Un error insalvable

La confirmación del procesamiento del escribano Pablo Seitún por haber omitido transcribir el nombre del sujeto conocido como “el caballero de la derecha”, tras un recurso de casación penal presentado por el fiscal de Crimen Organizado, Juan Gómez, luego del revocamiento del fallo de primera instancia por parte de un Tribunal de

Hugo Lemos

Hugo Lemos

Apelaciones en lo Penal, determinó que la “omisión involuntaria” por parte de un escribano público, es considerado un error insalvable por la mayoría de los magistrados de la corporación, que confirmaron el procesamiento.
El escribano Seitún cometió un error, seguramente involuntario, pero fue suficiente como para que el representante del Ministerio Público entendiera que hay elementos de convicción suficientes para la existencia de hechos con apariencia delictiva y eso determina el inicio de una investigación judicial sobre el delito de “certificación falsa por funcionario público”.
Todo porque en una actuación que un escribano de trayectoria como en este caso, conoce de memoria, donde al labrar el acta de la subasta de los aviones de Pluna en 2012, el escribano aseguraba que “el mejor postor” fue “el Sr. Antonio C. Sánchez”, a quien el rematador llamó “el caballero de la derecha”.
El escribano no escribió así el primer nombre y el primer apellido del hombre que ofreció el dinero por los aviones, diciendo que “no le pidió el documento” algo que debía ser indispensable para estos casos. Ya que el verdadero nombre del sujeto era Hernán Antonio Calvo Sánchez.
La falta de diligencia debida del escribano en este caso promovió la ocultación de datos del individuo en cuestión, y de esa forma también quedó oculta para la prensa y la sociedad su vínculo con el empresario Juan Carlos López Mena, propietario de Buquebus. Calvo Sánchez había trabajado para la filial española de Buquebus y es el padrino de uno de los nietos de López Mena.
“Quienes suscriben la decisión en mayoría sustentan que el indagado, ‘prima facie’, habría incurrido en actuación dolosa, con la deliberada intención de ocultar la verdadera identidad del mejor postor”, asegura la sentencia de la Corte a la que accedió. “La actuación del Esc. Seitún no parece ajustarse a ningún modelo de actuación notarial razonable”, sentenció la ministra Elena Martínez.
La acción del escribano procesado pudo haber sido un error profesional involuntario, motivado por la confianza que le ameritó el mencionado “caballero de la derecha” ante la “alegría” de los organizadores del evento por el “éxito” del negocio realizado (el remate de los aviones de los que tanto se venía discutiendo), pero ese error debe llamar poderosamente la atención a los notarios para que del mismo no derive la ocultación involuntaria de datos que pueden ser vitales para desentrañar una situación en la que estaba en riesgo de esfumarse un importante caudal del patrimonio de todos los uruguayos. Y eso sí es un delito.







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