¿Ser Campeón del Litoral-Norte es un desprecio en la historia?

El sábado a la noche en el Parque Ernesto Dickinson, el enfrentamiento de Salto y Río Negro, partido de vuelta por la secuencia final de la zona del Litoral Norte. El primero disputado en el legendario Liebig’s, el empate 1 a 1. No por otra razón, la chance se abría para un Salto consagrado, teniendo en cuenta su localía. Pero el hecho es que a falta de contados segundos, Río Negro llegó al empate y después resolvió en la ejecución de tiros penales.
Por lo tanto, Río Negro con el título en su propiedad: campeón regional sub 18. Salto en la segunda colocación, pero igualmente clasificado para todo el peregrinar posterior, ya en el marco de lo que será la búsqueda del nuevo 25 2 17 013Campeón del Interior (lo de Campeonato Nacional es mentira burda, desde el momento que no juega ningún equipo de Montevideo. La disputa está reservada a equipos del Interior. Lo de Torneo Nacional, es una distorsión en si mismo).
Se es Campeón del Interior. Parece cosa de no creer: ¡hasta en estos detalles le hacemos los mandados a quienes ejercitan el mando desde la Organización del Fútbol del Interior!
¿UNA RAZÓN
DE DESPRECIO?
En la edición de 2014, Salto fue Campeón del Litoral Norte. Después se resignó la chance a nivel del Interior. En el 2016, Salto volvió a ser Campeón del Litoral Norte. Hasta que llegaría la eliminación en tiempos de semifinales. Pero a esas dos copas ganadas, no se les concedió trascendencia alguna. O mínima acaso. Los salteños del fútbol parecemos convencidos que ser campeón de zona, dista del alcance de relieve alguno. Que un trofeo como mejor de zona, será poco menos que caricatura en el tiempo. El pasado sábado por ejemplo, Colonia fue Campeón del Sur en Sub 18. Armaron un carnaval. Éxtasis colectivo por todos los poros. Los portales de Colonia en Internet, grafican lo que es para ellos, “la elocuencia de un logro”. Distinguen y potencian a sus deportistas. Los jerarquizan.
“NO ES NADA
MUCHACHOS…”
Queda dicho. El sábado a la noche, la derrota padecida ante Río Negro. Sobre todo, desde el plano de la dirigencia y desde algunos colaboradores directos de la selección juvenil, se habría escuchado decir o leer al paso de las horas: “no es nada muchachos, no importa haber perdido. Lo que importa es lo que viene…”(en alusión a las instancias finales del Campeonato del Interior).
Cabe preguntarse: como Salto perdió, ¿más que nunca se desprecia el título a nivel de la zona Litoral-Norte en este caso?. ¿No importa haber perdido en casa otra vez, como hace un tiempo atrás le aconteció a la selección Sub 15 y otros años igualmente también, incluso en mayores?
La sensación es que en este medio, andamos a contramano, con lo que es válido y lo que no es. Lo que hace a la historia y lo que no.
Pero además, caemos en un desgracia de materialismo: si no se alcanza lo máximo, lo que pudo haberse alcanzado (como el Litoral Norte, por ejemplo), se vacía de trascendencia. Sorprende que desde la dirigencia se asuma esa actitud reflexiva: “No es nada muchacho, no importa haber perdido. Lo que importa es lo que viene…”.
Y si lo que viene no se gana, ¿cuál será el antojadizo próximo desprecio o la frase articulada para limitar la culpa o el no se pudo?.
No hay caso: andamos a contramano.
Demasiado a contramano.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







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