Un menor de 15 años fue rapiñado por un adolescente con un perro, quien le puso un cuchillo en la garganta

n menor de 15 años fue rapiñado por otro adolescente cuando transitaba por calle Uruguay rumbo al liceo IPOLL, a las 10 de la mañana del pasado jueves.
El maleante de aproximadamente 17 años iba acompañado por un perro chico, cuando se le arrimó al joven en cuestión y lo siguió por varias cuadras. En determinado momento, el extraño sujeto de dentadura careada, peinado “flogger”, cutis trigueño y complexión delgada -según la descripción del denunciante-, paró al menor como si lo conociera de toda la vida y le “recordó” que en una oportunidad éste lo había ayudado económicamente.
El quinceañero, al percatarse de que era un engaño, intentó seguir el paso, pero el malhechor, que vestía un buzo largo con short y chancletas, lo abrazó y le puso un objeto punzante en el cuello. Presionando el presunto cuchillo fuertemente, el agresor confesó su deseo de “lastimar a alguien”, para luego exigir al menor que entregara el dinero que tenía encima. Este le entregó las pocas monedas que tenía en sus bolsillos, que sumaban 20 pesos. El ladrón se dio por satisfecho y se retiró del lugar caminando lentamente junto al can.
NO PUDO ABRIR LA CAJA
REGISTRADORA
Y LA ROBÓ
Un ladrón ingresó a una carnicería sita en calle Washington Beltrán a la altura de José Pedro Varela y como no pudo abrir la caja registradora, decidió llevársela. El hecho ocurrió en la madrugada de ayer, cuando la dueña del comercio escuchó un fuerte ruido y al ir a ver qué sucedía, descubrió que el ventanal principal de la carnicería, de 2,00 x 2,20 metros, había sido destrozado.
Un vecino de la zona vio al malhechor corriendo por Washington Beltrán con la caja registradora en sus manos. Al llegar a Varela, el ladrón se subió a una motocicleta conducida por un secuaz que lo estaba esperando para darse a la fuga.
El perjuicio económico fue valuado en 17.500 pesos, ya que el ventanal roto tiene un costo de $11.000 y la caja registradora de $6.500.
NIÑA FUGADA TERMINÓ
EN EL INAU
Una niña de 12 años decidió abandonar su casa del barrio Don Atilio por el maltrato que dice sufrir de sus dos hermanos mayores, quienes quedaron a cargo de ella, dado que la madre de los tres se encuentra internada en el Hospital local para tener familia.
La menor se fugó a la vivienda de una vecina, por lo que sus hermanos dieron aviso a la Policía.
Enterado del caso, el juez penal de turno dispuso que la niña fuera internada en el hogar del Instituto Nacional del Adolescente y el Niño del Uruguay (INAU) en forma provisoria, a la espera de que la madre de la menor retorne al hogar.
DESAGRADABLE
DESPERTAR
Un hombre de 43 años se levantó a las seis de la mañana del jueves pasado para ir a trabajar, pero cuando fue al living de su casa sita en Florencio Sánchez al 1600, se encontró con una desagradable sorpresa: había desaparecido un equipo de música marca Sony, un celular marca Nokia, una mochila con ropa de trabajo y un par de championes grises. La denuncia correspondiente fue efectivizada en la seccional 2a.
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Un menor de 15 años fue rapiñado por otro adolescente cuando transitaba por calle Uruguay rumbo al liceo IPOLL, a las 10 de la mañana del pasado jueves.
El maleante de aproximadamente 17 años iba acompañado por un perro chico, cuando se le arrimó al joven en cuestión y lo siguió por varias cuadras. En determinado momento, el extraño sujeto de dentadura careada, peinado “flogger”, cutis trigueño y complexión delgada -según la descripción del denunciante-, paró al menor como si lo conociera de toda la vida y le “recordó” que en una oportunidad éste lo había ayudado económicamente.
El quinceañero, al percatarse de que era un engaño, intentó seguir el paso, pero el malhechor, que vestía un buzo largo con short y chancletas, lo abrazó y le puso un objeto punzante en el cuello. Presionando el presunto cuchillo fuertemente, el agresor confesó su deseo de “lastimar a alguien”, para luego exigir al menor que entregara el dinero que tenía encima. Este le entregó las pocas monedas que tenía en sus bolsillos, que sumaban 20 pesos. El ladrón se dio por satisfecho y se retiró del lugar caminando lentamente junto al can.
NO PUDO ABRIR LA CAJA
REGISTRADORA
Y LA ROBÓ
Un ladrón ingresó a una carnicería sita en calle Washington Beltrán a la altura de José Pedro Varela y como no pudo abrir la caja registradora, decidió llevársela. El hecho ocurrió en la madrugada de ayer, cuando la dueña del comercio escuchó un fuerte ruido y al ir a ver qué sucedía, descubrió que el ventanal principal de la carnicería, de 2,00 x 2,20 metros, había sido destrozado.
Un vecino de la zona vio al malhechor corriendo por Washington Beltrán con la caja registradora en sus manos. Al llegar a Varela, el ladrón se subió a una motocicleta conducida por un secuaz que lo estaba esperando para darse a la fuga.
El perjuicio económico fue valuado en 17.500 pesos, ya que el ventanal roto tiene un costo de $11.000 y la caja registradora de $6.500.
NIÑA FUGADA TERMINÓ
EN EL INAU
Una niña de 12 años decidió abandonar su casa del barrio Don Atilio por el maltrato que dice sufrir de sus dos hermanos mayores, quienes quedaron a cargo de ella, dado que la madre de los tres se encuentra internada en el Hospital local para tener familia.
La menor se fugó a la vivienda de una vecina, por lo que sus hermanos dieron aviso a la Policía.
Enterado del caso, el juez penal de turno dispuso que la niña fuera internada en el hogar del Instituto Nacional del Adolescente y el Niño del Uruguay (INAU) en forma provisoria, a la espera de que la madre de la menor retorne al hogar.
DESAGRADABLE
DESPERTAR
Un hombre de 43 años se levantó a las seis de la mañana del jueves pasado para ir a trabajar, pero cuando fue al living de su casa sita en Florencio Sánchez al 1600, se encontró con una desagradable sorpresa: había desaparecido un equipo de música marca Sony, un celular marca Nokia, una mochila con ropa de trabajo y un par de championes grises. La denuncia correspondiente fue efectivizada en la seccional 2a.