Sofildo Piñeiro: a 50 años de aquella vez…

El 14 de febrero de 1987, SOFILDO PIÑEIRO jugó por última vez un partido en defensa de la selección salteña. Fue en Paysandú ante la blanca con derrota “naranjera”. Ese mismo día nacía en Salto, Edinson Cavani. Por eso, bien que Sofildo tiene marcada a fuego la doble situación en el tiempo. Sofildo había debutado en un combinado de Salto, 20 años atrás de esa fecha: en 1967.
Cierto es que después de concluir su ciclo como futbolista, el “Amigo” fue prolongando una adhesión sin renunciamientos a las selecciones salteñas, sea de la categoría que fuese.sofildopiñeiro
Desde el 1987 a este 14 de febrero de 2017, han transcurrido 30 años más. Por lo tanto HOY, Sofildo Piñeiro celebra de hecho EL MEDIO SIGLO con el Salto de su sentimiento vital.
Primero como jugador. Después como colaborador.
¡Los 50 años que hacen a su historia personal, cargada de resonancias inocultables y de tiempos esquivos también! Después de todo, el fútbol se nutre de vaivenes en esas direcciones: de las victorias, de las derrotas.
DESDE
EL AYER…
Como futbolista, fue Campeón del Litoral en las ediciones de 1971, 1978, 1979 y 1982, siendo igualmente Campeón del Interior en 1979. En todos esos años, la misma conducción técnica: la de Raúl “Gringo” Banfi.
En su vitrina personal un trofeo que legitima su orgullo: Balón de Oro otorgado por el entonces diario El Día de Montevideo, acreditado al mejor jugador del Interior.
Un campeón en toda la línea y en estas últimas tres décadas, sumándose su compañera Mary de toda la vida, para igualmente trasmitir el sentir auténtico por la causa de los seleccionados.
Costaría reconocer un caso similar al de Sofildo: 50 años sin interrupciones en pro de Salto. De su fútbol.
De sus dirigentes. De sus jugadores.
De sus hinchas.
El “Amigo” del combinado.
Lo fue. Lo sigue siendo. Sucede que en realidades como estas, el amor….sigue siendo más fuerte.
Y Sofildo lo sabe.
Seguro que lo sabe.
En tanto la valoración del fútbol salteño, debiera plantearse hacia él. Por una cuestión de justicia. De bien entendida justicia.
Mientras tan solo tres palabras surgen necesarias, intransferibles y por siempre: honor al amigo.

“No se puede pensar de una manera y actuar de otra”

“Cuando voy con la selección a la cancha que fuese a nivel del interior y me reconocen, esa es una alegría especial. Es el afecto que uno ha recogido siempre desde la gente”, al decir de SOFILDO PIÑEIRO.
De otras Ligas del Litoral no le han faltado invitaciones, reconocimientos, como desde la misma Organización del Fútbol del Interior. El “Amigo” no deja de afincarse en un pensamiento del cual no se ha apartado, “porque no se puede pensar de una manera y actuar de otra. No dejo de hablar de respeto, trasmitirlo uno para que ese mismo respeto vuelva. Nunca agredí de palabra a nadie. No lo hice, porque no lo siento. Me preocupan actitudes de los jóvenes, sobre todo de algunos que son parte del fútbol y no guardan esa consideración a sus propios colegas. Mucha gente fue justa conmigo, pero también hubo injusticias, de esas que duelen. Me las he callado o las he dicho en el momento oportuno. En el fútbol hay de todo y uno encuentra de todo. Rescato lo vivido a partir de lo que me ha resultado gratificante y prefiero no sumar el mal recuerdo. Una cosa es el jugador de fútbol, la otra es el deportista en su máxima expresión. Ese deportista desde la disciplina personal y del respeto no se debiera equivocar. O equivocarse lo menos posible”.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-