Suárez: la fulería que no es ejemplo

El partido jugado esta semana entre Barcelona de España y Juventus de Italia, implicó otra vez el rebrote de polémica en torno al arbitraje. Las imágenes fueron captando el descontento de algunos jugadores de Barcelona, frente a presuntas omisiones de quien debe «administrar justicia».
Un caso concreto a la cuenta de LUIS SUÁREZ, cuando la repetición de la TV deja en claro la grosería de sus reclamos al asistente: «pegó en la mano, cagón», se convirtió en frase que dio la vuelta al mundo, más ese gesto de nuestro coterráneo, cargado de encendida virulencia.suarezgrita
Algunas semanas atrás en tanto, fue el argentino Lionel Messi, quien se descargó sin más trámite contra uno de los asistentes, al cabo del juego que la selección albiceleste afrontó ante Chile por la zona de clasificación para el Campeonato Mundial de Rusia 2018.
ASÍ NO
Es obvio que la destemplada actitud de Luis Suárez (quien podría verse ahora sometido a una nueva sanción disciplinaria), también vista y revista por estos lares salteños.
Después de todo, somos parte del orbe mundial del fútbol y a partir de la globalización y los medios tecnológicos, nada parece estar al margen del conocimiento.
De lo que no hay dudas es que en esta ocasión, Suárez planteó un PÉSIMO EJEMPLO. Y lo están viendo, quienes lo han convertido en el ídolo que es y sobre todo, el paradigma de futbolista que quisieran ser. Niños y adolescentes, por sobre todo. Entonces, ese Suárez de rostro desencajado, con el insulto a voz en cuello, se convierte a veces como en esta última ocasión, en la contrafigura del fenomenal jugador-goleador que es. De un plumazo, somete la aureola. La bastardea.
NO ES CUALQUIERA
El hecho toca y sacude, porque también en este fútbol salteño, no dejamos de admitir que a las culpas propias a veces en un campo de juego, se las traslada al árbitro central. Entonces, lo de Messi antes y Suárez ahora, se asocia como hecho puntual.
Luis Suárez DEBIESE ENTENDER que no es un futbolista más. Que está OBLIGADO a sostener una determinada actitud en una cancha, a la luz de la dimensión que fue alcanzando, sobre la base de su intelectual y mágico repertorio.
Se podrá argumentar que es humano, que la adrenalina, que la cuestión sanguínea, que el trámite, etc, etc, pero también a aquellos futbolistas de elite, habría que reclamarles a la distancia (desde este su Salto también y desde EL PUEBLO también), UN LÍMITE FRENTE AL DESMÁN DE REACCIONES CHOCANTES, DESCOMEDIDAS, FULERAS Y ANTIDEPORTIVAS.
Jugadores como él y como Messi, debiesen transmitirle al mundo del fútbol, una señal de respeto hacia la autoridad. Al fin de cuentas, no solo basta con golear. También que surja el equilibrio y determinada ponderación. Caso contrario, la cultura más o menos deportiva se va por la mismísima banquina. Como pidiendo perdón. Y avergonzada a cal y canto.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-