Sugerencias para capitalizar un verano lluvioso en ganadería sobre suelos de basalto

La Regional Litoral Norte Plan Agropecuario y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) realizan sugerencias para capitalizar un verano lluvioso en ganadería sobre suelos de basalto.
Manejo Pasturas:
Los campos naturales se componen por una alta diversidad de especies. Estas especies presentan diferentes ciclos productivos y respuestas a cambios en las condiciones del ambiente, lo cual les permite adaptarse a diferentes periodos de seca, exceso hídrico, heladas, etc. Además los diferentes suelos (superficiales y profundos) presentan comunidades de especies adaptadas, con características particulares, lo que permite un manejo diferencial de las mismas. En un verano lluvioso, donde el agua no es limitante y las temperaturas favorecen el crecimiento de las especies estivales, el crecimiento de las pasturas excede la capacidad de consumo de los animales, tanto en condiciones de cargas ajustadas o campos sobrepastoreados. Esta situación generalmente puede conducir a la acumulación de forraje en todos los potreros del campo. Es importante destacar que conIMG-20180116-WA0037 alturas del forraje mayores a 10 – 12 cm el pasto comienza a perder calidad, por la acumulación de restos secos y tallos, y en consecuencia se produce una baja en la digestibilidad y contenido de proteína. Esto genera problemas de manejo en las diferentes especies y categorías de animales, sobre todo en los lanares y recrías, y también acarrean problemas de manejo del pasto en estaciones siguiente, otoño e invierno. Como sugerencias, en esta situación generada por altas precipitaciones estivales con alta producción de pasto, se pueden tomar opciones de manejo a evaluar tales como: i) retrasar ventas, en la medida de lo posible para aumentar la presión de pastoreo; ii) aumentar la carga estival, con vacunos adultos, en potreros sobre suelos profundos, donde se da el mayor crecimiento y acumulación de forraje, pudiendo de esta manera aprovecharlo para incrementar la producción y mantener la calidad del forraje producido; iii) en verano, cerrar algunos potreros sobre suelos superficiales con el objetivo de diferir forraje hacia principios de otoño, momento en que se cierran potreros de suelos profundos reservando el pasto para invierno; iv) suplementar con fósforo mineral a las categorías de recría (recomendado sólo para zonas en las que existe un bajo nivel de este nutriente en el suelo (menor a 5 partes por millón) para optimizar el crecimiento de los animales.
Los potreros de suelos superficiales se pueden utilizar ovinos a baja carga, dejando
un tapiz protector para evitar la erosión que pueden provocar las precipitaciones intensas
en corto tiempo. Además, esto nos ayudaría a reducir los problemas de patas y atenuar los problemas parasitarios en los ovinos que se dan en estos periodos lluviosos. La reserva de pasto es de mejor calidad que la que se da en suelos profundos, debido al aporte de calidad que tienen especies como Bromus auleticus, Stipa setigera y Poa Lanigera.
En potreros con suelos profundos se pueden utilizar con categoría vaca de cría. En periodo de entore podemos planificar un manejo de asignación de forraje diferencial por lotes, considerando los estados corporales, y en caso que exista información de DAO (diagnóstico de actividad ovárica) considerando la actividad ovárica. Las vacas en mejore condición (Alta CC, preñados, y/o ciclando) pueden pastorear a altas cargas (de 4 a 5 vacas/ha) en las áreas de suelos profundos donde hay forraje acumulado (10 a 12 cm; 2500-300 kg MS/ha), con el objetivo de bajarlo hasta 5 cm. Ésta área, se cierra durante los 60-90 días siguientes para la acumulación de forraje, y se pastorearía nuevamente a principios de invierno (8-10 cm; 2000-2500 kg MS/ha). Las vacas con menor condición corporal, y/o anestro; manejarlas en potreros con buena disponibilidad (8 a 10 cm; 2000-2500 kg MS/ha)) a baja carga, menos de una vaca por ha. Esto nos permitiría mejorar el estado corporal y salir del anestro.
En las pasturas mejoradas, controlar (preferentemente en forma mecánica) el
crecimiento excesivo de forraje de verano, para que las especies implantadas puedan
acumular forraje de calidad. Esto es más importante aún con mejoramientos con especies
anuales como Lotus rincón, Lotus angustissimus y raigrás que tienen que implantarse
nuevamente, comprometiendo el aporte de estas en invierno y primavera.
En el caso de recrías bovinas asignar potreros con alturas de pasto que superen los 10 cm, para mantener un balance adecuado cantidad-calidad. En el caso de los ovinos como se menciona anteriormente tratar de pastorear en potreros superficiales a bajas cargas,
monitoreando muy de cerca los desafíos parasitarios y los problemas pódales.