Un legado familiar que es parte de la historia de la Villa

Hace 50 años, Betty y Raúl apenas soñaban con esto. No pensaban ni por asomo, que después de tantos años, ya entrado el nuevo Siglo y con una Villa Constitución totalmente distinta a la que conocieron y pensaron en aquel entonces, iban a lograr mantenerse en pie y con un comercio de referencia para la localidad y sus aledaños.
Es así que EdilRu, una de las empresas dedicadas al rubro de ramos generales y ampliada al de bazar y corredor de seguros, que busca diversificar cada vez más la oferta de servicios para la gente del lugar, se elige hoy como uno de los comercios más emblemáticos de nuestro departamento.
Sus principales hoy son la hija y el yerno de quien emprendió el camino, cuyo legado ellos palpitan hasta hoy, Edilberto Baldassari y su esposa Rubí. Pero el caso de Raúl y Betty es de novela. Él fue a Constitución porque su hermano era juez de paz en esa localidad, corría el año 1964 y allí la vio, sin saber que sería el selló que determinaría su decisión de quedarse allí para siempre. Con dos hacedores y protagonistas de la historia económica de Villa Constitución, Betty Baldassari y Raúl Menoni, en nuestra sección semanal, Al Dorso.

Hace 50 años, Betty y Raúl apenas soñaban con esto. No pensaban ni por asomo, que después de tantos años, ya entrado el nuevo Siglo y con una Villa Constitución totalmente distinta a la que conocieron y pensaron en aquel entonces, iban a lograr mantenerse en pie y con un comercio de referencia para la localidad y sus aledaños.

Es así que EdilRu, una de las empresas dedicadas al rubro de ramos generales y ampliada al de bazar y corredor de seguros, que busca diversificar cada vez más la oferta de servicios para la gente del lugar, se elige hoy como uno de los comercios más emblemáticos de nuestro departamento.

Sus principales hoy son la hija y el yerno de quien emprendió el camino, cuyo legado ellos palpitan hasta hoy, Edilberto Baldassari ybetty y raul su esposa Rubí. Pero el caso de Raúl y Betty es de novela. Él fue a Constitución porque su hermano era juez de paz en esa localidad, corría el año 1964 y allí la vio, sin saber que sería el selló que determinaría su decisión de quedarse allí para siempre. Con dos hacedores y protagonistas de la historia económica de Villa Constitución, Betty Baldassari y Raúl Menoni, en nuestra sección semanal, Al Dorso.

¿Cómo fue que comenzó todo?

Cuando lo conocí a Edilberto Baldassari ya tenía comercio establecido (dice Raúl Menoni), era un almacén de ramos generales, un almacén muy grande, mayorista que abastecía incluso a otros comercios de la zona. (Betty Baldassari agrega) hasta sala de cine tuvieron, cuando no había televisión. Era un comercio grande cuyo edificio está frente a la plaza. Pero era una sala de cine con 400 sillas y siempre las funciones eran a lleno total. Pero después Edilberto, que tenía sociedad con su hermano, decidió separarse. Yo tenía 12 años cuando papá me dijo ‘o estudiás o trabajás’ y empecé a trabajar con él como una empleada más, al punto que una vez me puso una sanción porque llegaba diez minutos tarde al comercio.

¿Y ahí empezó esta nueva etapa que prosigue hasta hoy?

Sí pero en aquel entonces hacía pocos años que se había puesto el tendido de luz eléctrica en Constitución. Y era el boom de El Espinillar y todo el mundo trabajaba bien y querían equipar su hogar. Por esa razón, la idea fue instalar una casa de electrodomésticos en el lugar y abrir un bazar, pero que a su vez también era un almacén grande, y ahí fue que mi hermana para inaugurarlo le puso el nombre haciendo una sigla entre el nombre de mis padres, que se llaman Edilberto y Rubí, entonces quedó conformada la sigla Edilrú. Un lugar donde nuestro padre nos enseñaba que el cliente siempre está primero, porque por él estamos.

¿Cómo era trabajar en un comercio en aquellos tiempos? Estamos hablando del año 1964.

Era otra época, se trabajaba muy bien, vendíamos muchos electrodomésticos. Nuestro padre nos inspiró en muchas cosas y una de ellas era el festejar todo, entonces el día dela inauguración hubo un festejo grande, porque papá lo hizo a manera de celebración que así la vivió todo el pueblo. Allí estuvimos trabajando muchos años hasta que nos corrió el lago de Salto Grande, porque toda esa zona pasó a ser inundable.

