Un joven tiene en jaque al personal femenino de un centro de estudio, a quien manosea y amenaza de muerte con una navaja

Un joven de 25 años se ha transformado en el terror de las funcionarias de un centro educativo para personas con problemas de aprendizaje, ubicado en el centro de la ciudad.
El estudiante hace apenas dos semanas que concurre al lugar, pero ya tiene un prontuario repleto de faltas graves, lo que llevó a que los responsables del instituto realizaran la denuncia correspondiente en la seccional 1a, por “amenazas y agresión física”.
El veinteañero ha sido protagonista de un sinnúmero de incidentes, la mayoría en perjuicio del personal femenino del establecimiento. El alumno manoseó a varias funcionarias del centro educativo y las amenazó de muerte con una navaja. Además, intentó golpear a un funcionario con un termo y agredió físicamente a un compañero de clase.
El joven, además, no respeta los castigos disciplinarios que le impusieron las autoridades del centro, por lo que éstas solicitan que la justicia disponga una prohibición de acercamiento que impida que el denunciado se aproxime al instituto y al personal del mismo.
VÍCTIMA MASCULINA DE VIOLENCIA DOMÉSTICA
Un hombre de 46 años denunció a su esposa de 45 por violencia doméstica, en lo que representa el tercer caso de este tipo en nuestro departamento en lo que va del año, dado que la gran mayoría de las veces la víctima resulta ser la mujer.
El cuadragenario dio a conocer una historia poco común que, según afirmó, lleva dos décadas. El denunciante afirmó que hace “20 años” que desea separarse de su mujer, con quien hace 27 que está casado, pero le resulta “imposible”, porque ésta no lo deja.
El hombre ha intentado una y otra vez cortar el vínculo con su concubina, pero ésta “lo acosa y lo persigue sin importarle lo que deja atrás”, según consta textualmente en la denuncia policial. La mujer lo “insulta con el más bajo vocabulario” todos los días y amenaza con suicidarse si él la deja.
La pareja, que actualmente vive en Colonia Garibaldi, residía anteriormente en la ciudad de Melo, donde tenían una casa con un almacén al frente. El hombre tuvo que mudarse a Salto por cuestiones de trabajo y la mujer “lo siguió”, dejando atrás la casa y el comercio que poseía en la capital de Cerro Largo.
El denunciante admite haber soportado “todo lo posible”, porque sus hijos eran menores, pero ahora que los vástagos son mayores, solicita que la justicia obligue a su esposa a retirarse de la casa donde viven, porque la misma es alquilada por la empresa donde trabaja, además de disponer una prohibición de acercamiento, relacionamiento y comunicación.
ROBO EN UN LICEO
Una mujer de 43 años que concurre al liceo IPOLL por las noches denunció que el miércoles cerca de las 21 horas, olvidó su cartera en uno de los baños del centro de estudio. Cuando se percató del hecho y fue a buscarla, la misma había sido vaciada y arrojada al piso.
La denunciante aseguró que en el interior de la cartera había guardado 320 dólares y 15.000 pesos, dinero que obviamente había desaparecido, por lo que realizó la denuncia correspondiente en la seccional 2a.
INTENTO DE ARREBATO
Una mujer impidió que un delincuente le arrebatara su cartera en la noche del miércoles. La susodicha había concurrido al supermercado Ta-Ta Cerro, y al salir del mismo y llegar a las calles Asencio y Unión vio a dos hombres en una motocicleta en actitud sospechosa. Esto fue clave para permanecer atenta y darse cuenta del momento exacto en que los individuos se dirigieron hacia donde ella se encontraba. Uno de los delincuentes le cinchó la cartera, pero no pudo sacársela.
La mujer logró ver la matrícula del birrodado, que se dio inmediatamente a la fuga, y tras comunicárselo a los funcionarios policiales de la seccional 5a, se constató que dicho vehículo había sido robado el día anterior.
El mismo miércoles se consumó un arrebato cerca de las 20.30. Una septuagenaria denunció que a esa hora, cuando estaba parada frente a su casa sita en calle Sarandí al 300, fue abordada por dos hombres, quienes le arrebataron su cartera. En ella había guardado 3.000 pesos, un par de lentes de receta y documentos personales. El ladrón era esperado en la intersección de Sarandí y Cervantes por un secuaz en una motocicleta, con el que se dio inmediatamente a la fuga.

