Un gran escritor de Salto, que Salto olvida

Hace 125 años, un día como el de hoy, 4 de noviembre, nacía en Salto Carlos María Princivalle. Su caso es uno de esos a los que a veces no se le encuentra demasiada explicación, porque sucede que son muy pocos, casi nadie, quienes dicen su nombre si de mencionar a escritores representativos de la literatura salteña se trata. Y sin embargo Princivalle fue autor de muy importantes obras, con las que llegó merecidamente a trascender las fronteras departamentales. Esta especie de condena al silencio, o al olvido, es un tema que si pretendiéramos encontrar sus causas, ameritaría una larga reflexión y en ella podrían surgir algunas preguntas como estas: ¿se debe a que Salto no lee a sus autores?, ¿es porque se repite casi con automatismo que nuestra literatura es Quiroga y Amorim, como si fueran los únicos? ¿O porque hay autores que sirve tenerlos siempre presentes por otras cuestiones, como su ideología política, y a otros no? Pero, por otra parte, cabría preguntarse si no es esa misma indiferencia una de las razones del alejamiento de esta ciudad de tantos salteños destacados en el arte: el propio Quiroga, Marosa, Jaurés Lamarque Pons, etc., etc.
Obras: En el terreno de la creación, Princivalle se dedicó principalmente a las obras teatrales, aunque también publicó dos novelas (“La muerte de los trovadores”, 1925, y “Purpúreo está el río como mar”, 1942) así como un buen número de ensayos (en especial crítica sobre teatro). Como dramaturgo deben nombrarse, entre otras, estas obras: El último hijo del Sol, 1915; El higuerón, 1924; Laureles, 1926; Caín y Abel, 1927; El toro, 1929; El hombre de la selva, 1930; El amo de todos, 1930; Pulgarcito, 1934; Los títeres de Maese Pedro 1937; Le tango, 1913; El hombre natural, 1947.
El reconocimiento fuera de Salto: En un breve repaso por homenajes y reconocimientos que ha tenido Princivalle fuera de Salto, merece indicarse, sólo a modo de ejemplo, que:
-Obtiene el Primer Premio del Ministerio de Instrucción Pública, en 1926, por su novela “La muerte de los trovadores”.
-Es elegido Miembro de Número de la Academia Nacional de Letras, en 1947.
-Se le realiza, por parte de gente vinculada al teatro, un gran homenaje nacional en la Sala Verdi, en setiembre de 1956.
-El destacado crítico teatral Juan Carlos Legido (en su libro “El teatro uruguayo”, Ed. Tauro, 1968) lo menciona como una de las figuras más representativas de la dramaturgia uruguaya de todos los tiempos.
-En octubre de 1970, la Junta Departamental de Montevideo designa con su nombre a una calle de esa ciudad.
“Los homenajes que Montevideo rindió a Princivalle hacen más evidente el silencio que le ha tributado Salto…”, escribe Leonardo Garet en el prólogo al libro que cometamos seguidamente.
El rescate en la Colección Escritores Salteños, 2005: Felizmente, la Colección Escritores Salteños, dirigida por Leonardo Garet y editada en conjunto entre el Centro Comercial y la Intendencia de Salto ente los años 2003 y 2010, lo rescata con la reedición de dos obras suyas sumamente valiosas. Se le dedica la totalidad del Tomo Nº 7 (noviembre de 2005), conteniendo la obra teatral “El Toro” y una pormenorizada guía de estudio teatral (especialmente de dicción) titulada “Decir”. Garet presenta allí una completa biografía y valoración de su obra. Como se trata de textos muy difíciles de hallar hoy en día, incluso en bibliotecas, este tomo de la Colección (como otros) cumple la función de rescate en los dos sentidos: el de volver a poner al alcance de la mano del lector la materialidad de esas obras, y el de situar el valor de las mismas en el lugar que les corresponde.

Hace 125 años, un día como el de hoy, 4 de noviembre, nacía en Salto Carlos María Princivalle. Su caso es uno de esos a los que a veces no se le encuentra demasiada explicación, porque sucede que son muy pocos, casi nadie, quienes dicen su nombre si de mencionar a escritores representativos de la literatura salteña se trata. Y sin embargo Princivalle fue autor de muy importantes obras, con las que llegó merecidamente a trascender las fronteras departamentales. Esta especie de condena al silencio, o al olvido, es un tema que si pretendiéramos encontrar sus causas, ameritaría una larga reflexión y en ella podrían surgir algunas preguntas como estas: ¿se debe a que Salto no lee a sus autores?, ¿es porque se repite casi con automatismo que nuestra literatura es Quiroga y Amorim, como si fueran los únicos? ¿O porque hay autores que sirve tenerlos siempre presentes por otras cuestiones, como su ideología política, y a otros no? Pero, por otra parte, cabría preguntarse si no es esa misma indiferencia una de las razones del alejamiento de esta ciudad de tantos salteños destacados en el arte: el propio Quiroga, Marosa, Jaurés Lamarque Pons, etc., etc.

Obras: En el terreno de la creación, Princivalle se dedicó principalmente a las obras teatrales, aunque también publicó dosCarlos Princivalle novelas (“La muerte de los trovadores”, 1925, y “Purpúreo está el río como mar”, 1942) así como un buen número de ensayos (en especial crítica sobre teatro). Como dramaturgo deben nombrarse, entre otras, estas obras: El último hijo del Sol, 1915; El higuerón, 1924; Laureles, 1926; Caín y Abel, 1927; El toro, 1929; El hombre de la selva, 1930; El amo de todos, 1930; Pulgarcito, 1934; Los títeres de Maese Pedro 1937; Le tango, 1913; El hombre natural, 1947.

El reconocimiento fuera de Salto: En un breve repaso por homenajes y reconocimientos que ha tenido Princivalle fuera de Salto, merece indicarse, sólo a modo de ejemplo, que:

-Obtiene el Primer Premio del Ministerio de Instrucción Pública, en 1926, por su novela “La muerte de los trovadores”.

-Es elegido Miembro de Número de la Academia Nacional de Letras, en 1947.

-Se le realiza, por parte de gente vinculada al teatro, un gran homenaje nacional en la Sala Verdi, en setiembre de 1956.

-El destacado crítico teatral Juan Carlos Legido (en su libro “El teatro uruguayo”, Ed. Tauro, 1968) lo menciona como una de las figuras más representativas de la dramaturgia uruguaya de todos los tiempos.

-En octubre de 1970, la Junta Departamental de Montevideo designa con su nombre a una calle de esa ciudad.

“Los homenajes que Montevideo rindió a Princivalle hacen más evidente el silencio que le ha tributado Salto…”, escribe Leonardo Garet en el prólogo al libro que cometamos seguidamente.

El rescate en la Colección Escritores Salteños, 2005: Felizmente, la Colección Escritores Salteños, dirigida por Leonardo Garet y editada en conjunto entre el Centro Comercial y la Intendencia de Salto ente los años 2003 y 2010, lo rescata con la reedición de dos obras suyas sumamente valiosas. Se le dedica la totalidad del Tomo Nº 7 (noviembre de 2005), conteniendo la obra teatral “El Toro” y una pormenorizada guía de estudio teatral (especialmente de dicción) titulada “Decir”. Garet presenta allí una completa biografía y valoración de su obra. Como se trata de textos muy difíciles de hallar hoy en día, incluso en bibliotecas, este tomo de la Colección (como otros) cumple la función de rescate en los dos sentidos: el de volver a poner al alcance de la mano del lector la materialidad de esas obras, y el de situar el valor de las mismas en el lugar que les corresponde.







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