Hablamos de una Villa Constitución diferente…

Sí, era totalmente distinta, yo empecé a trabajar en Constitución mismo en el año 1968 y en aquel entonces vivían ahí un poco más de 6 mil personas, y todos con buenos sueldos, y recuerdo mucho que era una vida diferente.

¿Y ustedes como se conocieron?

(Raúl Menoni) Mi hermano era Juez de Paz en Villa Constitución, fui a pasear un día y ahí la vi… (Betty Baldassari) Y yo lo capturé (ríen ambos), fue en el año 1964 (prosigue Raúl), el comercio trabajaba mucho y allá por el año 1969 se le antojó que iba a abrir una panadería e insistió hasta que la abrió, con la panadería EdilRu que hasta ahora funciona en Salto a cargo de Ruben (hermano de Betty) desde hace muchos años, comenzando con muchos nervios al principio porque uno nunca sabe si va a andar pero bueno, hasta ahora anda.

¿Recuerdan donde estaban emplazados los primeros locales antes de iniciar esta etapa?

Sí porque todavía están los locales allí emplazados. Los locales donde comenzamos a trabajar todavía existen, lo que pasa que se trata de la zona de seguridad y entonces cuando hicieron la represa de Salto Grande, vinieron y nos expropiaron todo, pero conservaron los locales, no los tiraron abajo. Incluso donde funcionaban los locales nuestros, donde estaba el bazar está la Aduana, donde funcionaba el almacén ahora está el Centro CAIF, y donde comenzó a funcionar la panadería está la Sociedad de Fomento Rural. O sea que todos los edificios están. Nosotros nos tuvimos que mudar en el año 1979, cuando comenzó a formarse el lago de Salto Grande.

Cuando apareció Salto Grande, ¿ustedes pensaron que todo podía dar sus frutos, que podía ayudar a mejorar el lugar?

Eso fue lo que nos dijeron todos, el gobierno (de facto) de la época viajaban al lugar y nos decían que íbamos a salir favorecidos, pero no fuimos favorecidos en nada. (Habla Betty), en cierto aspecto Constitución se vio favorecida porque fue beneficiada la gente que pasó de tener un ranchito precario a tener una casa de material. Y en ese aspecto sí. Pero en el aspecto que nos habían dicho que íbamos a tener beneficios, las regalías y todo eso que nunca pasó.

¿Vieron el impacto económico en el proceso de la obra binacional en Villa Constitución?

Sí, había mucha gente que trabajaba en la obra que se iba los fines de semana para allá. Y además otra cosa que impactó muy bien, fue además la construcción de la vivienda (dijo Raúl). Lo que siempre lamentamos de ese tema (añadió Betty) fue el no poder concretar la idea del entonces intendente (Néstor) Minutti, que quería unir a los dos pueblos de Constitución y Belén. Habría sido espectacular porque habríamos sido mucho más habitantes y cerca de las termas (del Arapey) y no íbamos a quedar como estamos ahora a 12 kilómetros de la ruta. Eso también influyó mucho, porque no es lo mismo pasar por la ruta, que estar lejos de la misma.

De igual manera el comercio se mantuvo en el lugar frente a todas la adversidades que han pasado en las distintas épocas, con crisis económica, problemas de desempleo, etc.

Y sigue siendo como el lugar de referencia de la localidad.

Sigue marchando, quizás no como en aquel entonces, pero sigue (dijo Betty). (Mientras Raúl señala): hay que mantenerse 50 años con bajas y altas. Pero que pasa que en aquel entonces, había tiempo de bonanzas en Constitución, pero encima los comercios que estaban allá instalados no llegaban a 40, y ahora en cada casa de familia hay un boliche. Entonces son alrededor de 150 almacenes. Nos repartimos el mercado, pero lo que está pasando es que cada uno que nace le va sacando al otro. Nosotros le ponemos el pienso para hacer las cosas distintas y captar más gente. Nos decían los políticos cuando cerró El Espinillar, que se iba a fomentar muchas cosas en la zona y que iba a haber más empleados, porque se iba a crear más manos de obra para sustituir lo del ingenio, pero eso fue una idea que nos pusieron porque nada de eso pasó. Trabaja mucha gente sí, pero los sueldos que ganan son muy poco.

¿Le trasmiten a sus hijos el legado familiar del comercio?

Nosotros tenemos cinco hijos, dos de los cuales no están en Constitución y varios nietos. Los motivamos a quedarse pero no se lo exigimos, porque somos conscientes de la realidad. Les tratamos de transmitir muchas de las cosas que nuestro padre nos enseñó cuando recién empezaba en el negocio y esa es la idea.