«Si el otro es mejor, quiero saber porqué»

En las ediciones 2014 y 2015 de la Copa del Interior de Selecciones, el Salto de mayores con el control técnico de Rivas, adquirió un protagonismo inocultable. No solo el dominio a nivel regional, sino que en el 2014 fue Vice campeón del Interior y al año siguiente, la máxima corona alcanzada, después de tantos años de abrumador silencio: desde 1979, Salto permanecía al margen de ese título.
Es inocultable que Ramón hizo bajar líneas concretas en materia de amparo a la selección, para dignificarla. Pero también, cuestiones de disciplina, de compromiso, de coherencia.
Ya en sus tiempos no tan lejanos al frente del plantel superior de Ferro Carril, con dos copas del Interior ganadas, el DT fue convenciéndose que ganar o perder, no siempre pasa por una gambeta de menos o por una atajada de más. Para Rivas, EL ORDEN GENERAL ES DE ESENCIA.
Pero además, parte de una base, «porque sucede que en este medio nos gana el egoísmo o la mezquindad o el no saber cual es la brújula a mano. Si el otro crece, se busca bajarlo. Parece que el fin es emparejar hacia abajo. Yo parto de otra tesitura: si el otro es mejor, quiero saber porqué. Qué hace él que no puedo hacer yo».
AQUELLAS VECES DE PAYSANDÚ
El actual Director Técnico de Universitario es de los que suele apelar al caso concreto de Paysandú en los años 70 y 80, donde la blanca plasmaba la dimensión de una búsqueda a partir de razones concretas. Existía una jerarquía, que nosotros como rivales, comprobábamos. Salto ganó campeonatos, cuando intentamos por lo menos, hacer algo de lo que hacían ellos. Paysandú ganaba con naturalidad, a partir de esa base que lo regulaba. Y sobre todo un aspecto también que no habría que desacreditarlo: el criterio. Esto es, saber que es lo que se pretende y cómo llegar».
Por lo demás, queda en claro que desde el nacimiento del nuevo siglo, Rivas se convierte en un ganador a vocación declarada. En tanto, no habrá dudas que el primer principio guarda relación con la teoría. Después la práctica, localizará o no, su inocultable verdad.