Sobre la reapertura del Ateneo y las contradicciones en los discursos

s indiscutible que lo más importante de lo que sucedió el pasado viernes 14 en la reinauguración de nuestro Ateneo es precisamente eso: la recuperación para Salto, y para el país todo, de uno de sus espacios culturales más emblemáticos, y no los pormenores del acto en sí. Es también indiscutible que se trata de un logro muy importante alcanzado por las autoridades de turno, que merece ser destacado. El Ateneo luce otra vez toda su belleza, más allá de que aún faltan cosas por hacer, como la restauración de las obras pictóricas de sus paredes. Fue restaurado con dedicación, con  esmero, por eso queremos sumarnos al reconocimiento a los funcionarios que llevaron adelante la obra, reconocimiento ya hecho públicamente por el Director de Cultura de la Intendencia Mario Kroeff y por el propio Intendente Germán Coutinho, únicos oradores en el acto.
Pero si nos quedáramos sólo con eso al comentar este hecho –trascendente en la historia cultural del departamento; episodio “histórico”, como bien se lo calificó en el acto-  no estaríamos siendo honestos con nuestros lectores y con nosotros mismos, sentimos que no estaríamos siendo del todo coherentes con nuestra manera de entender la función periodística. Porque hay otros aspectos que se evidenciaron esa noche, que rebasan lo puntual de un evento, de una inauguración, y que consideramos deben tenerse en cuenta en el análisis, al momento de opinar.
Sucede que los discursos pronunciados en la ocasión, por parte del Director del Departamento de Cultura y del Intendente de Salto encierran, a nuestro entender, contradicciones que no podemos pasar por alto.
¿No es contradictorio insistir con que “la cultura no tiene color político” o que “a Salto lo sacamos adelante entre todos” porque “no tiene unanimidades pero sí unidades” y al mismo tiempo pronunciar un discurso, como el de Kroeff, al que no le faltó nada para ser uno de los que se gritan sobre un escenario en plena campaña política? Un discurso en el que repite tres veces sentirse “orgulloso de pertenecer a este gobierno” y orgulloso del Intendente. Un discurso donde llegó hasta el punto de recordar, como hecho significativo en la historia del Ateneo, que allí se lanzó la candidatura de Coutinho a la diputación hace algunos años. Un discurso acalorado, impetuoso, y quizás por ello mismo, lleno de imprecisiones, titubeos y anacolutos, más propio de una campaña política, insistimos, de esos que se hacen entre gritos y batucada, que de la máxima autoridad cultural del departamento. Un discurso, en definitiva, lejos del que hubiéramos querido, del que esperábamos: seguro, sereno, acorde a la altura del acontecimiento. Pero una de las mayores contradicciones la detectamos cuando, haciendo referencia a las obras conquistadas por “esta administración”, Kroeff sostiene (siempre gritando y, en este caso, arrancando aplausos) que son obras que se logran con resultados palpables, “no quedándose con discursos” y “no para las fotos”. Increíble…sí, por ejemplo, recordamos que hasta los niños ganadores de los concursos literarios organizados por Asociación Marosa di Giorgio (que participaron con su lectura en este acto del Ateneo) preguntaban asombrados, días antes, por qué rodeaba al Intendente, en el momento de entregar los premios, tanta gente que sacaba fotos, filmaba, tomaba apuntes, hacía indicaciones a quien se desempeñaba como maestra de ceremonia (que no olvidara pedir a los ganadores una foto con el Intendente, por ejemplo), preguntaba dónde ubicar las sillas para Coutinho y para el Sub Director de Cultura (que, dicho sea de paso, no sabemos en este caso para qué se preguntó si, a pesar de habérsele indicado “primera fila” por parte de los organizadores, sus allegados le colocaron la silla arriba del escenario, aunque no habló).  ¿No se hace pensando en la foto, o en futuras fotos, todo ese despliegue?
Finalmente, como tantas veces, nos sigue llamando la atención la liviandad y sobre todo la abstracción de los conceptos manejados por quienes, precisamente, proclaman lo palpable y no lo discursivo; cuando se habla de “Salto eventos”, ¿no es demasiado amplio e impreciso como para utilizarlo como slogan permanentemente? ¿Qué incluye ese concepto: el vale todo? Al hablar de generación de “industrias culturales”, tan presente en cada discurso, ¿no habrá que detenerse primero en clarificar qué significa y cómo hacerlo? Entonces, hablar así, tanto y tan en abstracto, ¿no es justamente apuntar al discurso vacío y rimbombante y a la foto, justamente lo que dicen no hacer? Esto es, lisa y llanamente, decir una cosa y actuar al revés.
