Un día en el que todos queremos dignidad

Relatar un hecho, contar una historia o dar a conocer una noticia es una tarea que requiere de concentración, análisis, capacidad y responsabilidad al momento de poner en conocimiento del público los hechos que se quieren informar. Esa tarea específicamente es la que deben llevar adelante los periodistas, cuya profesión consiste justamente en libertadcumplir con todos estos elementos a la hora de producir su trabajo para que el mismo tenga la seriedad que su labor requiere.
Para ser periodista no basta con escribir una columna de opinión, un comentario sobre tal o cual hecho al pasar o dar a conocer un hecho concreto. Sino que para ejercer el periodismo hace falta tener compromiso con la sociedad de la que uno forma parte, actuar con responsabilidad al momento de relatar los hechos que la gente va a escuchar, leer o ver y conocer, con el fin de que no solo sepan qué es lo que pasó sino porqué pasaron las cosas y cuál será la consecuencia de las mismas.
Una premisa básica del periodismo es informar con amplitud de criterios, abordar todos los aspectos de una noticia y dar a conocer la opinión de todas las partes implicadas, algo que no siempre ocurre y que por lo general cuando se hace, es porque hay intereses de no dejar salpicada a determinadas personas y por eso se trata de que la misma desmienta en esa misma oportunidad la información. Porque lamentablemente hay un periodismo militante que asusta y que denigra el ejercicio de una de las profesiones mas hermosas del mundo, el cual se da en todos lados, no solo en Salto y el país, sino además en varias partes del mundo.
El periodista es un trabajador, un conseguidor diario de información, la cual debe analizar y discernir según su leal saber y entender, cuál es la más importante situación que la sociedad debe conocer. Pero ese trabajador no puede ni debe quedarse con los elementos más básicos al momento de pretender ejercer su tarea, sino que debe buscar profesionalizar su trabajo a través del conocimiento, del aprendizaje de los distintos temas que quiere abordar, no basta con quedarse con lo que le expresa alguien para armar un texto a través del clásico “dijo, dijo” y no abordar reflexivamente la información, para proponerle a su público un análisis profundo del tema.
También es importante perfeccionarse en el mejoramiento de la técnica periodística, para dar a conocer la información con exactitud, prontitud y presentar una propuesta no solo inteligente sino también atractiva, para que la gente quiera saber más y conocer en profundidad todo lo que pasa en el lugar donde vive.
Estos comentarios son apenas reflexiones sobre el trabajo que desempeño hace casi dos décadas, principalmente desde este diario y concomitantemente con otros medios y plataformas informativas que me dieron la posibilidad de hacerlo. El periodismo en mi pasó de ser un hobby a una pasión, y hoy a ser mi principal fuente de ingresos, siendo yo jefe de familia, lo que no cambió mis ganas de intentar hacer bien mi trabajo, o al menos de la mejor manera posible, pero sí ha transformado mi perspectiva sobre qué significa hacer periodismo en Uruguay y sobre todo en una comarca como la que vivimos.
Hace 11 años fui invitado por la Asociación de Profesionales de la Comunicación (APC), a dar un discurso en el acto del Día del Periodista, en aquel entonces el joven entusiasta que hacía más de 6 años trabajaba en este diario, estaba promoviendo mi propio aprendizaje a través de escuelas periodísticas de la capital con el fin de incrementar mi aprendizaje, hablé mucho sobre la formación, el manejo con rigor de la información, las presiones que se recibían a la hora de informar, los problemas que pasábamos los periodistas como todo trabajador que quiere vivir lo mejor posible y tratar de llegar a fin de mes con el sueldo de lo que más nos gustaba hacer, que era ser periodistas y cosas por el estilo.
El mejor recuerdo que tengo de ese discurso, es lo que pasó casi al momento que terminé de darlo, donde algunos jerarcas comunales de entonces y un dirigente nacional de un sector del partido de gobierno, que circunstancialmente estaba en Salto, me reprocharon el tema de las “llamadas a los medios para direccionar la información”, algo que a juicio de ellos “no existía”. Les dije a ambos que cómo podían saberlo si ellos no integraban ninguna sala de prensa de ninguno de los medios de la ciudad. Obviamente no supieron contestarme pero además los reté a darles fechas y horas de algunos de esos constatables llamados.
Pero la semana siguiente viví el embate de al menos dos directores de medios de comunicación casi de mi mismo palo, que me dieron por la cabeza por haber dicho que en las empresas dedicadas al rubro en Salto “se pagaba mal y tarde, y casi sin leyes que protejan a los trabajadores”. Algo que motivó que algunos individuos que se dicen directivos de medios la emprendieran hasta con mandaderos a pedirme que me retractara. Incluso esperando por una conferencia de prensa se me acercaron dos sujetos, uno de ellos funcionario municipal que había entrado en ese período por los votos conseguidos para el entonces intendente, y otro comunicador, que me endilgaban haber cuestionado la situación de los trabajadores de la prensa en un acto que se trataba de hablar de la paz y la concordia con la que trabajaban los periodistas en Salto. Propio de un medio donde hay gente que no llega a medir más de 1,20 mts. de altura.
El tema es que hoy las cosas no han cambiado mucho. Y si bien muchos verán que los mensajes de salutación y deseos de prosperidad les llegarán vía redes sociales, whastapp y otros medios acaso más tradicionales, lo más importante es que ellos se den cuenta quiénes son los que respetan y valoran su trabajo cada día, quienes los hacen sentirse dignos en su tarea, respetados como cualquier trabajador y soportados por algo muy básico que es por lo que todos debemos bregar hoy, la libertad de prensa.
Esa que es independiente del poder económico y del poder político, esa que es muy difícil que exista y sea respetada en todos sus términos, esa libertad de prensa que todos quisiéramos que realmente existiera sin condicionamientos. Una libertad de prensa, que todavía hoy, por la razón que cada uno considere, sigue siendo una entelequia. A todos mis colegas, a los que trabajan consiguiendo información y a los que quieren decir lo que piensan con responsabilidad y seriedad, sin importar las consecuencias de ello, salú.
P.D: un recuerdo inolvidable a Juancho Ambrosoni. Que trabajando para darle de comer a su familia con la información que conseguía a diario en su especialidad, el sector agropecuario, tuvo un accidente que a la postre nos lo quitó físicamente, aunque siempre estará junto a nosotros.

HUGO LEMOS







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