Un especialista internacional en patrimonio cultural estudiando la obra de Eladio Dieste en nuestro país

- ¿Cómo sociedad no estamos valorando a Dieste como corresponde?
- No se reconoce. O sea, tú no quieres lo que no conoces. Tú sabes que Dieste es importante pero nadie te ha llevado a una obra de Dieste a explicarte por qué esa cosa es magia. O sea, Dieste lo que hacía con los edificios era magia. Con todo el respeto de Dieste y la obra, era el Harry Potter de la arquitectura en ladrillo. Es decir, Dieste ponía el ladrillo a trabajar como nadie lo había puesto, como si tuviera una varita mágica pone a colgar techos de ladrillo a quince metros y ustedes se paran abajo preguntándose si eso se va a caer. Es realmente magia lo que está aguantando a esos techos. Eso es lo bonito de la obra de Dieste, un trabajo que no se está haciendo en ninguna otra parte con ladrillo sino con concreto armado, y nunca en esas dimensiones porque ese armado requiere mucho más acero porque es mucho más pesado, mientras que Dieste utiliza un material de la tierra y que todavía se produce para hacer cosas excepcionales en un momento muy temprano en América Latina. En otras partes del mundo esa técnica se utilizó, como en Cataluña a finales y principios del siglo XX, usando ladrillo con refuerzo, pero después se dejó de hacer, nadie más la hizo. El único que tomó un reto de tal magnitud fue él.
- ¿Falta mucho para que nuestro país obtenga un reconocimiento internacional por la obra de Dieste?
- Esto es como un juego de fútbol, o sea, tú no te vas a un mundial sin preparación para que te den patadas y te dejen último, no. Es decir, Dieste tiene mucho potencial para ser reconocido a nivel internacional, ya lo es en cualquier grupo arquitectónico de historia de la arquitectura, de eso no hay ninguna duda. Pero como lectura patrimonial falta mucho trabajo comunitario, social y de adecuación de los edificios. Hay edificios que están en contexto no adecuado, uno va por detrás de uno de esos edificios y se encuentra con basura acumulada y algunos que no tienen mantenimiento ni techos, hay unos que están siendo intervenidos. En cada departamento la realidad es distinta, el tema es que Salto tiene la mejor colección de obras de Dieste y debería ser casi el protagonista, el abanderado…
- De hecho hubo un reconocimiento hace unos años cuando “La Gaviota” fue trasladada a la entrada de la ciudad.
- Claro, lo que pasa es que “La Gaviota” es un pedazo de una obra…
- Es un símbolo.
- Lo convirtieron en símbolo, pero fue una obra que rompieron, es como si tú tienes la cafetera de tu abuela, le quitas el asa y le pones ese pedazo en una pieza en el comedor. Sí, qué linda asa de cafetera, pero la cafetera la rompiste, la mitad de la cafetera sigue estando allá, donde estaba. O sea, digamos, hay un reconocimiento de Dieste pero no un reconocimiento a la obra de Dieste y lo que significa, y eso pasa a nivel general de la población, y es ahí donde hay que hacer un esfuerzo en una organización para recoger historial oral, por ejemplo. Hay mucha gente que trabajó con Dieste, que hizo obras, albañiles, obreros que saben cómo funcionaba, los propios gerentes que encargaron los edificios pueden hablar de por qué escogieron a Dieste. Esa información no ha sido trabajada como es debido. Fotografías de obras. Hay que hacer de Dieste una colección. Lo único que tenemos hoy son sus edificios. Hay un proceso adelantado y falta todavía buena parte del proceso.
- Usted además es fundador y presidente de la Red de Cementerios Patrimoniales, ¿podría explicar de qué se trata?
- La Red de Cementerios Patrimoniales busca rescatar los cementerios de valor con uso público. El cementerio dejó de tener el uso de enterramiento muchas veces, y hay problemas de mantenimiento, su costo es superior a lo que rinde el espacio, y sin embargo el cementerio es un archivo. Hay cementerios que tienen obras de arte excepcionales. Uruguay es miembro de la Red, incluso en Paysandú se hizo una reunión internacional hace algunos años. La gente de Paysandú son los abanderados de cementerios en Uruguay, y posiblemente son los que tienen mejor programa educativo en un cementerio de toda América Latina.
Hay otros cementerios que tienen valores, como el Cementerio Inglés, es muy hermoso, bastante bien conservado que debe tener la posibilidad, organizado con la sociedad anglicana, de visitas puntuales, de lecturas de poemas. Es un cementerio armado dentro del mundo de lo romántico. Entonces la Red lo que hace es colaborar en hacer vínculos. No es una Red que tenga dinero, no hace trabajos, hacemos vínculos. Hemos rescatado de la pérdida total unos quince cementerios, algunos como el Presbítero de Lima, hoy declarado Museo por el Instituto Nacional de Cultura. Hay labor que mostrar muy importante, y este año tenemos nuestra reunión número quince en el mes de noviembre en Quillota, un lugar muy cerca de Santiago de Chile.
- ¿Qué impresión se lleva de su visita al cementerio de Salto?
- El cementerio de Salto tiene un contexto de tumbas muy interesante, pero más me llamó la atención el desarrollo de las tumbas laterales que tienen los muros. Son muy interesantes como propuesta. No es muy común el que se conformen capillas completas, generalmente son nichos separados, y este tema de panteones familiares en el muro es algo bastante novedoso, lo he visto en otra parte de Uruguay pero el de aquí está muy bien conservado. El cementerio de Salto está bastante bien.
Creo que Salto, además de Dieste y su cementerio, tiene oportunidades importantes en el rescate de arquitectura moderna temprana, que se hizo en el centro. Uno de los temas de discusión de los ciclos históricos es cómo se adaptan edificios modernos a la antigüedad, algo que se ha logrado mucho en Salto, pero muchos de ellos están ocultos por carteles mal puestos haciendo de esa forma que se vaya perdiendo la lectura de un valor urbano.
- ¿Qué impresión le da ofrecer una conferencia en el Chalet “Las Nubes”?
- Dar una conferencia en el Chalet “Las Nubes” es un enorme privilegio, y más si la conferencia habla de arquitectura moderna, justamente es el espacio ideal para hablar de cómo un nuevo estilo se incorpora y cómo personas de la vanguardia del pensamiento abierto, ensayan en sí mismos construir cosas como estas, que en su momento debió ser una locura total. Más de uno debió tachar de loco, y sin embargo hoy, más de ochenta años más tarde, estamos en un sitio fantástico, adaptado al clima en un espacio excepcional que debe convertirse en un punto focal del desarrollo cultural de Salto.