Por su parte, como es característico en él, el Intendente sí mantuvo un discurso sereno y seguro. Sin embargo, tenemos mucho que cuestionar: ¿Qué dijo sobre el contexto cultural en el que ocurre esta importante reapertura del Ateneo? Nada. Sí se refirió a la próxima piscina barrial que tendrá Salto, al cordón cuneta o bitumen en algún que otro barrio, a la construcción de un liceo más, a las reformas en el puerto, etc., etc. Claro, son los momentos que nos hacen recordar, con tristeza , que se trata del mismo gobierno que pasó un año (sí, un año entero) sin designar un Director de Cultura. El mismo gobierno que invierte mensualmente tres millones de pesos en Cultura sin que veamos resultados acordes, el que de esos tres millones destina un millón a “gestores culturales” (¿quiénes son?, ¿cómo se eligieron?, ¿qué hacen con ese dinero?).
Pues bien, ahora ya más en calma con nuestra propia conciencia, volvamos al principio. Muy contentos debemos sentirnos, como salteños, de contar con un espacio de lujo, en todo sentido, como el Ateneo, felices de haberlo recuperado después de tres años de clausura. Felices también, en lo personal, de haber estado en este acto de reinauguración, para el que recibimos en nuestro correo personal la invitación proveniente del Sub Director de Cultura, Sr. Nicki Volpi. A propósito, ¿Volpi habrá enviado la misma tarjeta a todos sus contactos y entonces en el conjunto llegó a nosotros? Porque no cree quien esto escribe, que lo haya tenido en cuenta por estar vinculado a medios de comunicación, dado que se trata de la misma persona que el pasado 4 de junio llamó a la Directora de este diario para expresarle que Jorge Pignataro “no es periodista” ni  está capacitado para opinar sobre cultura.
Jorge Pignataro
Es indiscutible que lo más importante de lo que sucedió el pasado viernes 14 en la reinauguración de nuestro Ateneo es precisamente eso: la recuperación para Salto, y para el país todo, de uno de sus espacios culturales más14 9 12 056 emblemáticos, y no los pormenores del acto en sí. Es también indiscutible que se trata de un logro muy importante alcanzado por las autoridades de turno, que merece ser destacado. El Ateneo luce otra vez toda su belleza, más allá de que aún faltan cosas por hacer, como la restauración de las obras pictóricas de sus paredes. Fue restaurado con dedicación, con  esmero, por eso queremos sumarnos al reconocimiento a los funcionarios que llevaron adelante la obra, reconocimiento ya hecho públicamente por el Director de Cultura de la Intendencia Mario Kroeff y por el propio Intendente Germán Coutinho, únicos oradores en el acto.
Pero si nos quedáramos sólo con eso al comentar este hecho –trascendente en la historia cultural del departamento; episodio “histórico”, como bien se lo calificó en el acto-  no estaríamos siendo honestos con nuestros lectores y con nosotros mismos, sentimos que no estaríamos siendo del todo coherentes con nuestra manera de entender la función periodística. Porque hay otros aspectos que se evidenciaron esa noche, que rebasan lo puntual de un evento, de una inauguración, y que consideramos deben tenerse en cuenta en el análisis, al momento de opinar.
Sucede que los discursos pronunciados en la ocasión, por parte del Director del Departamento de Cultura y del Intendente de Salto encierran, a nuestro entender, contradicciones que no podemos pasar por alto.
