«Siempre pregono una frase que hemos utilizado con la directiva: seremos el club que queramos ser»

Francisco Cano (28) es un joven ingeniero agrónomo que hace poco asumió como presidente del Club Nacional, «el club del barrio Cerro», como él mismo lo llama. Conversamos con él para conocer cómo toma tamaña responsabilidad en una sociedad donde se tiene el prejuicio que ese cargo es para gente de mayor edad.

- ¿Qué es Nacional para usted?
– Vengo de una familia en la que mi padre fue presidente de Nacional cuando yo era niño. Mis primeros recuerdos apuntan a eso y a un hermano que jugaba en Primera de fútbol, en el plantel principal, y mi otro hermano en básquetbol. ACO
O sea, nuestra vida de niño rondaba en el club. Yo jugaba al baby fútbol, en el mini básquetbol que seguí hasta lo último. Así que como se imaginará, mamé todo ese sentimiento y cariño de trabajar por ese club de barrio de mi familia. Cuando mi papá fue presidente, si hacíamos un viaje, siempre andaba pensando si podía comprar algo para Nacional, siempre pendiente del club.
Nacional es mi vida, no me imagino lejos de Nacional. Soy joven y quizás un día me aleje de ser dirigente pero siempre voy a estar pendiente porque siempre sentí que cualquier problema de Nacional era mi problema también.

- ¿Cómo tomó esta tremenda responsabilidad de presidir la institución?
– Como que todavía no caigo que soy presidente de Nacional, si bien en los últimos dos años he ido adquiriendo mayores responsabilidades en el club, ya sea en el tema de arreglos con jugadores, con técnicos, con diferentes medidas que tuvimos que ir tomando, o sea, como que uno va viendo que en algún momento podía tocarme, además algunos dirigentes más veteranos me empezaron a decir desde el año pasado que podía darse.
La verdad que cuando me pongo a pensarlo fríamente siento un gran orgullo, por tratarse del club de mi vida, por mi padre, por el Gogo Feris, que también fue presidente y lo quiero mucho, además yo me crié con ellos. Por Pinocho Pertusatti que era el presidente o el Seba Piastri, que todos ellos han sido presidentes y son amigos, son gente que quiero. Y ser el presidente del club que amo, me da mucho orgullo y una gran responsabilidad también.
No te voy a decir que el día de la asamblea, que yo estaba solo y me puse a pensar que iba a ser presidente me entraron un poco los nervios, por la tamaña responsabilidad que eso insumía. Ojo, no está mal eso…

- Ese es el peso de la responsabilidad de conducir una institución centenaria.
– Claro, y para mí la más grande de Salto… (piensa) de las más grandes de Salto.

- Al ser hincha y dirigente a la vez, ¿qué le depara más alegrías y frustraciones?
– Nosotros, los hinchas de Nacional, hemos sido bastantes sufridos, que hemos ido, por suerte, cambiando en los últimos años. Hemos festejado varios campeonatos y ha cambiado la mentalidad general, ya no es algo lejano festejar un campeonato.
Pero como dirigente, son más las amarguras que las alegrías. No es lo mismo ser hincha que dirigente, porque el hincha no se entera de la mayoría de las cosas, los problemas que surgen cuando llega fin de mes, cuando te presionan de acá y de allá. El dirigente siempre es el malo de la película…

- La hinchada espera buenos resultados, y si no llegan, a los primeros que critican es a los dirigentes.
– Sí, en el ambiente del fútbol, el dirigente es el único que no cobra…

- Por lo general es quien termina poniendo plata de su propio bolsillo…
– Todavía eso, y que se compromete, y después, es al que critican y es el malo (risas). Pero bueno, uno lo asume con responsabilidad.

- Me dijo que fue jugador de básquetbol en Nacional…
– Jugué en juveniles, después jugué unos años en Primera cuando no teníamos un gran cuadro, pero siempre estuve vinculado. En los últimos años se ha arrimado un poco más de gente a trabajar en la subcomisión, y gracias a ese trabajo junto a la directiva hemos dado pasos importantes…

- La juventud se caracteriza por su dinamismo y por ser impulsivos, ¿cómo maneja el tema de la juventud en un cargo tan importante?
– Sí, es así. Asumí la presidencia de una directiva donde hay gente con años en este trabajo y que son un referente para mí.
Conozco mis limitaciones y mis dudas y siempre estoy consultando. Igual me ha parecido bueno que en los últimos años haya asumido bastante gente joven para trabajar en el club. Sebastián Piastri fue también un presidente muy joven, y sigue siendo joven, así que él también empuja para adelante.

- ¿Es de consultar a su padre por temas de la institución?
– Sí, a mi viejo y mucho a Sebastián, a Pinocho, al Gogo y a Javier Andión, que también fue presidente de la institución. Son las personas a las que más consulto.

