Triste actuación policial

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En tantos años de ejercer el periodismo nunca me sucedió algo igual. Y fue justamente a la entrada del Estadio Dickinson. Como es sabido el periodista lleva consigo elementos fundamentales para su trabajo: bolígrafo, cuadernos y una cámara fotográfica. Con ellos y mi identificación como cronista de Diario EL PUEBLO ingresé al espectáculo. Luego de comenzado el partido me informan que todavía había una cola enorme de público para ingresar y voy a constatarlo, llevando únicamente mi cámara fotográfica y  cuando estoy a unos metros de la puerta de ingreso de la parcialidad de Gladiador veo cómo es golpeada una señora por un agente policial. Sin saber de qué se trataba mi reacción fue registrar el hecho. Eso fue suficiente para que ese mismo funcionario policial -al que registré en mi cámara fotográfica- arremetió contra mí intentando quitármela de mis manos, incluso tuve que forcejear para que no lo hiciera expresando que era periodista y que él no podía hacerme deshacer de ella. Este mismo agente policial -repito, he registrado su imagen- fue en busca de refuerzos quienes me sacaron del Estadio tomándome del cuello diciendo que yo «estaba atrevidiando».

Tengo muy presente que en tiempos de dictadura se hacían estas cosas, pero en la actualidad, bajo un estado de derecho, recuperado por la democracia que felizmente se reconquistó, donde están vigentes los derechos individuales, no es de recibo este tipo de desmanes. Ya fuera del Estadio a los pocos minutos veo cómo la policía se lleva esposada a esta señora que estaba en los alrededores.

¿El periodista «atrevidea» cuando toma una fotografía de la actuación policial? ¿Somos tan peligrosos los periodistas con una simple cámara fotográfica? En suma, se me coartó el derecho al trabajo, se menoscabaron los derechos del periodista y eso no es de recibo, ni aquí ni en cualquier otra parte del mundo donde reina la democracia.

LUIS DIAZ

NOTA: desde la Redacción de Deportes de EL PUEBLO repudiamos la acción cometida contra el periodista Luis Díaz así como cualquier otro acto de violencia que vaya contra los principales valores que sostienen la libertad. Aún en estos tiempos de nuevos vientos, no se trata de la primera vez, pero apoyaremos la denuncia para que se trate de la última. Nadie puede arrogarse el poder de impedir la comunicación agrediendo al que informa, no lo ha logrado ni lo logrará ni aún de las peores formas. Nos solidarizamos plenamente con el compañero de trabajo agredido apoyando el justo reclamo de justicia que efectivizará en las próximas horas.