Si exigiéramos a los diputados lo que esperábamos de ellos estaríamos ejerciendo un criterio artiguista

Entrevista a Ofelia Piegas

En el marco de la 21ª Edición de “La Redota”, EL PUEBLO dialogó con la Prof. Ofelia Piegas para conocer el origen de este hito, así como el origen del gaucho que acompañó a Artigas en la Redota, y cómo éste se transformó en el Jefe de los Orientales. Hacer el esfuerzo de condensar una charla de hora y media con la Profesora Piegas se vuelve unaimage4 tarea cruel, no cabe otro adjetivo al tener que resumir una charla apasionante que a uno lo envuelve y remonta al momento histórico del que se habla. Esperemos, por el bien de los lectores y de la propia profesora, haber alcanzado a reflejar mínimamente la brillantez de su pensamiento.
- ¿Por qué esta no es una Redota más?
– En realidad todas las Redotas tienen un mismo principio que es de carácter docente. Al salir de la dictadura, que yo había sido destituida, me convocaron a volver a dar clases, pero entendí que nunca segundas partes fueron buenas. Ya tenía mis buenos años, había quedado viuda y al quedar sola me dediqué al campo, un campo que es de mi familia desde 1860, estoy muy arraigada a la tierra, son las dos cosas en la vida que me han encantado, la historia y el campo. Como mi campo coincide, por casualidad, con una partecita del viejo campo de Artigas, posiblemente me interesó más el tema porque durante 26 años enseñé Historia Universal. Pero cuando retomo las ganas de volver a la historia, tomo un rumbo totalmente distinto y miro mucho más hacia América, y en cierto aspecto, me lamento de haber llegado tan tarde.
La primera impresión que tuve fue la importancia que tiene la región, lo que fueron las Provincias Federadas de Artigas, lo que fue la Banda Oriental al norte del río Negro y el sur de Brasil, de Río Grande del Sur. Empecé a estudiar y empecé a descubrir cosas, hasta que por ahí me tropecé con Artigas, y al hurgar en su historia comprendí cuánta falacia decía la historia oficial y cuan poco conocido era el verdadero Artigas, tal vez porque yo lo estaba mirando desde la perspectiva del mundo que él vivió y no de la ciudad.
- Ese Artigas que descubrió ¿era el mismo de bronce que nos vendieron o era más humano?
– Totalmente diferente, totalmente humano, y totalmente unido telúricamente a estas tierras del norte, que fueron su hábitat, prácticamente desde la adolescencia hasta que se marchó a Paraguay. Eso es muy importante porque al hurgar ahí, al estudiar la zona, me di cuenta qué fenómeno extraño teníamos en la Banda Oriental, después Provincia y después República. El río Negro corta el sur del norte. La cultura que se gesta en el norte es absolutamente diferente del proceso que siguió el sur, esa ciudad puerto y sus aledaños, al servicio como contramuro de un Buenos Aires que temía siempre una invasión. De modo que no tenía ningún interés en ir hacia adentro, incluso había corrido totalmente a los charrúas al norte. Es decir que este norte del río Negro era vida de indígenas, charrúas y en mucha mayor cantidad, de guaraníes.
Esta zona antes era una estancia jesuita, era parte del suministro de vacunos para la exportación de cueros, y una vez que ellos se retiraron, quedó poblada de guaraníes. Pero hete aquí que al norte del río Negro no había ley, era tierra de nadie. Así que todos quienes querían tener una vida más libre, cruzaban el río Negro y se asentaban de alguna forma acá, lo cual era muy difícil.
- ¿Se vivía una especie de “estado de naturaleza”?
– Es lo que se llama el “hombre mal entretenido”, es la expresión que le dan los españoles de la época a estos que deambulaban por el norte. Se trata de un español o un francés que se escapaba de los barcos, es decir, un europeo, un hombre blanco, que se insertaba en un mundo difícil, extraño, y que si no aprendía a enlazar o a matar una vaca no podía comer, y que si sabía hacerlo tenía resuelto su problema alimenticio.20171130_144753