Ciro Caraballo es venezolano con nacionalidad mexicana. Es arquitecto, docente y experto en temas relacionados con el patrimonio. Trabajó para la UNESCO y estuvo en estos días en nuestro país investigando la obra de Eladio Dieste. El siguiente es parte del diálogo que mantuvo con EL PUEBLO en su reciente visita a nuestra ciudad.

– ¿Primera vez que viene a Salto?

– A Salto sí, a Uruguay he venido muchas veces. Vine en el 83. He recorrido como arquitecto América del Sur, dando clases de arquitectura, soy de origen venezolano, posteriormente me mudé a México, ahora soy mexicano. Daba clases de Historia de la Arquitectura y me interesaban estos ejemplos de arquitectura moderna de América Latina. Llegué a un Uruguay muy oscuro, sin gente, un Montevideo que se acababa a las seis de la tarde, con pocas luces. Tenía la imagen de un Uruguay floreciente, siempre me han contado de un Uruguay democrático, inteligente, poeta, atrevido, y en ese momento ni siquiera estuve dos días en Montevideo, el clima político no ayudaba para ir más allá en un proceso de entender a Uruguay.

Luego me tocó venir en el 2002 por el caso de Colonia, soy experto asociado a los programas de patrimonio mundial, atiendo muchos requerimientos del Centro de Patrimonio Mundial y había que hacer una inspección en Colonia en función de los informes periódicos. Y ese fue mi primer encuentro con Uruguay y su gente, por fin pude interactuar con la gente de Uruguay y realmente esa relación fue fantástica. Volví en el 2011 para ayudar en mi área de trabajo, en participación comunitaria y gestión y patrimonio mundial en el plan de manejo que Colonia del Sacramento estaba por presentar y que se culminó ese mismo año.

