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Sus cuentos fueron ganadores y forman parte de un libro patrocinado por INAU

Emiliano Joaquín Techera Olivera (12) pertenece al Club de Niños del barrio La Tablada y José María Machado (13) integra un programa que se desarrolla en la sede de la ACJ que se lleva a cabo en convenio con INAU.
Ambos participaron de un concurso de cuentos patrocinado por INAU y de entre centenares de alumnos de todo el país – sus cuentos fueron elegidos para ser parte de un libro que la institución lanzó a nivel nacional denominado “La vuelta al Libro en 80 cuentos”.
Los ganadores se dieron a conocer en la Feria Internacional del Libro en la Intendencia de Montevideo.

Con Emiliano Joaquín Techera  y José María Machado [1]

Con Emiliano Joaquín Techera
y José María Machado

Se imprimieron un total de 3.000 ejemplares destinados a ser distribuidos en todo el país.
Este premio gratificó mucho a Joaquín y José María, pero también les gustaría recibir un premio individual, que podría ser un viaje u otra propuesta de interés de ambos ganadores.
Emiliano ya está cursando primer año liceal, mientras que José María se prepara para reinsertarse en la educación formal y continúan sus vínculos con la Asociación Cristiana de Jóvenes.
-Emiliano ¿Cuándo llegó usted al Club de Niños?
– “Hace unos cuatro o cinco años… en ese entonces estaba en primer año escolar.
Allí participaba de diferentes talleres y fui muy incentivado en la lectura. Allí concurría a contraturno escolar, a partir de las 13. 30 hasta las 17.30. De los talleres que más me gustaba participar era el de lectura y manualidades.
La maestra Teresita nos daba las clases de lectura y Julia Benítez el de manualidades”.
-José María: ¿Cuándo comienza su vínculo con el programa de la ACJ?
-“Desde que tenía tres años… allí tenemos muchas actividades, como por ejemplo hacemos trabajos con barro con el Prof. Perico Chiriff en el programa “Un espacio para crecer”.
También tenemos un taller de computación, donde hacemos los deberes y también deportes.
“Un espacio para crecer” atiende a niños y adolescentes en situación de calle y se lleva adelante en convenio con INAU.
A su vez se brinda atención de niños y niñas de cero a cuatro años en los Centros CAIF, trabajando con poblaciones en alta situación de vulnerabilidad social.
Entre ambos se atienden a más de un centenar de niños, en forma directa, a los que debe sumarse el entorno familiar de los mismos.
Emiliano se enteró del concurso por la docente del Taller Literario, Teresita Acosta, aproximadamente a la mitad del año pasado.
A José María le comunicó el operador del programa “Calle”, Nicolás Vega.
El joven escribió dos cuentos y los presentó y el ganador fue “Un paseo al campamento”.
“LA ENVIDIA”
Emiliano se inspiró en los personajes de un lobo, su amigo y unos pajaritos para escribir su historia intitulada “La Envidia”.
El protagonista que es un lobo, construyó una casa de cartón y un día fue a visitar a su amigo, que lo convidó con unas moras.
Estos frutos no le cayeron bien, entonces su amigo lo acompañó hasta la casa y cuando llegaron, estaba completamente destruida.
Rápidamente el lobo se percató de que unos pájaros se habían encargado de dañar su recinto, movidos por la envidia.
Fue así que el lobo los capturó y los colgó de un árbol, hasta que finalmente les pidieron perdón, ayudándolo a reconstruir el hogar.
El mensaje que deja este cuento es esperanzador… cuando nos equivocamos podemos reconocer e intentar reparar el daño.
“UN PASEO AL CAMPAMENTO ARTIGAS CON ALGUNOS TROPIEZOS”
José María Machado relató en su cuento un paseo que hizo con el grupo de la ACJ, donde visitaron en Colonia la costa sobre el Río de la Plata.
Allí el adolescente narró los detalles de una experiencia que para él y muchos de los chicos fue única.
Vale aclarar que la gran mayoría de estos jóvenes nunca antes habían viajado a otros lugares.
Estos programas permiten que los chicos conozcan la playa, el mar, los lugares más emblemáticos de la capital del país, que de otra forma no tendrían la oportunidad, ya que sus familias son de contexto crítico y no cuentan con recursos para hacerlo.
“En verano fuimos de vacaciones al Campamento Artigas en Colonia… llovía tanto cuando llegamos que parecía que teníamos que dar vuelta a Salto después de viajar tantas horas.
Tuvimos que juntar leña para calentar el agua del baño.
Mientras recorríamos el lugar, otro compañero se pinchó el dedo con un alambre… suerte no fue mucho (…) nos invitaron a pasear y nos llevaron a la tirolina (…) Hicimos un fogón grande, cantamos y jugamos y después nos quedamos en cabañas con varios compañeros (…).
Me parece que nuestro grupo es el que se comportaba mejor… teníamos las mesas más ordenadas y esperábamos que nos llegara el turno (…).
¿Cuándo vamos de nuevo?
UNA REFLEXIÓN…
Estos trabajos sin dudas son inspiradores y de incentivo para otros jóvenes que también no han tenido muchas oportunidades de participar de un campamento, de un pequeño viaje y para ellos es todo un descubrimiento.
Nos permite reflexionar sobre si realmente le damos el justo valor a las cosas que muchas veces nos parecen irrelevantes… para estos niños el poder participar de un campamento, conocer la rambla, visitar una plaza de la capital significa algo grandioso.
Estos programas de apoyo a jóvenes y niños de contexto vulnerable deben multiplicarse y también sus talentos tener más incentivo.
Emiliano y Joaquín – como todo joven – tienen sueños que desean cumplir y es posible que el tiempo los conduzca al camino de las letras.
María Fernanda Ferreira