Un joven de 25 años se ha transformado en el terror de las funcionarias de un centro educativo para personas con problemas de aprendizaje, ubicado en el centro de la ciudad.

El estudiante hace apenas dos semanas que concurre al lugar, pero ya tiene un prontuario repleto de faltas graves, lo que llevó a que los responsables del instituto realizaran la denuncia correspondiente en la seccional 1a, por “amenazas y agresión física”.

El veinteañero ha sido protagonista de un sinnúmero de incidentes, la mayoría en perjuicio del personal femenino del establecimiento. El alumno manoseó a varias funcionarias del centro educativo y las amenazó de muerte con una navaja. Además, intentó golpear a un funcionario con un termo y agredió físicamente a un compañero de clase.

El joven, además, no respeta los castigos disciplinarios que le impusieron las autoridades del centro, por lo que éstas solicitan que la justicia disponga una prohibición de acercamiento que impida que el denunciado se aproxime al instituto y al personal del mismo.

VÍCTIMA MASCULINA DE VIOLENCIA DOMÉSTICA

Un hombre de 46 años denunció a su esposa de 45 por violencia doméstica, en lo que representa el tercer caso de este tipo en nuestro departamento en lo que va del año, dado que la gran mayoría de las veces la víctima resulta ser la mujer.

El cuadragenario dio a conocer una historia poco común que, según afirmó, lleva dos décadas. El denunciante afirmó que hace “20 años” que desea separarse de su mujer, con quien hace 27 que está casado, pero le resulta “imposible”, porque ésta no lo deja.

El hombre ha intentado una y otra vez cortar el vínculo con su concubina, pero ésta “lo acosa y lo persigue sin importarle lo que deja atrás”, según consta textualmente en la denuncia policial. La mujer lo “insulta con el más bajo vocabulario” todos los días y amenaza con suicidarse si él la deja.

La pareja, que actualmente vive en Colonia Garibaldi, residía anteriormente en la ciudad de Melo, donde tenían una casa con un almacén al frente. El hombre tuvo que mudarse a Salto por cuestiones de trabajo y la mujer “lo siguió”, dejando atrás la casa y el comercio que poseía en la capital de Cerro Largo.

El denunciante admite haber soportado “todo lo posible”, porque sus hijos eran menores, pero ahora que los vástagos son mayores, solicita que la justicia obligue a su esposa a retirarse de la casa donde viven, porque la misma es alquilada por la empresa donde trabaja, además de disponer una prohibición de acercamiento, relacionamiento y comunicación.

ROBO EN UN LICEO

Una mujer de 43 años que concurre al liceo IPOLL por las noches denunció que el miércoles cerca de las 21 horas, olvidó su cartera en uno de los baños del centro de estudio. Cuando se percató del hecho y fue a buscarla, la misma había sido vaciada y arrojada al piso.

La denunciante aseguró que en el interior de la cartera había guardado 320 dólares y 15.000 pesos, dinero que obviamente había desaparecido, por lo que realizó la denuncia correspondiente en la seccional 2a.

INTENTO DE ARREBATO

Una mujer impidió que un delincuente le arrebatara su cartera en la noche del miércoles. La susodicha había concurrido al supermercado Ta-Ta Cerro, y al salir del mismo y llegar a las calles Asencio y Unión vio a dos hombres en una motocicleta en actitud sospechosa. Esto fue clave para permanecer atenta y darse cuenta del momento exacto en que los individuos se dirigieron hacia donde ella se encontraba. Uno de los delincuentes le cinchó la cartera, pero no pudo sacársela.

La mujer logró ver la matrícula del birrodado, que se dio inmediatamente a la fuga, y tras comunicárselo a los funcionarios policiales de la seccional 5a, se constató que dicho vehículo había sido robado el día anterior.

El mismo miércoles se consumó un arrebato cerca de las 20.30. Una septuagenaria denunció que a esa hora, cuando estaba parada frente a su casa sita en calle Sarandí al 300, fue abordada por dos hombres, quienes le arrebataron su cartera. En ella había guardado 3.000 pesos, un par de lentes de receta y documentos personales. El ladrón era esperado en la intersección de Sarandí y Cervantes por un secuaz en una motocicleta, con el que se dio inmediatamente a la fuga.







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