Selecciones: si el fuego se apagó, ¿es tan complejo el darse cuenta?

De unos años a esta parte, la acentuación de un hecho real: la indiferencia a la hora de los torneos que impulsa la Organización del Fútbol del Interior, si de selecciones se trata.
No importa la categoría, importa el desalmado hecho en si mismo: cada vez menos aficionados. Se trate de las primeras fases o aquellas que debieran generar un impacto mayor. El fútbol salteño no está al margen de esa realidad. No lo ha estado. De 10 años a esta parte, las recaudaciones en el Dickinson, se han venido en picada. Desde quienes han sido parte de la Comisión de Selección en los últimos años, en algún momento trazaron una conclusión. Quizás subjetiva, pero no tanto. Quizás relativa, pero no tanto.
1) La selección Sub 15 concita la atención de los familiares directos, más aficionados puntuales. Entre 250 y 300 personas, suelen amparar en Salto de alguna manera la acción de los futbolistas adolescentes, colaborando o desde la tribuna.
2) La selección Sub 18 levantó resonancia en el tiempo no tan lejano de Gabriel Paique en el mando técnico, coincidiendo con una generación de futbolistas de generosa y proverbial clase técnica. Pero lo normal es que la Sub 18 no produce, más allá del interés de 400 aficionados.
3) El restante encuadre, guarda relación con los mayores. El promedio de los últimos años, si de venta de entradas en el Dickinson hay que apuntar, NO ALCANZA A LAS MIL. En algunas ocasiones, entre 650 y 700 y casos de excepción, para que oscile entre 1.300 y 1.500.
Las tres estimaciones-convicciones, surgen desde la propia Liga Salteña de Fútbol. Es verdad que determinados fuegos se apagaron en el tiempo. O se van apagando.
Dos años atrás, los neutrales de la Liga convocaron a representantes de medios de prensa, con una finalidad: ¿cómo hacer para que el aficionado asista y se rectifique la tendencia del ausentismo, tan inapelable como conclusión en los últimos tiempos? Los neutrales, igualmente persuadidos de esa caudalosa y perceptible indiferencia.
EL NO DARSE CUENTA
De años a esta parte, la Organización del Fútbol del Interior, fue variando esquemas de competición, alterando los rumbos, con puntuales rompimientos de tradiciones. Y el hecho clave, es que la pérdida de motivación-interés-resonancia en el común del aficionado, ha sido cosa real. OFI no evalúa las razones, ni siquiera propone: corta de cuajo. Es mano siempre. Mientras los representantes de Ligas (en su mayoría), parecen ser parte de un rebaño mandatado sin más trámite. El fuego de los torneos regionales es verdad que se fue apagando y lo penoso, es que las señales de rehabilitación, juegan a las escondidas. OFI argumentó la chance de una empresa de televisión para potenciar la difusión. La Liga Salteña entró por ese aro, limitó el torneo local en su extensión, y de hecho, todo resultó una tentativa a ras del piso. La idea concluyó como despuntó: moribunda. El Ejecutivo de OFI no profundizó en explicaciones respecto a porqué no prosperó lo anunciado. No salió y no salió. Que pase el que sigue y punto. En tanto, por estos lares salteños transformamos a la selección en un eje de combate, sobre todo desde algunos dirigentes y la mayoría de los medios de comunicación. Pero en verdad, ¿los combinados a quienes trascienden en el interés? ¿A cuántos? En tanto aquel fuego, solo hace lo que tiene que hacer: nutrise del pasado. Avivarlo en el presente, le cuesta cada vez más. La realidad no lo oculta: lo declara.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-