A partir de ese año hicimos una relación muy estrecha con la Dirección del Patrimonio, así que cada vez que ando cerca en algún país vecino me doy un salto y estoy con ustedes una semana para hacer cosas juntos. Realmente el potencial que tiene Uruguay para valoración de su patrimonio es extraordinario.

– ¿Representando a la UNESCO?

– No, siempre trabajando como experto, no soy funcionario de la UNESCO, soy un experto que trabajo y hago informes a solicitud de la UNESCO. En este caso estoy trabajando para la Dirección de Patrimonio. Trabajé catorce años como experto dentro de la UNESCO y tengo tres años trabajando fuera de la UNESCO y con la UNESCO, como experto en patrimonio mundial haciendo proyectos.

He trabajado en muchos países de América Latina, y sobre todo he trabajado en los procesos de declaratoria de sitio como patrimonio mundial. Es un tema que me es conocido, además como profesor de historia de la arquitectura tengo una visión más o menos amplia del tema, y la idea en este momento era una mirada externa a la situación de la obras de (Eladio) Dieste en Uruguay.

– ¿Estuvo recorriendo en nuestra ciudad distintas obras de Dieste?

– Así es, en realidad con Dieste estuvimos recorriendo el país. Estuvimos en Maldonado, Canelones, Flores, Durazno, Colonia y ahora estamos en Salto, que tiene la colección más grande de Dieste, no todas en igual condición de conservación, hay que decirlo. Hay obras que están bien conservadas, otras no tanto, algunas son conocidas, otras no tanto. Algunas son valoradas, otras no tanto. Todas tienen un potencial y un valor local muy importante. Salto es el departamento con más obras de Dieste.

En este caso lo que estamos viendo es si podemos contar en la Dirección de Patrimonio con un programa nacional de trabajo con las intendencias y con las Comisiones de Patrimonio de cada departamento, con la comunidad, con las escuelas asociadas con la UNESCO, de manera que el trabajo de Dieste no se vea como una obra arquitectónica, es mucho más, y eso no lo estamos mirando de esa manera.- ¿Cómo sociedad no estamos valorando a Dieste como corresponde?

– No se reconoce. O sea, tú no quieres lo que no conoces. Tú sabes que Dieste es importante pero nadie te ha llevado a una obra de Dieste a explicarte por qué esa cosa es magia. O sea, Dieste lo que hacía con los edificios era magia. Con todo el respeto de Dieste y la obra, era el Harry Potter de la arquitectura en ladrillo. Es decir, Dieste ponía el ladrillo a trabajar como nadie lo había puesto, como si tuviera una varita mágica pone a colgar techos de ladrillo a quince metros y ustedes se paran abajo preguntándose si eso se va a caer. Es realmente magia lo que está aguantando a esos techos. Eso es lo bonito de la obra de Dieste, un trabajo que no se está haciendo en ninguna otra parte con ladrillo sino con concreto armado, y nunca en esas dimensiones porque ese armado requiere mucho más acero porque es mucho más pesado, mientras que Dieste utiliza un material de la tierra y que todavía se produce para hacer cosas excepcionales en un momento muy temprano en América Latina. En otras partes del mundo esa técnica se utilizó, como en Cataluña a finales y principios del siglo XX, usando ladrillo con refuerzo, pero después se dejó de hacer, nadie más la hizo. El único que tomó un reto de tal magnitud fue él.

– ¿Falta mucho para que nuestro país obtenga un reconocimiento internacional por la obra de Dieste?

– Esto es como un juego de fútbol, o sea, tú no te vas a un mundial sin preparación para que te den patadas y te dejen último, no. Es decir, Dieste tiene mucho potencial para ser reconocido a nivel internacional, ya lo es en cualquier grupo arquitectónico de historia de la arquitectura, de eso no hay ninguna duda. Pero como lectura patrimonial falta mucho trabajo comunitario, social y de adecuación de los edificios. Hay edificios que están en contexto no adecuado, uno va por detrás de uno de esos edificios y se encuentra con basura acumulada y algunos que no tienen mantenimiento ni techos, hay unos que están siendo intervenidos. En cada departamento la realidad es distinta, el tema es que Salto tiene la mejor colección de obras de Dieste y debería ser casi el protagonista, el abanderado…

– De hecho hubo un reconocimiento hace unos años cuando “La Gaviota” fue trasladada a la entrada de la ciudad.

