el plantel para enfrentar a Libertad de Sunchales argentino. Antes del partido hablaba para Diario El Pueblo, demostrando una gran ubicación y deseos de concretar su carrera.

«Me siento muy bien, es verdad. De a poco me estoy incorporando en el plantel de la Primera del Club. Hay que tener paciencia y, a pesar de tener delante a Panchi y a Parodi, hay que aprovecharlos porque siempre están para darte una mano y ayudar a mejorarnos. Es muy bueno siempre practicar con ellos y ese nivel que tienen nos pone a nosotros también mucho mejor como jugadores. Estas oportunidades de un amistoso internacional como hoy son también muy buenas para nosotros que somos todavía muy jóvenes».

Le preguntamos por su Círculo Sportivo de origen, si lo sigue en sus resultados más recientes del Campeonato Salteño y se lo nota con apego a su club de niño, aunque sin tiempo para atender a su actual desarrollo de competencias.

«En el Campeonato no lo sigo mucho, pero siempre que voy a Salto voy a tirar, a visitar a los amigos del club y veo al «Tronco» en la cantina, al Tingui Figueredo que fue mi  entrenador también; a muchos amigos más que son imposibles de olvidar porque uno se ha formado con ellos».

Le señalamos el acierto de nombrar a los dos referentes inseparables del club para que no haya celos y se ríe, quizá anticipando las bromas que surgirán cuando se haga otro tiempito para visitar a su club. Un joven sacrificado, que sigue en silencio y ya no es un desconocido en la capital. Macabi confía en él y espera su explosión como jugador en cualquier momento porque las condiciones están y el crecimiento es visible en su juego. ¿Será este año? El chico muy centrado habla de paciencia pero se nos ocurre que va a ver muchos minutos de acción esta temporada.