Turismo y Cultura: Lo que Salto podría mostrar, pero no puede

Ahora, por estos días en que son muchos los turistas que llegan a Salto; ahora, por estos días en que muchos intentan que cada lugar de la ciudad esté lo mejor posible para lucirlo ante los visitantes; ahora, es también cuando muchos salteños observan la cantidad de lugares de verdadero valor como atracción turística que Salto podría mostrar y, sin embargo, no puede hacerlo.

En primer lugar, no parece serio que una “ciudad turística”, o que pretende serlo, tenga en plena Semana de Turismo, la mayoría de sus museos cerrados. Hasta parece una broma, y de mal gusto por cierto. (Felizmente, el Museo Olarreaga Gallino sí abrirá sus puertas y con el valor agregado de la muestra de Figari que viene exhibiendo, aunque tampoco todos los días ni con horario demasiado amplio). Pero sigamos con cosas aún más complejas y profundas y, por ende, seguramente de solución más difícil, aunque no imposible, si ante todo existe voluntad.museo
– El Museo Histórico (al que algunos identifican como el de la ruta, o el de frente al Parque Solari, lugar de intenso movimiento por ser una de las entradas a la ciudad), espléndido edificio y entorno, supo atesorar -y aún contiene algunos- elementos de elevado valor que vendría la pena recuperar. Pero… desde hace varios años no es más que un depósito de cosas viejas y como tal, por supuesto, cerrado al público.
– Casa Quiroga conquistó hace pocos años un hermoso y amplio espacio (“Espacio Peloduro”) en su subsuelo, ideal para exposiciones de arte y desarrollo de talleres. Además, en él, el visitante podía encontrarse a través de imágenes con Julio Suárez (Peloduro) y conocer más de este artista salteño. Pero… desde hace un buen tiempo no es más que un depósito (utilizado sobre todo para guardar implementos de la Banda Departamental de Música).
– Salto tiene (porque aquí se fabricó) la primera locomotora de ferrocarril construida en Sudamérica: “La Criollo”, ubicada en la esquina de Zorrilla y 19 de Abril. Seguro que para muchos significaría algo realmente interesante de conocer. Pero… desde hace mucho no es más que un lugar para que indigentes pernocten y ensucien, incluso utilizándolo como baño. Como si fuera poco, días pasados, la Intendencia amontonó junto a ella contendedores de residuos. Es cierto que no fue por muchos días, fue algo provisorio, pero bien que fue un símbolo clarísimo de la importancia y valoración que se da a los elementos históricos que nos rodean, y a la Cultura toda, en definitiva.
– Salto homenajea a un gran artista de fama universal, que vivió varios años aquí: el húngaro José Cziffery. Lo hace con una piedra de importantes dimensiones (situada en Costanera Sur) con el magnífico grabado de la figura de dos lavanderas (elemento emblemático en la obra pictórica de Cziffery). Claro que esto también sería un atractivo. Si no estuviera en un entorno absolutamente descuidado, abandonado. No existe letrero alguno que lo señale, la iluminación es escasísima (empieza a caer la noche y ya no se ve) y la maleza a su alrededor hace que la piedra grabada, una obra de arte en sí misma, se vuelva cada vez menos visible aún. Sin ir más lejos, en esa misma costanera, hay lugares que homenajean a María Eugenia Vaz Ferreira, a Eduardo Fabini, y más. Nada de esto luce, poco se ve, casi nada se sabe. Gana la indiferencia y el abandono.
Y con tristeza, debemos decir que todo lo mencionado anteriormente no es más que un pequeño puñado de ejemplos. Casos como estos hay varios más. ¿Por qué? Porque no son ni han sido prioridad para los gobiernos departamentales. Para ninguno, de los tres últimos, al menos. Creemos que no cabe otra explicación. Y ahora, por estos días de visitas y de querer lucir nuestros lugares, es cuando parece que todos tomamos un poco más de conciencia.

JORGE PIGNATARO