- ¿Ya están planificando el 2017 que tienen por delante?
– El salir campeón es siempre la frutilla encima de la torta. Nuestro objetivo es seguir dando pelea en todos los campeonatos, que no es poco.
Creo que si uno hace bien las cosas tiene que salir campeón.
Si no salís campeón es síntoma de que en algo fallaste, por pequeño que fuera. Pero tenemos un club que está saneado económicamente, que no es fácil en estos tiempos y es en lo que nos desvivimos, porque es mucho el dinero que se mueve y para eso el club tiene que vender rifas, pedirle plata a la gente, conseguir publicidades, no es fácil. Cada pesito es muy importante.
Entonces, teniendo un club que siga siendo competitivo en todos los deportes en los que participamos, con un proyecto muy ambicioso en juveniles, que asumió Ramón Romero con Matías Piñeyro, que en eso tenemos muchas esperanzas y que esperamos poder hacer un trabajo a largo plazo y que nos traiga muchas alegrías. Que eso funcione bien no es fácil tampoco, porque lleva dinero. Si nos va bien en el fútbol y en el básquetbol, bárbaro, y si podemos aumentar la cantidad de socios que tenemos, bueno, sería un gran año.

- El hincha de Nacional, ¿es de hacerse socio del club?
– Nacional tiene muchos socios en Salto, aunque algunos no lo crean.
Nacional es un club muy grande, tiene más de 500 socios y es un club de barrio, del barrio Cerro.
No todos los clubes pueden hablar de la historia que tiene su institución y que tengan más de 500 socios. Así que en ese caso, podemos decir con total tranquilidad que los hinchas se portan bien, además, hay gente que colabora cuando se vende la rifa anual.
Obvio que nos gustaría que fuese más la cantidad de socios, porque se necesitan más manos para ayudar, pero podríamos decir que es aceptable.

- Además es notorio que la sede del club se brinda por entero a la sociedad…
– Tenemos como ley, sin importar qué directiva se encuentre en ese momento, ceder nuestras instalaciones en forma gratuita a las instituciones del barrio.
Así que cada vez que la Escuela 5, el Jardín 103, la Escuela de Música, el liceo, la policlínica que a veces nos pide los tablones o sillas o si la parroquia nos pide, se les abre las puertas sin cobrarles un peso.
Lo hemos asumido como una responsabilidad histórica y social del club con el barrio. Siempre estamos ayudando.
Nacional tiene gurises que juegan al básquetbol o al fútbol, que cuando entran a Nacional no se les cobra nada, aunque habría que cobrarle algún pesito para poder sanear, y después que entran al club se los cuida como a uno más.
El padre que deja a un niño en Nacional es un padre tranquilo.
El barrio Cerro es grande por muchas cosas, entre ellas porque existe Nacional, con todo respeto lo digo. Capaz que en la Zona Este pasa lo mismo con Ferro, más allá de la rivalidad.

- Es muy joven y recién comienza su presidencia, ¿pero cómo le gustaría que fuese recordado en la institución?
– Que nos recuerden como la directiva que trabajó mucho en lo social, que hizo bien las cosas, con cuadros competitivos y que si salimos campeones, como ya dije, sería la frutillita sobre la torta, no me desvive ser presidente y no salir campeón.
Pero como una presidencia seria que tenía los objetivos claros, que cuidaba a la gente del club y que socialmente siguió siendo un club importante. Ojalá que en los próximos años podamos hacer alguna obra más, tampoco me quita el sueño si eso ocurre durante mi presidencia, es un sueño que tengo, pero no que se me recuerde como el presidente que hizo obras. Además, se trata de un proceso que lleva varias directivas aunque en los últimos años seguimos siendo más o menos los mismos. Así que en este proceso, con estos amigos de la directiva, no importa quién sea el presidente, podamos hacer algunas obras.

- ¿Ya tienen pensado cuáles serían esas obras?
– Por ejemplo, nos gustaría poder tener una cancha de fútbol cinco, para que cuando llueva los planteles y el baby tengan dónde practicar, o tener un piso flotante en el gimnasio de básquetbol. Son dos obras que podrían hacerse.
Siempre pregono una frase que hemos utilizado con la directiva, «seremos el club que queramos ser». Me imagino, por ejemplo, que mañana ya no soy el presidente pero pasa algo en el club, yo debo sentir en parte que también es mi culpa, porque en verdad somos todos dirigentes. O sea, si todos sumamos fuerza, vamos a ser un gran club, si algunos empujan menos, seremos un club un poquito más chico.
La verdadera fortaleza de Nacional está que toda su gente empuje, en conjunto, unidos.

- ¿Hablar de la violencia en el deporte es más para los montevideanos?
– Es medio general ese tema, aunque en el interior es algo diferente, pero hay una violencia generalizada en la gente.
Es un tema bastante complejo donde no hay recetazos para que se termine.
La preocupación está vigente en los clubes, porque este problema surge cada tanto.







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