Se inauguró muestra retrospectiva del Taller Pedro Figari en el Museo Gallino

Homenaje a Amorim y la vieja Asociación Horacio Quiroga

El pasado sábado en horas de la noche quedó inaugurada en el Museo Olarreaga Gallino la muestra de pinturas del maestro húngaro José Cziffery y varios de sus alumnos del Taller Pedro Figari (entre los años 1946 y 1966), que antiguamente funcionó en la vieja Asociación Horacio Quiroga de nuestra ciudad. La muestra es parte de los homenajes que se vienen realizando al escritor Enrique Amorim al conmemorarse, en este 2010, los 110 años de su nacimiento y los 50 de su muerte. Cabe recordar que Amorim fue uno de los más entusiastas impulsores de la mencionada asociación.

La muestra ofrece un total de veintiocho obras. Siete pertenecen a José Cziffery y el resto a los siguientes alumnos suyos: José Luis Balderrín, Artigas Milans Martínez, Luisa Medina, Onoribal Leites, Odardo Minatta, César Rodríguez Musmanno, Aldo Peralta, Osvaldo Paz, Antonio Higueras, Lacy Duarte y Ángel Carbonel.

Ante un muy buen marco de público, el arquitecto César Rodríguez Musmanno fue quien tuvo a su cargo la parte oratoria. Lo hizo como alumno del Taller Pedro Figari e integrante actualmente de la Comisión organizadora de los homenajes a Enrique Amorim.

Rodríguez Musmanno comenzó su alocución con la lectura de salutaciones por parte del Intendente de Salto Germán Coutinho y Pelayo Díaz, a quien definió como gran amigo de la Asociación Horacio Quiroga. Posteriormente enfatizó en que iba a referirse a Enrique Amorim “desde el punto de vista del agente cultural removedor de todo lo que significa el salir adelante tanto en la literatura como en las artes plásticas, porque fue un agente difusor muy importante acá en Salto”. Luego, recordó parte de la historia de la Asociación Quiroga, comenzando por el nacimiento: “En 1946, en aquella Asamblea del Ateneo queda fundada la Asociación Horacio Quiroga. Y Enrique presenta una moción para que la Asociación fuera filial de la A.I.A.P.E. Esto era la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores del Uruguay, pero era un movimiento que se había iniciado en Buenos Aires y Enrique fue uno de los fundadores. Luego se trasladó también a Chile y Brasil. Enrique nos trajo a nosotros precisamente a través de la A.I.A.P.E. una serie de personajes que tienen que ver con la literatura y con las artes plásticas”.

AQUELLOS ILUSTRES VISITANTES DE SALTO

El Arq. Rodríguez Musmanno realizó una amplia recorrida por las personalidades que, a instancias de la Asociación Quiroga y fundamentalmente de Enrique Amorim, llegaron a Salto:

“Recuerdo que Arzadum y Cúneo fueron los dos primeros artistas plásticos que estuvieron en Salto y se ocuparon de desarrollar talleres de trabajo en el local de la Asociación de Estudiantes Osimani y Llerena, que en ese momento estaba en calle Uruguay entre Amorim y Joaquín Suárez. Cúneo dejó inclusive formados equipos de trabajo, con un apoyo muy importante de Pancho Lucas Gaffrée, impulsor junto con Enrique de todo esto.

Estuvo Armando González, escultor, ganador del concurso del monumento a Artigas para la ciudad de Artigas.

También estuvo el escultor Michelena, que dio sus clases en el local de la Quiroga que en aquel momento estaba en la calle Grito de Asencio casi Uruguay.

Merece una mención aparte la venida de Castagnino, ya en el año 45, previo a todos estos movimientos, que dejó en Salto un mural que está en el Club Uruguay. En ese mural yo estuve trabajando pero no en el mural en sí sino limpiando tarros y pinceles. Él nos dejó mucho porque posteriormente a eso visitó nuestro taller en la Asociación Quiroga, ya que siguió la amistad con Enrique y venía temporadas al Chalet Las Nubes.