¿No es contradictorio insistir con que “la cultura no tiene color político” o que “a Salto lo sacamos adelante entre todos” porque “no tiene unanimidades pero sí unidades” y al mismo tiempo pronunciar un discurso, como el de Kroeff, al que no le faltó nada para ser uno de los que se gritan sobre un escenario en plena campaña política? Un discurso en el que repite tres veces sentirse “orgulloso de pertenecer a este gobierno” y orgulloso del Intendente. Un discurso donde llegó hasta el punto de recordar, como hecho significativo en la historia del Ateneo, que allí se lanzó la candidatura de Coutinho a la diputación hace algunos años. Un discurso acalorado, impetuoso, y quizás por ello mismo, lleno de imprecisiones, titubeos y anacolutos, más propio de una campaña política, insistimos, de esos que se hacen entre gritos y batucada, que de la máxima autoridad cultural del departamento. Un discurso, en definitiva, lejos del que hubiéramos querido, del que esperábamos: seguro, sereno, acorde a la altura del acontecimiento. Pero una de las mayores contradicciones la detectamos cuando, haciendo referencia a las obras conquistadas por “esta administración”, Kroeff sostiene (siempre gritando y, en este caso, arrancando aplausos) que son obras que se logran con resultados palpables, “no quedándose con discursos” y “no para las fotos”. Increíble…sí, por ejemplo, recordamos que hasta los niños ganadores de los concursos literarios organizados por Asociación Marosa di Giorgio (que participaron con su lectura en este acto del Ateneo) preguntaban asombrados, días antes, por qué rodeaba al Intendente, en el momento de entregar los premios, tanta gente que sacaba fotos, filmaba, tomaba apuntes, hacía indicaciones a quien se desempeñaba como maestra de ceremonia (que no olvidara pedir a los ganadores una foto con el Intendente, por ejemplo), preguntaba dónde ubicar las sillas para Coutinho y para el Sub Director de Cultura (que, dicho sea de paso, no sabemos en este caso para qué se preguntó si, a pesar de habérsele indicado “primera fila” por parte de los organizadores, sus allegados le colocaron la silla arriba del escenario, aunque no habló).  ¿No se hace pensando en la foto, o en futuras fotos, todo ese despliegue?
Finalmente, como tantas veces, nos sigue llamando la atención la liviandad y sobre todo la abstracción de los conceptos manejados por quienes, precisamente, proclaman lo palpable y no lo discursivo; cuando se habla de “Salto eventos”, ¿no es demasiado amplio e impreciso como para utilizarlo como slogan permanentemente? ¿Qué incluye ese concepto: el vale todo? Al hablar de generación de “industrias culturales”, tan presente en cada discurso, ¿no habrá que detenerse primero en clarificar qué significa y cómo hacerlo? Entonces, hablar así, tanto y tan en abstracto, ¿no es justamente apuntar al discurso vacío y rimbombante y a la foto, justamente lo que dicen no hacer? Esto es, lisa y llanamente, decir una cosa y actuar al revés.
Por su parte, como es característico en él, el Intendente sí mantuvo un discurso sereno y seguro. Sin embargo, tenemos mucho que cuestionar: ¿Qué dijo sobre el contexto cultural en el que ocurre esta importante reapertura del Ateneo? Nada. Sí se refirió a la próxima piscina barrial que tendrá Salto, al cordón cuneta o bitumen en algún que otro barrio, a la construcción de un liceo más, a las reformas en el puerto, etc., etc. Claro, son los momentos que nos hacen recordar, con tristeza , que se trata del mismo gobierno que pasó un año (sí, un año entero) sin designar un Director de Cultura. El mismo gobierno que invierte mensualmente tres millones de pesos en Cultura sin que veamos resultados acordes, el que de esos tres millones destina un millón a “gestores culturales” (¿quiénes son?, ¿cómo se eligieron?, ¿qué hacen con ese dinero?).
Pues bien, ahora ya más en calma con nuestra propia conciencia, volvamos al principio. Muy contentos debemos sentirnos, como salteños, de contar con un espacio de lujo, en todo sentido, como el Ateneo, felices de haberlo recuperado después de tres años de clausura. Felices también, en lo personal, de haber estado en este acto de reinauguración, para el que recibimos en nuestro correo personal la invitación proveniente del Sub Director de Cultura, Sr. Nicki Volpi. A propósito, ¿Volpi habrá enviado la misma tarjeta a todos sus contactos y entonces en el conjunto llegó a nosotros? Porque no cree quien esto escribe, que lo haya tenido en cuenta por estar vinculado a medios de comunicación, dado que se trata de la misma persona que el pasado 4 de junio llamó a la Directora de este diario para expresarle que Jorge Pignataro “no es periodista” ni  está capacitado para opinar sobre cultura.
Jorge Pignataro