- ¿Y qué pasó con ese hombre europeo en estas tierras?
– Lógicamente aquí no había mujeres blancas. En una primera cópula tenemos el mestizaje. Por eso siempre digo que la india guaraní fue el útero de ese gaucho que se va a ir transformando en “gauderio”, hombre suelto, vaqueano y luego, un pasito más adelante, en changador al servicio de esos grandes estancieros que venían a recabar 20 o 30 mil cueros. Y termina siendo realmente gaucho, más civilizado por decir, en las huestes artiguistas.
Es decir que ese es el proceso de una cultura que se hizo al norte del río Negro, en una imbricación entre la población autóctona charrúa -no tanto porque la empujaron para acá-, guaraníes -más autóctona-, y sobre todo, la presión portuguesa que le va a dar un toque muy distinto al proceso cultural del norte del río Negro.
Entonces, ya tenemos una población mestizada, y sobre todo, una cultura mestizada, porque ese niño que nacía en el útero de la india guaraní, hasta los 5 o 10 años estaba al lado de su madre, recibiendo toda la incidencia de esa forma tan particular que tenía el guaraní, y por lo tanto, se hacía una población con muy poco de cultura europea y muy mucho de cultura autóctona.
Este fue el elemento madre del proceso emancipador. Había jefes, Rivera, Bauzá, Joaquín Suárez, que cuando se ponen al servicio de Artigas, lo hace en representación de sus padres, porque eran los más jóvenes que entraban al servicio de Artigas en la Emancipación, con el interés de suprimir los impuestos leoninos que tenían estos estancieros. Porque España, que hacía años estaba dentro de la problemática de Napoleón, era mandar plata y más plata, y espoliaban justamente al que tenía, y ese era el estanciero. Es decir que hay una mezcla, pero la carne de cañón de la Emancipación evidentemente es el gaucho. Y es por el gaucho, sobre eso no hay ningún misterio, que se le ganó a los españoles adiestrados en la guerra, en la Batalla de Las Piedras. Era el malón, gente acostumbrada a las dificultades tremendas en las que se había criado. Esta gente es la que mañana va a formar las huestes del Éxodo.
- La leyenda de Artigas, ¿comienza con el Éxodo o con la Batalla de Las Piedras?
– Empieza mucho antes, como Capitán de Blandengues. Cuando se produce ese abandono de las tierras que le comenté. En 1776 los españoles se dan cuenta que ya esto no es una gobernación, y forman el Virreinato del Río de la Plata, que duró un suspiro, porque luego de 30 años estamos con la Emancipación encima. Entonces el Virrey de Buenos Aires se da cuenta que hay que solucionar este desorden que hay al norte del río Negro y pide a la gente habilitada para hacerlo, consejos, fórmulas, de ver cómo hacer para civilizar a este norte. Uno de esos consejos es la formación del Cuerpo de Blandengues.
Artigas había sido un personaje muy conocido en este norte. Cuando él se va de su casa, tenía 14 años, se emplea con un fuertísimo hacendado que se llama el Chantre, que nunca nadie supo quién era. Yo discutía con Maggi sobre esto, y al final nos pusimos de acuerdo.
- ¿Qué llevó al Éxodo?
– Debido a un enfrentamiento entre portugueses y españoles por la sucesión de la corona, se terminó en Europa con el Tratado de Utrecht, que hizo claudicar a Buenos Aires, o se paraba la guerra que se lo comían a Buenos Aires y se perdía la revolución o se pactaba. Ese pacto es el armisticio de 1811 que determinó la Redota.
- ¿Por qué?
