«Tenemos un altísimo índice de gente que está trabajando en lo que ha estudiado»

Graciela Carreño, Coordinadora Académica de la Escuela Universitaria de Música.

Desde hace ya varios años funciona en la Regional Norte de la Universidad de la República, la Escuela Universitaria de Música. Quien tiene a cargo la tarea de coordinar su funcionamiento desde el punto de vista académico, es la Licenciada en Musicología –montevideana – Graciela Carreño. Con ella dialogó EL PUEBLO en su última llegada a Salto, para conocer más en profundidad la labor de la institución.

¿Desde cuándo está en Salto la Escuela Universitaria de Música?

Está desde el año 1995; fue un proyecto de la época en que era Director el maestro Antonio Mastrogiovanni, compositor y pianista, que empezó en 1992 con unos cursos prospectivos a ver qué era lo que interesaba en la región y ahí se determinó que arrancábamos con Piano, Canto, Guitarra y Dirección coral. Esas eran las cuatro necesidades en la región que nosotros vimos como pertinentes. A partir de ahí arrancamos sólo con tres porque tuvimos problemas con canto.

¿Actualmente están completas esas carreras?

Sí, y este año estamos a plantel completo, eso es bueno destacarlo, porque hemos tenido inconvenientes varios, cuando las cosas están a cierta distancia no es fácil conseguir docentes que quieran y puedan venir. Pero ahora tenemos todo el plantel docente, la profesora de Canto es la maestra Cecilia Latorre, la profesora de Guitarra es Cristina Zárate, la de Piano es Carmen Navarro, la profesora de Lecto – escritura es Miriam Mouro, el profesor de Taller de análisis es José Telechea, el profesor de Dirección Coral es Carlos Correa y yo doy Historia de la Música, además de ser coordinadora académica. Las carreras tienen la ventaja de tener un tronco común, con algunas materias como Historia de la Música, Lecto – escritura, Taller de análisis y Práctica coral, a lo que asisten todos los alumnos. Después están las materias específicas. Esto nos permite paulatinamente ir agregando algunas cosas más, porque tenemos la base común y sólo se agrega determinado docente. Estas carreras son tecnicaturas, estudio de tipo intermedio que cumple con un ciclo de enseñanza que le permite a los estudiantes inmediatamente estar trabajando. Por eso tenemos un altísimo índice de gente que está trabajando en lo que ha estudiado. Es la satisfacción más grande a nivel de la Escuela de Música, además eso en Montevideo no ocurre y acá sí, están trabajando en dirección coral, como guitarristas acompañantes, etcétera.

¿Qué significa ser coordinadora académica?

Significa que me ocupo tanto de los aspectos que tienen que ver con procedimientos y logística, como por ejemplo cuántos docentes vienen por semana, cuantos días se quedan, si hay que darles pasajes, hotel, etc, como también de las propuestas académicas como plan de estudio, planes de educación permanente, coordinación de tareas horizontales.

¿Con qué frecuencia llega a Salto?

En ese sentido me manejo con ciertas libertades. En 2002 la Escuela hizo todo un plan de ahorro y se programaron las actividades para hacerlas cada quince días. El trabajo mío hace que venga “a necesidad”, vengo cada quince días de forma más o menos fija y si se precisa que venga más, vengo.

¿Qué se requiere para ingresar a las carreras de la Escuela?

Nosotros no empezamos de cero, somos la única dependencia universitaria que tiene una prueba de ingreso, en general en todas las carreras se entra en forma libre, porque esa es la tónica de la Universidad y uno de los principios de la enseñanza universitaria pero bueno, así como no aprendemos a leer dentro de la Universidad tampoco podemos aprender a tocar dentro de ella, por tanto hay una prueba de ingreso en la que la gente debe tocar determinadas obras de determinado nivel.

¿Hay algún instituto en especial que forme esa base para después ingresar a la Universidad?

Nosotros tenemos la gran suerte de contar en esta ciudad con un muy buen Conservatorio Municipal de Música, incluso hay docentes compartidos como el profesor Antonio López. Es como la otra pata de nuestra acción, formar recursos acá y empezar a hacer un retiro paulatino, esa es la base del pensamiento de la Escuela, no nos convence estar siempre viniendo, hay que formar gente acá y Antonio es como la punta de esa formación, y al estar en el Conservatorio es nuestra base.

¿La Escuela Universitaria siente que le molesta o le afecta en algo otro tipo de formación musical en el medio, como la de algún instituto privado, por ejemplo?

No quiero decir molestia, porque ninguna otra enseñanza nos molesta. Lo que sí podemos sentir es cierta pena por ver chicos que invirtieron cinco o siete años en una enseñanza que realmente no los lleva a nada o no los lleva por el camino correcto. La enseñanza de la música tiene un componente básico, además de la parte intelectual, que es una aparte motriz, por lo tanto desaprender y aprender a tocar un instrumento o a cantar o respirar es muy complejo, no sólo es complejo que la gente entienda que tiene que cambiar sino que además el cuerpo le responda para ese cambio. Pero igualmente hay gente valiosa en el medio, gente que respeto, porque hay formaciones que van en otra dirección pero también valen.

¿La parte edilicia y de equipamientos con que cuentan en Salto es adecuada?

Estamos trabajando muy bien, la Escuela presentó un proyecto bastante grande en 2006, que se terminó de concretar en 2008 porque tenemos tiempos extensos en cuanto a licitaciones, obras, cosa que a veces no se comprende desde afuera, pero tenemos en este momento cuatro espacios acondicionados acústicamente. Es en el cuarto piso de la Regional Norte y realmente estamos muy bien allí. Es bueno decir también que con la dirección de la Licenciada Marita Fornaro esto ha tenido un impulso aún mayor, sobre todo en el sentido de equipamiento, de algunas cosas que estaban faltando.