– Claro, lo que pasa es que “La Gaviota” es un pedazo de una obra…

– Es un símbolo.

– Lo convirtieron en símbolo, pero fue una obra que rompieron, es como si tú tienes la cafetera de tu abuela, le quitas el asa y le pones ese pedazo en una pieza en el comedor. Sí, qué linda asa de cafetera, pero la cafetera la rompiste, la mitad de la cafetera sigue estando allá, donde estaba. O sea, digamos, hay un reconocimiento de Dieste pero no un reconocimiento a la obra de Dieste y lo que significa, y eso pasa a nivel general de la población, y es ahí donde hay que hacer un esfuerzo en una organización para recoger historial oral, por ejemplo. Hay mucha gente que trabajó con Dieste, que hizo obras, albañiles, obreros que saben cómo funcionaba, los propios gerentes que encargaron los edificios pueden hablar de por qué escogieron a Dieste. Esa información no ha sido trabajada como es debido. Fotografías de obras. Hay que hacer de Dieste una colección. Lo único que tenemos hoy son sus edificios. Hay un proceso adelantado y falta todavía buena parte del proceso.

– Usted además es fundador y presidente de la Red de Cementerios Patrimoniales, ¿podría explicar de qué se trata?

– La Red de Cementerios Patrimoniales busca rescatar los cementerios de valor con uso público. El cementerio dejó de tener el uso de enterramiento muchas veces, y hay problemas de mantenimiento, su costo es superior a lo que rinde el espacio, y sin embargo el cementerio es un archivo. Hay cementerios que tienen obras de arte excepcionales. Uruguay es miembro de la Red, incluso en Paysandú se hizo una reunión internacional hace algunos años. La gente de Paysandú son los abanderados de cementerios en Uruguay, y posiblemente son los que tienen mejor programa educativo en un cementerio de toda América Latina.

Hay otros cementerios que tienen valores, como el Cementerio Inglés, es muy hermoso, bastante bien conservado que debe tener la posibilidad, organizado con la sociedad anglicana, de visitas puntuales, de lecturas de poemas. Es un cementerio armado dentro del mundo de lo romántico. Entonces la Red lo que hace es colaborar en hacer vínculos. No es una Red que tenga dinero, no hace trabajos, hacemos vínculos. Hemos rescatado de la pérdida total unos quince cementerios, algunos como el Presbítero de Lima, hoy declarado Museo por el Instituto Nacional de Cultura. Hay labor que mostrar muy importante, y este año tenemos nuestra reunión número quince en el mes de noviembre en Quillota, un lugar muy cerca de Santiago de Chile.

– ¿Qué impresión se lleva de su visita al cementerio de Salto?

– El cementerio de Salto tiene un contexto de tumbas muy interesante, pero más me llamó la atención el desarrollo de las tumbas laterales que tienen los muros. Son muy interesantes como propuesta. No es muy común el que se conformen capillas completas, generalmente son nichos separados, y este tema de panteones familiares en el muro es algo bastante novedoso, lo he visto en otra parte de Uruguay pero el de aquí está muy bien conservado. El cementerio de Salto está bastante bien.

Creo que Salto, además de Dieste y su cementerio, tiene oportunidades importantes en el rescate de arquitectura moderna temprana, que se hizo en el centro. Uno de los temas de discusión de los ciclos históricos es cómo se adaptan edificios modernos a la antigüedad, algo que se ha logrado mucho en Salto, pero muchos de ellos están ocultos por carteles mal puestos haciendo de esa forma que se vaya perdiendo la lectura de un valor urbano.

– ¿Qué impresión le da ofrecer una conferencia en el Chalet “Las Nubes”?

– Dar una conferencia en el Chalet “Las Nubes” es un enorme privilegio, y más si la conferencia habla de arquitectura moderna, justamente es el espacio ideal para hablar de cómo un nuevo estilo se incorpora y cómo personas de la vanguardia del pensamiento abierto, ensayan en sí mismos construir cosas como estas, que en su momento debió ser una locura total. Más de uno debió tachar de loco, y sin embargo hoy, más de ochenta años más tarde, estamos en un sitio fantástico, adaptado al clima en un espacio excepcional que debe convertirse en un punto focal del desarrollo cultural de Salto.







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