Cándido Portinari también estuvo en aquellos momentos y nos dejó una impronta fuerte por lo que significaba en ese momento como artista a nivel internacional. Justamente estando en Salto volvió a Brasil para trasladarse a Estados Unidos donde tenía que hacer el mural para la ONU “La guerra y la paz”, y un salteño, pintor recién iniciado en la plástica se fue con él porque lo pidió Portinari, fue José Echave.

Aparece también Bottero, un ceramista colombiano que además dejó mucha obra en Montevideo, colocada en el hall de entrada del primitivo aeropuerto de Carrasco.

También recuerdo a un alemán, plástico y crítico de arte que estuvo un buen tiempo trabajando en Salto con Cziffery; algo que nos sirvió mucho fue lo que tenía que ver con la mano de obra del artista plástico volcada al servicio del teatro”.

“EL VIEJO CZIFFERY”

“No tenía cuarenta años cuando llegó a Salto pero era “el viejo Cziffery”. Este hombre vino por gestión que se hizo frente a la Comisión Nacional de Bellas Artes. Se envió al maestro Cziffery invitación para hacer unas charlas y taller durante cuatro o cinco días en Salto. Se quedó hasta que se murió y está enterrado en el cementerio de Salto. Fue Cziffery el que concentró todo lo que tenía que ver en aquel momento con el movimiento plástico, con los Salones del Interior y Nacional. Recuerdo que en el Salón del año 1946 yo tuve obra que fue seleccionada por Enrique entre los trabajos que yo tenía hechos con el maestro Cziffery. Y más adelante, Aldo Peralta, también alumno del taller, con doce años gana el Primer Premio del Salón Nacional del Interior en San José. El taller era una escuela de vida porque allí no estaba sólo la parte plástica sino también los problemas sociales, y toda una cantidad de cosas…”

PALABRAS DE AMORIM

Como cierre de su discurso, Rodríguez Musmanno leyó (extraída de un diario de época) una nota escrita por Enrique Amorim, con motivo de los quince años de la Asociación Horacio Quiroga. A continuación transcribimos algunos pasajes de la nota:

“El arte de enseñar, transmitir conocimientos plásticos es arduo y difícil. Para enseñar no sólo se necesita tener oficio, poseer los medios para exponer, hay resortes vocacionales que no deben desdeñarse…de manera que son muchas las condiciones requeridas para el difícil arte de enseñar. Por lo pronto en materia plástica ha menester un conocimiento severo de todas las escuelas, y para entrar en ellas hay que enfrentarse a los originales de los grandes maestros. Quien no se ha detenido ante un original de Greco o de Velázquez, Goya o Rembrandt… debe sentirse huérfano para poder ejercer la didáctica. Con estas palabras se podría presentar al pintor húngaro José Cziffery, en cuyas manos se halla el aula de la Asociación Horacio Quiroga. No se emplean aquí mayúsculas con el apostolado de un artista que ama las artes plásticas como si fuesen una necesidad vital para subsistir. Quizás un destino de labriego le daría más comodidades; ha elegido la pintura como el dueño de la tierra elige el grano o el pastoreo. Estamos frente a una auténtica consagración. Seamos reverentes con quienes seleccionan su destino, se lo labran y lo cultivan. No otra cosa transmite el maestro Cziffery… Si bajo la tutela de un hombre que ha traspasado las fronteras están las iniciales de un arte salteño, esperamos que la Escuela Figari haga honor al viejo aquel que dejó las leyes para dedicar toda su vida a la pintura. Respetemos a su vez la de estos muchachos que han dejado el fácil camino de las artes menores, que rinden más. Con esa reverencia entremos a considerar la posición de cada uno, tan dispar, que habla claramente de la libertad con que se desarrollan jóvenes que entran en la adolescencia o salen de ella…para cultivar la belleza, la más noble de las costumbres del hombre”.







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