– Porque Artigas ya estaba enseñando mucho tiempo antes que los pueblos tenían que resolver su destino, que el poder no venía de arriba hacia abajo sino de abajo hacia arriba. Esto es muy español, muy aragonés. Aunque siempre hubo monarquías absolutistas en España, se conservó el derecho español a través de los Visigodos del concepto de que el poder viene del pueblo. Esto está muy aseverado en Aragón, con la Justicia Mayor de Aragón, que cuando el rey iba a tomar el poder, se paraba en medio de la plaza y decía, “nos, que somos tanto como vos y juntos más que vos, aceptaremos vuestro poder si os comprometeis en cumplir con nuestras normas”. Eso pasó a América en la persona de Artigas.
- “Mi autoridad emana de vosotros…”
– Claro, y ella “cesa ante vuestra presencia soberana”. Además, “no existe”, dijo, “ninguna razón de la existencia de la revolución si no es para respetar la soberanía”. Es por eso que yo peleo tanto los 25 de agosto, que nunca me vas a ver a mí dar un discurso.
- ¿Qué le estamos debiendo hoy los uruguayos a Artigas?
– Muchísimo, porque la dignidad que nos enseñó Artigas a través del comportamiento del pueblo frente a la autoridad, me parece que hoy no lo cumplimos. Si nosotros exigiéramos a nuestros diputados lo que esperábamos de ellos y por eso los votamos, entonces estaríamos ejerciendo un criterio artiguista.
Ahora, ¿cuándo enseña Artigas esto? En dos asambleas, en la Panadería Vidal y luego en La Paraguaya. Es claro que formábamos parte del Río de la Plata entero. Entonces, cuando Buenos Aires mandó delegados a hacer un acuerdo con los españoles de Montevideo prescindiendo totalmente de nosotros, como si no hubiéramos hecho nada, ni la Batalla de Las Piedras, fue como si no existiéramos. Pero no podíamos romper con Buenos Aires, ¿qué, nos íbamos a ir con los portugueses o con los españoles? Además, cuando el armisticio, la cláusula fundamental era la entrega de todo el territorio de la Provincia Oriental y la de Entre Ríos en su gran mayoría porque el límite no era el río Uruguay sino el Paraná. Por eso, cuando dicen que nos recibieron del otro lado, macana, si éramos los mismos. Es como si se dijera que Paysandú le dio a Salto, si somos los mismos uruguayos.
Bueno, es en esa oportunidad que los delegados orientales nominaron a Artigas como Jefe de los Orientales, ojo, en lo militar. Tal es así, que cuando se enteran que el armisticio había sido ratificado, se cumple lo que se dijo en La Paraguaya, que Artigas nos dirigiría, que seguirían luchando igual con los portugueses que no se retiraban y que el pueblo se iría a un lugar donde no estuviera perjudicado con la venganza de los españoles después que les habíamos dado la tal biaba en la Batalla de Las Piedras.
Eso se va decidiendo en el camino, se va arrimando gente, también asustada por la paliza que les podía dar los españoles. Artigas en un principio no quería que se sumara más gente, como le escribe a Rondeau, porque no podía luchar con los portugueses y los españoles y cuidar la marcha, pero el pueblo siguió, haciendo caso omiso de lo que Artigas decía, porque el pueblo le había confiado la dirección y él tenía que cumplir, por eso digo que en la Redota, Artigas no llevó a su pueblo, el pueblo lo llevó a Artigas.

Perfil de Ofelia Piegas

Es del signo de Escorpio. De joven quería ser abogada, pero al casarse a los 17 años dejó los estudios, los que más tarde emprendería nuevamente. Es hincha de Nacional.
¿Una comida? El asado. ¿Un libro? “La decadencia de occidente” de Oswald Splenger. ¿Una película? Lo que viento se llevó. ¿Un hobby? El campo. ¿Qué música escucha? Clásica y folklore. ¿Qué le gusta de la gente? que sea inteligente. ¿Qué no le gusta de la gente? Justamente, la torpeza. Nadie tiene la culpa de ser torpe, pero el que es torpe se cree el dueño de la verdad, y la verdad no la tiene nadie.










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